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domingo, 23 de agosto de 2015

Con la democracia no se jode

En 2012, cuando mimebros de la gendarmería y de la prefectura decidieron organizar una huelga para reclamar por su salario, algunos en Argentina se sobresaltaron. La casta partidocrática -tanto los oficialistas como los opositores- creyeron que los uniformados estaban preparando un golpe de Estado y entraron en pánico. Alfredo Olmedo, en cambio, tomó el lado del pueblo y se mostró solidario con quienes protestaban.

De cualquier manera lo que más se recuerda de aquel episodio fue que las huestes imberbes del kirchnerismo salieron a las calles e inundaron miles de paredes con la leyenda “Con la democracia no se jode”. La frase, poderosa y pegadiza, podría haber funcionado como un eslogan generacional, pero hubo un pequeño detalle que se lo impidió: la inexistencia de la democracia.

En efecto, la democracia en nuestro país es una fantasía que sólo existe en los discursos de los políticos y en los deseos de la gente. Fuera de esos ámbitos no hay nada que se asemeje a la democracia.

Ciertamente el concepto de democracia es muy amplio, y reducirlo al hecho de pararse frente a una urna cada dos años es simplificar las cosas. Pero lo cierto es que ni siquiera ese acto tan elemental del voto funciona en este país, ya que la adulteración de la voluntad popular a través del empleo de prácticas clientelares, compra de voluntades y trucos sucios en cada comicio es la moneda corriente. Por tanto nos queda la tristeza de comprobar que los mismos que salieron a decir que con la democracia no se jode, son los primeros en joder a la democracia. La única manera de experimentar la democracia es sin ellos, pues ninguno es en verdad un demócrata. 

viernes, 10 de julio de 2015

Esta democracia no sirve


Algo que ha venido ocurriendo en las últimas semanas es la obscena cooptación de intendentes opositores por parte del gobierno de Urtubey. El tema es así: como el Frente Romero + Olmedo ganó trece intendencias en las últimas elecciones de mayo, el Oficialismo convocó a los jefes comunales electos a una denominadas “reuniones de transición”; el detalle perverso es que dichas reuniones, organizadas para conversar con los opositor que han triunfado en distritos antiguamente controlados por los oficialistas, en realidad funcionan como sesiones de conversión. 

El modus operandi es el siguiente: Juan Pablo Rodríguez, el actual Ministro de Gobierno de Salta, recibe a los intendentes como si se tratase de un esfuerzo del urtubeycismo de demostrar su vocación democrática y pluralista; sin embargo el intendente electo, tras charlar con el Ministro, aparentemente se siente tan “conmovido” por la “generosidad” de Urtubey, que entonces decide sacarse una foto con un cartel en el que se vende la fórmula de Scioli-Zannini para la presidencia de la nación, y de David-Kosiner-Martinich para la diputación nacional por Salta. 

El hecho es escandaloso por todo: una oficina pública exhibiendo un cartel partidario, un apriete a plena luz del día de un funcionario del gobierno para corregir con el envío de fondos públicos lo que el voto electrónico no pudo hacer con el fraude, y el acto humillante de presentar al hombre o a la mujer que decidió traicionar a quienes lo eligieron como si se estuviese mostrando el cadáver de un animal que se acaba de cazar. 

Sin embargo no es Rodríguez el único que banaliza a la democracia y le resta credibilidad al sistema político contemporáneo. También son los propios intendentes los que obran como cómplices. Por ahora sólo cinco de los trece intendentes que ganaron por el Frente Romero + Olmedo ya consumaron la traición a sus referentes políticos provinciales y a la gente que los votó: Alejandra Fernández de Salcedo de General Güemes, Lucas Arapa de Payogasta, Sergio Oliva de Aguas Blancas, Andrés Mellado de El Tala y Carlos López de El Jardín se han entregado al veletismo. En la mira están Yolanda Vega de Cerrillos, Gustavo Solís Mónico de Rosario de la Frontera, Ignacio Jarsún de Rosario de Lerma, Kila Gonza de San Lorenzo y, claro, también el propio Gustavo Sáenz de Salta. Lo que harán estos intendentes todavía no se sabe, pero no sería muy extraño que, tarde o temprano, se cambien las camisetas.

Quien justificó ante la opinión pública el travestismo político fue Alejandra Fernández de Salcedo al asegurar: “soy congresal del Partido Justicialista y soy kirchnerista”. Creo que ahí, precisamente, está el meollo del problema: la decisión de Alfredo Olmedo de acompañar a Juan Carlos Romero me pareció hasta cierto punto acertada, pues si bien era como mezclar el agua y el aceite, antes de las elecciones la fórmula parecía tener la fuerza suficiente como para ganar y acceder al gobierno –el olmedismo dentro del gobierno hubiese sido una gran oportunidad de cambio y prosperidad para Salta–; de todos modos la estrategia no funcionó. Yo sugerí que el olmedismo debía dejar de ser una cruzada personal y convertirse en un espacio político, para que de ese modo no sucediese lo que está sucediendo ahora: la evidenciación de que Romero armó el frente no contra la maquinaria del pejotismo sino a favor suyo, con el único fin de perpetuar la decadencia política argentina. 

Mientras el PJ siga haciendo de las suyas, mientras no haya un contrapeso ciudadano que se exprese a través de una estructura política (lo que no es lo mismo a contraponerle otra estructura partidaria), la democracia no servirá en este país, o, al menos, la democracia no nos servirá, sino que, muy por el contrario, nos habrá de esclavizar, justo igual a como lo hace ahora. 

domingo, 29 de marzo de 2015

El tercer polo

En busca de la República perdida

Ante la inminente elección presidencial de este año, la política argentina se reconfigura con la intención de abrir un ciclo y cerrar otro. Entre 2002 y 2008 nuestro país experimentó algo así como la “civilidad republicana”, pero –debido a que en ese lapso el peronismo y sus aliados no solucionaron el problema de la pobreza ni se preocuparon en erradicar la corrupción– desde 2008 hasta ahora el país se vio azotado por el populismo.

Entonces la política de hoy plantea una polarización clara: populismo contra republicanismo. El kirchnerismo, en cambio, pretende instalar la división ideológica entre la Izquierda (ellos) y la Derecha (los demás), división imposible de instalar debido a que para que haya ideología es condición sine qua non que haya República –siempre ha habido conservadores y progresistas, pero la división entre izquierdas y derechas surge justamente en la Primera República Francesa, después de la Revolución de 1789.

El centro, la izquierda y la derecha republicana

Dentro del republicanismo se encuentran Mauricio Macri, Sergio Massa y, probablemente, también Daniel Scioli. Los tres vendrían a ser el centro republicano, mientras que la izquierda estaría compuesta por el Frente Amplio Progresista residual que impulsa la candidatura de Margarita Stolbizer a la presidencia de la Nación. Los actuales macristas, massistas y sciolistas pueden pasar de un espacio a otro sin que nadie lo note, porque entre los tres líderes hay más coincidencias que discordancias. 

Un verdadero polo de Izquierda uniría al populismo kirchnerista, al progresismo residual y al protestarismo trotskista, pero difícilmente ese engendro vaya a conseguir las suficientes adhesiones de los votantes argentinos como para imponerse en una elección. Por eso sus miembros plantean otras estrategias: los populistas quieren seguir parasitando al peronismo, los protestantes sólo quieren retener su espacio de oposición mínima, y los progresistas afrontan la posibilidad de unirse a alguna de las coaliciones de centro (¿sería insólito acaso ver a Stolbizer como vicepresidente de Massa o Macri o incluso Scioli?).

La derecha republicana es algo que en nuestro país directamente no existe, por más que muchos cínicos o delirantes la quieran ver encarnada en Macri, Massa o Scioli. Y ni siquiera hay una derecha populista, como si existe el Frente de Izquierda y de los Trabajadores como su contraparte.  

El dilema de la UCR

Nadie puede negar que la política argentina está dominada por el Partido Justicialista. La Unión Cívica Radical había entrado en vías de extinción allá por el 2001, pero sobrevivió y se recuperó ocho años después gracias a que mantuvo su presencia en casi todas las provincias (salvo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires –y hasta cierto punto en Santa Fe–, en la otra mitad del país los radicales permanecieron con mayor o menor suerte como la alternativa viable al peronismo).

Hoy por hoy la UCR cuenta con una estructura nacional que conserva peso en todas las provincias, excepto Salta, Chubut, San Juan, y Tierra del Fuego. Sin embargo eso no le alcanza para generar un candidato relevante, entonces optaron por aliarse a Macri y Carrió.

La “izquierda” del partido, embelesada por la posibilidad de una alianza con el kirchnerismo, acusó a la UCR de estar regalando el partido a la “Derecha”. El resto de los militantes se lamentaron de que en el club republicano que armaron no ingrese Sergio Massa (y no porque Massa sea un cuadro republicanista inmejorable, sino porque temen que ese pacto con Macri le deje abierta la puerta a Massa para que reúna al PJ y, ¿por qué no?, termine alineándose con Scioli y disputándole la interna).

La estrategia Morales

Gerardo Morales, senador ucerista por Jujuy, es uno de los que temen que al excluir al massismo del club republicano las cosas se le compliquen en su distrito. Por eso sugirió que la UCR debe ir pegada a Macri, a Massa, a Stolbizer y a todos los opositores que vayan a sumar algún voto en la próxima elección. El sujeto piensa con la lógica de alguien que debe derrocar a una oligarquía feudal en su provincia: “nosotros apoyamos a todos a cambio de que todos me apoyen en mi cruzada”.

Los radicales de Tucumán, La Rioja y otras provincias con esquemas feudales similares a los de Jujuy están de acuerdo con la estrategia Morales (los radicales de Salta, en cambio, sabiendo que están lejísimos de hacer algo de ruido se la pasan criticando al massismo y al macrismo, y sosteniendo el ya extinto FA-UNEN, básicamente porque ellos no tienen nada que perder en su provincia, mientras que los radicales de Córdoba, en cambio, como tienen oportunidades reales de ganar con sus propias estructuras plantean la posibilidad de cortarse solos).

La oportunidad regional

En este escenario lo único que se discute es cuántos populistas quedarán insertos en la nueva república, y cómo serán las divisiones ideológicas de los políticos en el próximo ciclo democrático. El problema de la erradicación de la pobreza no es de discusión urgente, ya que los argentinos nos hemos acostumbrados a vivir en un país repleto de pobres, y de la corrupción nadie habla, porque pareciera ser un problema que se extinguirá cuando se extinga la dominación populista.

Yo, en lo personal, desconfío de los republicanos que llegan para cambiar al país. ¿Acaso el macrismo y el kirchnerismo no pactó en la Legislatura de la Capital Federal para azotar a la ciudad con planes de desarrollo inmobiliario que beneficiaban a unas pocas empresas constructoras? ¿Acaso los radicales y los peronistas de Jujuy no se aliaron en la Legislatura provincial para arreglar negocios comunes e imponer jueces con poca idoneidad?

Los políticos, republicanos o populistas, no dejan de ser una casta, la cual no tiene contrapeso porque se extinguió en la década de 1990 el Partido Militar. Por ello creo que lo que conviene es proponer un tercer polo que vaya más allá de la dicotomía Izquierda/Derecha o Populismo/Republicanismo. El tercer polo debe ser la dicotomía Honestidad/Corrupción.

Cuando Morales plantea su estrategia para que la UCR no se disuelva ante el PRO y fuerzas similares, yo lo que veo es a un republicano buscando superar a la Izquierda y a la Derecha pero no a la corrupción. ¿Entonces cómo instalar el polo Honestidad/Corrupción? Con gente nueva. ¿Y cómo permitir el ingreso de gente nueva a la política para mantenerla honesta? Catapultando a individuos libres de ideología, cuyo punto de referencia sea el terruño en el que viven. O sea un polo localista (salteñismo, jujeñismo, etc., o directamente norteñismo, patagonismo, etc.) con forma de ligas de ciudadanos asociados libremente en defensa de su región, y no con forma de partido representante de un sector social y, por extensión, de una ideología. 

Esto implicaría, por ejemplo, que en un mismo espacio converjan personas conservadoras y progresistas. Para que ese proyecto sobreviva, sería necesario plantear una agenda de coincidencias comunes –básicamente la reconstrucción de la República–, dejando de lado cuestiones morales (discusiones sobre el aborto, la eutanasia, el matrimonio entre homosexuales, el divorcio, el consumo legal de drogas, etc).

sábado, 21 de marzo de 2015

Unidos por la nueva política

Algo de lo que se habla hoy en día es de las alianzas políticas. La UCR se alía a Carrió y Macri, pero deja a Massa afuera. Entonces no se crea un polo post-kirchnerista que tendría por misión restablecer la política en la Argentina, sino que ante el proyecto centrista de Massa se antepone una opción de antikirchneristas. Por tanto el voto patriota se divide en dos, y favorece al Oficialismo. 

Quizás el país necesite coaliciones, pero la Argentina no es terreno apto para ideologías: la izquierda y la derecha no existen aquí, existen izquierdistas y derechistas dispuestos a cambiar sus posiciones según les convenga a ellos. Entonces ninguna coalición de políticos argentinos puede desarrollarse según un criterio ideológico.

El criterio que tiene que primar en la política argentina para aunar dirigentes es la intención renovadora. Llevamos casi 32 años de Democracia 83 (o DDHHemocracia) y ya se han cumplido tres ciclos políticos: el alfonsinismo, el menemismo y el kirchnerismo. En las próximas elecciones parece que se inaugura un nuevo ciclo, pero, se llame "sciolismo", "macrismo" o, incluso, "massismo", el peligro es que termine asemejándose a los demás. Un ciclo más de DDHHemocracia es repetir la misma historia que se repite desde hace 32 años. Y los argentinos necesitamos un país distinto.

Por eso digo que las coaliciones de hoy deberían hacerse no sobre la base de la “normalización” (como es, por ejemplo, el discurso del macrismo y del massismo), sino sobre la base de la superación. La DDHHemocracia no ha funcionado nunca, y eso es culpa de los políticos –Alfonsín tuvo que enfrentarse a militares, pero Menem y Kirchner no tuvieron esa presión, y aún así sus gobiernos fueron infames fracasos. ¿Por tanto para qué queremos que funcione algo que ya está caduco?

La coalición renovadora tiene que superar esa mogoliquez política del “con Fulano no me tomo ni un café”, porque eso es la ideología y, como ya lo señalé, nuestro país no es apto para la ideología (pues la ideología es un lujo para los ociosos, y la tarea del argentino es la de sobrevivir a los vendavales). La coalición renovadora puede unir a peronistas y radicales, progresistas y conservadores, izquierdistas y derechistas, todos ellos preservando su identidad, pero comprometidos todos a demoler la DDHHemocracia para crear algo mejor. Sólo unidos podemos construir la nueva política.  

miércoles, 11 de marzo de 2015

El PRS gobierna Terra Nostra

El pacto entre Zottos y Villalba trasluce lo bajo que ha caído el histórico Partido Renovador Salteño. Aquella fuerza política que fuese alguna vez la esperanza de miles de ciudadanos salteños deseosos de vivir de una vez por todas en una República que funcione como tal, hoy en día no es más que un nido de gente de mala fama, oportunistas y cobardes. La dirigencia del PRS, por una mordida de poder, prostituyó al partido. 

Me apena mucho ver cómo otro partido es licuado por el PJ. Lo único que me consuela es saber que los renovadores con dignidad dejaron el partido y, hoy en día, apoyan la fórmula Romero + Olmedo. 

lunes, 16 de febrero de 2015

La democracia en technicolor

Una cuestión que estuvo circulando en relación a las próximas elecciones salteñas tiene que ver con el color en el que aparecerán cada partido y cada alianza sobre los tableros de voto electrónico. Así nos enteramos que, al parecer, habría un conflicto entre el Partido Obrero y el frente Romero + Olmedo - Salta Nos Une, ya que ambos desean utilizar una combinación de rojo y amarillo y la ley estipula que sólo uno de los dos puede hacerlo. 

Esa disputa me parece no sólo ridícula, sino además humillante. Cada fuerza política y cada candidato es libre de elegir los colores que mejor lo representen. A la disposición de que cada uno tenga un color diferente nosotros la vemos como un capricho estético, pero tiene una función: servir de guía a los analfabetos. En efecto, recuerdo que de chico miraba la televisión peruana y boliviana y allí mostraban cómo cada candidato no sólo tomaba un color o una combinación de colores particulares para si, sino que además utilizaban logos bien elementales (una pala, un pez, un sol, etc); el motivo para ello era facilitarle las cosas a quienes no sabían leer.

En la Argentina lo índices de alfabetismo son bastante altos como para que un partido o frente se esté preocupando por elegir un color o un logo característico que lo singularice para que no haya confusiones en el cuarto obscuro. 

El PO usa el rojo y el amarillo porque son colores tradicionales de los comunistas. El olmedismo usa el amarillo porque las camperas amarillas son propias de gente que anda por el campo y usa un color llamativo para ser divisado desde lejos en caso de que algo pase. El romerismo usa el colorado porque lo instituyeron como marca salteña al adoptar la bandera provincial basada en el poncho del General Güemes. Permitir que unos usen el rojo y amarillo y prohibírselos a otros me suena a que están tomando a la gente por analfabeta. Si la ley estipula eso, no lo hace sobre una base racional, por lo que es un buen momento para desobedecerla y reintroducirle algo de coherencia a la política argentina.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Salta nos une

Alfredo Olmedo:
Acá no es que se ha unido la oposición, nos hemos unido los que queremos construir una Salta diferente, los que queremos cambiar el destino de la provincia, volver al orden, al respeto, a la dignidad

domingo, 26 de octubre de 2014

El olmedismo como oportunidad


Tras el acto de lanzamiento de la candidatura a gobernador de Juan Carlos Romero me quedé pensando en lo que eso significa. Había mucha gente presente, militantes y referentes de diversas fuerzas políticas. Romero habló como sabe hacerlo. Es otra campaña más para el Senador Nacional.

Ahora bien, ¿qué hay de Olmedo? Durante el acto romerista, el Diputado Nacional (MC) habló de la educación y la seguridad, y declaró que sus enemigos son el narcotráfico y la cultura de las drogas. También mencionó el tema de la importancia de que la juventud viva su vida de un modo sano, activo y pujante.

Olmedo tiene un buen discurso, dijo cosas que un gobernador de Salta podría llegar a decir. Sin embargo en las últimas semanas él mismo ha estado sugiriendo que se conforma con el puesto de vicegobernador. Sucede que si Olmedo concurre a las PASO contra Romero y pierde en la categoría de gobernador, entonces se quedaría afuera de la competición provincial, ya que no estaría habilitado para asumir otra candidatura. ¿Esto es realmente así?

Como desconozco con exactitud la ley que regula las PASO, calculo que Olmedo tiene razón (yo había pensado en que se podría armar una fórmula Romero-alguien de Salta Somos Todos y otra Olmedo-alguien del Frente Salteño: gane quien gane y pierda quien pierda, el candidato a vicegobernador podría renunciar y ser sustituido por Romero u Olmedo, según corresponda).

De cualquier modo, esté o no Olmedo en lo cierto, ¿por qué no arriesgarse? Olmedo como Vicegobernador significaría que el olmedismo cogobernaría Salta, lo que equivaldría a que un montón de propuestas revolucionarias tengan un eco positivo. ¿Pero cuan exitosas serían esas propuestas? Es decir, ¿podrían ellas materializarse?

Creo que el Consenso de Cambios para el Progreso de Salta (CCPS) es vital para fijar metas comunes, pero los métodos para alcanzar esas metas varían de acuerdo a cada político y a cada fuerza política. Un gobierno formado por Romero y Olmedo requerirá de mucho diálogo, y el diálogo es algo que no forma parte de la cultura política argentina. Entonces temo por el éxito de la alianza.

A lo que voy es que 2015 es una oportunidad para que el olmedismo se convierta en una fuerza política. Hoy por hoy el olmedismo es una cruzada individual de un hombre contra un sistema decadente. Muchas personas lo apoyan y lo acompañan, porque depositan en él su esperanza de ver al país frenando su caída. ¿Por qué no transformar toda esa esperanza en política?

Si el olmedismo pasa a ser un partido sólido, se podría trabajar en torno a la constitución de coaliciones. Concejales, Diputados y Senadores de Salta Somos Todos, el Frente Salteño y demás partidos apoyando la fórmula para gobernador del CCPS, pero yendo a las elecciones cada uno por separado, nucleados no en por una sábana sino según sus estilos y principios particulares: eso alimentaría a la democracia, fortalecería a la república y pondría a Salta a la vanguardia de la recuperación nacional de la política.

domingo, 12 de octubre de 2014

Radicales a+ y peronistas de boina blanca

Las declaraciones de Ernesto Sanz asegurando que, de llegar a la presidencia, va a demoler los zafarranchos kirchneristas para castigar la impunidad con la que hoy se manejan estos personajes me parecen alentadoras. Ese tipo de iniciativas son el grado cero de la política argentina, un punto al que es necesario volver para rescatar al país y llevarlo a su destino de éxito (hoy en día estamos por debajo de ese lugar). Sin embargo no creo que Sanz pueda llegar solo al sillón presidencial. Entonces las coaliciones son necesarias.

El Frente Renovador tiene un candidato presidencial atractivo pero carece de estructuras políticas sólidas y recursos institucionales suficientes para gobernar sin un acuerdo con otros sectores. Exactamente lo contrario es lo que tiene el FA-Unen, o más específicamente el radicalismo. Por tanto aplaudiría un pacto entre radicales y peronistas. Después de una década de desactivación de la política en nuestro país, la manera de poner nuevamente en marcha a la misma sería con una maniobra de ese tipo. 

¿Próximos Vicepresidente y Presidente de la Argentina?

domingo, 21 de septiembre de 2014

Los mercaderes en el templo

Larroque haciendo proselitismo en su visita al Vaticano.
Últimamente he visto a mucha gente que critica al Papa Francisco porque ha recibido en Roma a muchos kirchneristas. Son gente que supone que el Sumo Pontífice de la cristiandad tiene una responsabilidad política en la Argentina. Por tanto, al encontrarse con Cristina Kirchner, Milagro Sala, Guillermo Moreno, Carlos Zannini o tantos otros personajes reprochables, esta gente piensa que el Papa se ha vuelto kirchnerista.

Quienes hablan así son aquellos que no han entendido al cristianismo. Dios se hizo hombre para darle al hombre la posibilidad de salvarse. Eso es algo que depende de cada uno: en el fuero íntimo, cada hombre decide entre creer y salvarse o entre no creer y condenarse, es una cuestión de voluntad. El sacerdote tiene la función de llevar el mensaje de salvación a cada hombre, pero no puede imponérselo, no puede obligarlo a que crea. Pues bien, eso es lo que sucede con el Francisco: él es sólo un hombre que transmite un mensaje de Dios que, desde hace 2000 años, se viene transmitiendo entre los hombres. Es asunto de cada hombre escuchar ese mensaje o pasarlo por alto.  

Todos esos políticos, empresarios, artistas, deportistas y demás personajes que viajan a Roma a sacarse la foto con Francisco sólo acceden a una imagen. Supongo que por cuestiones culturales ellos ya conocen el mensaje cristiano, por lo que, en definitiva, es su responsabilidad el buscar su salvación. Quiero decir el Papa ha recibido a todo tipo de personas –porque él ocupa ese puesto precisamente para hacer eso–, pero es responsabilidad de cada uno de los que tienen la foto con Francisco el absorber el mensaje de la Iglesia y vivir sus vidas cristianamente.

Si Maradona consigue una audiencia en el Vaticano y una semana después se encuentra pecando no es un problema del Papa, es un problema de Maradona que utiliza su libertad para condenar su alma. Lo mismo con la Presidente: si ella se saca la foto con Francisco y al día siguiente obra del modo contrario al que ordena Cristo, es ella la que está desaprovechando la posibilidad de enmendar su vida. Al final ella quedará como una mujer que fue al templo, vendió su mercancía y, pese a no haber sido expulsada a latigazos por Cristo, terminó profanando el mensaje de Dios.   

jueves, 11 de septiembre de 2014

Tiempo de definiciones


A principios de junio escribí mi opinión acerca de una hipotética disputa interna para gobernador de Salta entre Alfredo Olmedo y Juan Carlos Romero. Allí señalé que “es interesante contemplar la posibilidad de una alianza entre Olmedo y Romero que se defina como una interna decidida ‘desde afuera’, o sea como un movimiento de adhesiones dirigenciales al más íntegro de los candidatos.”

La jugada macrista

Pues bien, en estos últimos días se produjo algo como eso. En junio yo hablé, puntualmente, de Mauricio Macri y de Sergio Massa, dos dirigentes a los que respeto por lo que son, pero que me entusiasman más por lo que quieren ser. Macri parece haberse desentendido de Romero y Olmedo y –como parte de lo que aparentemente es su estrategia nacional– decidió apadrinar al empresario Juan Collado para que salte al campo de la política, con el propósito de disputar la gobernación provincial. Sin embargo Collado no se estrenaría como candidato así sin más: la idea de Macri es que Guillermo Durand Cornejo lo acompañe como candidato a intendente de la ciudad de Salta.

Con la doble candidatura de Collado y Durand Cornejo, el PRO podría llegar a obtener una importante cantidad de votos en Salta, insuficientes para gobernar, pero suficientes para contribuir a alterar el resultado de las elecciones (probablemente el macrismo le quitaría algunas adhesiones al Oficialismo, pero es más seguro que el apoyo que obtengan provenga de la gente cansada del actual gobierno provincial y nacional). Por ende este es un tema que hay que considerar seriamente, ya que no parece buena idea fragmentar a aquellos que pueden desplazar del poder a quienes están actualmente enquistados en el gobierno.

Renovadores, renovantes y renovación

Ahora bien, el caso de Massa es distinto, pues el Diputado Nacional no ha optado por buscar nombres nuevos, sino que su idea es reclutar gente que esté a favor de su proyecto de país. Romero estuvo desde el inicio con Massa, y Olmedo se sumó después. La incorporación definitiva del Diputado Nacional (MC) amarillo al armado massista generó reacciones diversas entre otros dirigentes que comparten el espacio encabezado por el antiguo Intendente de Tigre.

Concretamente hubo un hombre que se manifestó en contra de que Massa apoye a Olmedo: el Diputado Nacional bonaerense Adrián Pérez. El discurso de Pérez no tiene desperdicios:
“el Frente Renovador tiene que ser cada vez más frente y más renovador y tratar de trabajar en esa línea. Hay que intentar convocar dirigentes de otras fuerzas políticas, inclusive de nuevas generaciones, pero la construcción no es sólo con los nuevos. La renovación no es con gente como Olmedo, pero, de todos modos, con la herramienta de las PASO la gente es la que terminará eligiendo”
Vamos por partes. Pérez sostiene que para renovar la política hace falta la pluralidad política y la incorporación de gente sin un pasado en la función pública. Ello me parece acertado. Sin embargo Pérez también afirma que “la construcción no es sólo con los nuevos”, y, si bien puede que tenga razón, hay un motivo bien claro por el que lo dice: su propio caso. En efecto, Pérez entró en el año 2003 a la Cámara de Diputados de la Nación como un hombre del ARI –que lideraba Elisa Carrió–, y permaneció hasta el 2011. En 2013, tras haber vivido dos años becado en EEUU mientras estudiaba en una universidad de ese país (dato que, curiosamente, no consigna en su biografía), retornó a la Argentina para reubicarse en el Congreso Nacional. En su momento había arreglado todo para ir como candidato por la centroizquierda, pero, al notar que durante su ausencia ésta se había aliado a la UCR y su acceso al parlamento se veía así complicado, optó por abandonar a sus camaradas y al partido que lideraba –la Coalición Cívica– para integrarse a la lista de Massa. La sola trayectoria de Pérez contradice lo que el propio Massa señaló acerca de los “diputados muebles”. Entonces Pérez, para ser coherente consigo mismo, debería renunciar a su banca y trabajar desde otro ámbito, ya que en la actualidad él cumple su tercer mandato casi consecutivo como legislador: en este sentido Pérez, el “Pablito Ruiz” de la política argentina, no es un renovador sino un renovante.

¿Y qué ha propuesto Pérez para renovar a la vida nacional? Revisando su tarea parlamentaria, salta a la vista que entre sus iniciativas legislativas no hay nada que sea realmente novedoso. Fiel a la formación que le dio su mentora Elisa Carrió, Pérez se dedicó a trabajar en el campo de la fiscalización, denunciando la corrupción del gobierno kirchnerista, pero sin preocuparse demasiado por aportar soluciones creativas a los problemas argentinos.

Olmedo, en cambio, en sus cuatro años en el Congreso Nacional hizo una serie de propuestas que han revolucionado a la sociedad argentina –como la de, por ejemplo, garantizar el apoyo estatal en los procesos de procreación asistida–, y que al día de hoy, con el salteño fuera del parlamento, son reflotadas y puestas en práctica por el mismo gobierno como parte de sus intentos por frenar la decadencia que ellos mismos impusieron. Ilustra esto último, entre otras cosas, la presencia de la simbología de la Islas Malvinas en los billetes argentinos, o la creciente adhesión a poner topes horarios para los menores de edad en la vía pública (no sólo fue algo establecido exitosamente en Misiones, sino que políticos en todo el país –incluso en Campo Quijano y Salta– quieren poner en marcha ahora lo que Olmedo había intentado convertir en ley nacional hace unos años).

Una aclaración necesaria

Sea como sea, el propio Pérez dijo algo vital: “con la herramienta de las PASO la gente es la que terminará eligiendo”. Y esto es lo mejor. Porque la gente no aprecia demasiado a los Pérez, pero si a los Olmedo. ¿Por qué? Porque Olmedo es parte de la gente, y Pérez, un petulante que vive de la política desde hace como veinte años (de dirigente de Franja Morada pasó a ser asesor de Carrió varios años antes de cumplir los 30 años). 

Otro dirigente del massismo que habló de Salta fue Alberto Asseff. Asseff, Diputado Nacional bonaerense, manifestó su descontento con la presencia de Romero en el Frente Renovador:
En la ciudadanía se instala una duda respecto de la dimensión renovadora que debe tener el FR si los protagonistas sobrellevan una larga actuación y extenso desgaste.
“Larga actuación y extenso desgaste”, es más que obvio que estaba hablando del Júcaro, quien, desde 1983, es un protagonista de la política salteña. Olmedo, por el contrario, empezó recién en 2007.

Asseff es un parlamentario de una tarea estupenda, que ha trabajado por defender a la patria y por conservar sus tradiciones (en lugar de pretender atacarlas, como bien hizo el famoso Adrián Pérez). En más de una ocasión este hombre ha coincidido con Alfredo Olmedo cuando ambos fueron congresistas. Por ello es de mala fe el artículo que difundió la agencia de noticias kirchnerista Télam, en la que sostienen que Asseff estaría incómodo porque Olmedo se sume al Frente Renovador.

Pérez está en contra de Olmedo, pero no puedo asegurar que esté a favor de Romero. Asseff, en cambio, apoya a la Salta amarilla y no quiere a Romero. Hay que ver en quien confía más Massa, pero supongo que no será una sorpresa enterarnos de ello finalmente.

De la alianza a la coalición

El Frente Renovador massista, por ahora, parece una alianza y no una coalición. Ambos conceptos son diferentes: una alianza es una unión temporal de grupos o individuos para lograr un objetivo específico (como, por ejemplo, ganar una elección), en tanto que una coalición es un esfuerzo para que diferentes fuerzas busquen puntos en común y consensúen decisiones que satisfagan a todos los involucrados.

El Consenso de Cambios para el Progreso de Salta (CCPS) es un primer paso para armar una coalición de gobierno. Lo bueno de esta iniciativa es que es capaz de ampliarse, vale decir no sólo puede incorporar nuevas propuestas, sino que además cualquier salteño con buena voluntad puede adherirse al mismo. Si el día de mañana la alianza entre Romero y Olmedo se rompe, la coalición podría seguir funcionando en base al CCPS.

Si Olmedo es gobernador y Romero decide dar un paso al costado para jubilarse, los referentes del romerismo no se convertirían en opositores automáticos, sino que seguirían trabajando en dar soluciones a la provincia para combatir la inseguridad, construir viviendas, recuperar la calidad educativa y garantizar la transparencia estatal. Habría, claro, otros puntos en los que podrían estar en desacuerdo los olmedistas, romeristas y demás firmantes del CCPS, pero en esos otros puntos básicos todos actuarían como un equipo, buscando consolidar los mismos objetivos sin ponerse palos en la ruedas. Eso es, exactamente, lo que necesita la Argentina. Por ello sería bueno que al CCPS lo firmen todos, la gente del PJ, de la UCR, del PO y de cuanto otro partido político exista.

lunes, 8 de septiembre de 2014

La vida útil de los muebles

"Lo que no puede pasar es que tengamos diputados que son parte del mobiliario de la Cámara. Hace 20 años que están. Dos mandatos como máximo. Lo mismo los intendentes"
La frase, textual, es de Sergio Massa. Apoyo la idea. Hay políticos muebles que o se instalan durante décadas en un puesto electivo o pasan de organismo público a organismo público (de Secretaría a Secretaría, o de Ministerio a Ministerio, o de Secretaría a Ministerio y viceversa) como si no existiese nadie más capaz para ocupar esos puestos. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Narcopolítica en la Argentina: innegable y vergonzosa

En el diario La Nación de hoy, Joaquín Morales Solá publicó un artículo en el que comenta el penoso desarrollo de dos causas judiciales que versaban sobre le narcotráfico en la Argentina. 

El texto es de lectura recomendable por la profundidad del contenido y la claridad expositiva, pero, más allá del tema concreto que aborda, hay dos reflexiones que me parecen fundamentales:
En el país se habla desde hace mucho tiempo de la necesaria relación entre el narcotráfico y la política, parentesco de las que son forzosamente partícipes algunas fuerzas de seguridad. La pregunta sin respuesta es hasta qué profundidades del Estado penetró el negocio de la droga. La respuesta es importante porque podría describir el tamaño de la esperanza, si es que ésta existe. Basta ver las experiencias de México y Colombia para advertir el poder del narcotráfico y el esfuerzo de los Estados para reconstruirse luego de su parcial cooptación por los mercaderes de la droga. ¿Qué pasó en la Argentina? ¿Hubo complicidad o negligencia? Tal vez haya dosis de ambas cosas en el desolador paisaje actual.
Y:
¿Se terminó en 2008 el trasiego de drogas en la Argentina? El país es todavía uno de los principales proveedores de drogas a Europa, sobre todo cocaína. Y es el segundo país de América, después de los Estados Unidos, en consumo de drogas, según el porcentaje de su población. En esas constataciones está la respuesta a aquella pregunta. A pesar de su gravedad, lo que los jueces investigan son sólo hebras sueltas de una madeja enorme, oscura, casi inabarcable.

martes, 2 de septiembre de 2014

El retorno del sentido común

En 2001 Argentina vivió un cataclismo. En la década anterior los argentinos, para intentar salir del pozo, avalamos la destrucción del Estado. Esto, o sea la destrucción del Estado, es algo que comenzó con la caída de Isabel Perón y continuó progresando hasta alcanzar el colapso definitivo en aquel fatídico diciembre de 2001. Después le siguió la “Década de la Nada”.

Desde 2001 Argentina intenta supera esa crisis que puso a miles de compatriotas a hurgar la basura y que motivó la migración de otros miles a países de Europa y Norteamérica. Para ello era clave hacer dos cosas: normalizar la economía y fortalecer las instituciones republicanas. Sin embargo, en los últimos diez años, ninguna de las dos cosas se hicieron, pues hoy en día se padece tanto la inflación y el empleo de baja calidad como la corrupción y el nepotismo. Lo que se hizo –en lugar de reconstruir el país– fue crear una cortina de humo que buscaba sacar de quicio a los ciudadanos rectos y honestos favoreciendo a los desviados y deshonestos, mientras por detrás la casta política saqueaba al país y arrojaban migajas a diestra y siniestra para evitar el estallido social. Dicho de un modo más simple: en lugar de volver a poner a la Argentina de pie, el gobierno kirchnerista se ocupó de darle pan y circo a su población para que no los molestasen mientras ellos destruían.

Pues bien, las fiestas, como las mentiras, llegan siempre a su fin, porque no se puede vivir todo el tiempo de fiesta (ni todo el tiempo bajo la mentira). Vivimos ahora el “fin de fiesta” kirchnerista, en donde las mentiras día a día se hacen más evidentes. De allí, creo yo, que muchos de los antaño “defensores del Modelo” hoy intenten volver a gobernar sin un libreto escrito por papanatas como Zaffaroni, Kicillof, Forster y otros habitúes de 678.

Así nos enteramos que Sergio Berni pide deportar delincuentes extranjeros que actúen en el país, Hugo Curto nos recuerda que la homosexualidad es una enfermedad, Mario Ishii exige el retorno del Servicio Militar Obligatorio, y Nelson Carvalho, un Intendente kirchnerista misionero, puso en práctica la propuesta de Olmedo de establecer un límite horario para la presencia de los menores de edad en la vía pública a fin de disminuir el riesgo social de los jóvenes y mejorar la seguridad en las calles.

Muchos interpretan lo de estos sujetos como “un giro a la derecha del kirchnerismo”. Pero no es eso: es sólo un retorno al sentido común.

sábado, 16 de agosto de 2014

Unión Provincial


El “Consenso de cambios para el Progresos de Salta” me entusiasma. Partidos políticos, centro de estudios y fundaciones dispuestos a trabajar por el mismo objetivo es lo que la provincia necesita. Los métodos pueden variar, pero los fines tienen que ser los mismos. 

Salta está azotada por la pobreza, flagelada por la corrupción, insultada por el nepotismo y amenazada por el narcotráfico. Se necesita mejorar las instituciones y llevar los derechos (con sus correspondientes obligaciones) a la gente. Esto tiene que ocurrir AHORA, sea quien sea el gobernante de turno. 

Creo que hay cuatro opciones políticas para 2015: el Oficialismo (el Frente de Urtubey que predica el camaleonismo, el doble discurso y la improvisación), la Oposición (los imberbes de la izquierda trotskista a los que sólo les interesa multiplicar el conflicto y enfrentar a argentinos contra argentinos), la Alternativa (aquello, muy brumoso aún, que podría gestarse como réplica local del frágil y deshilvanado Frente Amplio UNEN) y la Unión Provincial de Salta (es decir todos esos dirigentes, técnicos e intelectuales que buscan recuperar la calidad educativa, producir empleo y mejorar el acceso a la justicia, al mismo tiempo que quieren transparentar la política y reeducar en valores positivos a la sociedad). Ojalá sepamos elegir sabiamente en las próximas elecciones. 

martes, 12 de agosto de 2014

La Salta que hace falta

Tras la firma del "Consenso de cambios para el Progreso de Salta" (CCPS) -un documento en que las fuerzas salteñistas que no están en el gobierno se comprometen a dotar a la provincia de todo aquello que le haga falta para su prosperidad y progreso, independientemente de quien de ellos consiga el mayor poder- el imberbe de Matías Assennato señaló que la iniciativa es un salto al pasado. 

Assennato confunde "achiques" con el barrer con los ñoquis de la administración pública, y llama "ajustes" a la recuperación de la cultura del trabajo. Lo peor de todo es que acusa a los firmantes del CCPS de representar la inflación y los despidos. ¿No se dio cuenta que los representantes de eso son los gobernantes a los que él apoya?

En lo personal creo que el CCPS es una oportunidad para recuperar el pasado que este presente de mediocridad y decadencia destruyó. Javier Indalecio Barraza, un profesor universitario, ha descrito muy bien esa esperanza en un texto que creo que vale la pena compartir: 
Los salteños nos hemos acostumbrado a la mediocridad y la grosería. Mi querida provincia —aristocrática en sus modos y serena en sus hábitos— se ha convertido en el reino de la corrupción y del nepotismo. Silenciosamente, vamos perdiendo el gusto por ser descendientes de una gran tradición cultural e histórica. 
Los tres órganos de gobierno están plagados de amigos, parientes y amantes, donde la razón y la pericia brillan por su ausencia. 
Los valores y la educación que adquirí en la Escuela Normal de Salta ya no existen más. Los maestros viven con sueldos de hambre, peleándose por migajas en estériles huelgas. Para la moral actual de los salteños, la educación ha dejado de ser legítima, por eso nuestros maestros ya no son respetados y los niños no saben leer ni escribir. Las escuelas  y universidades salteñas no figuran en ningún ranking internacional. 
No hay diálogo. Disentir es motivo para que uno sea insultado y vejado públicamente. Hace poco —por decir estas cosas— fui increpado por un compañero del colegio. Quienes lo conocemos, sabemos que era el "burro”, el vago que no estudiaba nada. Paradójicamente, hoy es una alta autoridad docente, que decide ascensos y evalúa la actuación de otros que tienen una probada trayectoria académica. ¿Cómo podemos admitir silenciosamente estas cosas? Ya nada nos interesa de Salta, la excelencia, la música, su poesía. Todo es indiferente. 
Los derechos fundamentales, tales como el derecho a la vivienda son una mera quimera, no obstante que es un derecho plenamente operativo previsto en la Constitución Nacional y los tratados internacionales de jerarquía constitucional. 
Te quiero, mi querida provincia.  Amo a mis comprovincianos, a los que se levantan al alba para trabajar honestamente. A aquellos que siguen creyendo en los valores de libertad y justicia. A los que siguen enseñando en zonas inhóspitas, esas que a nadie le importa. Me duele que se hayan acostumbrado a la mediocridad, a la corrupción y al nepotismo. 
Quiero seguir sintiendo el orgullo de ser salteño, de ser el heredero de figuras como Güemes, Gurruchaga, Zuviría, Boedo, entre tantos otros. Es mi deseo seguir reflejándome en la poesía de Ramón Burgos, Hugo Alarcón, José Ríos, Benjamín Toro y Miguel Cáceres (¿los conocen? ¿los recuerdan?). Quiero seguir sosteniendo la utopía de que podemos construir la Gran Provincia de Salta.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Con funcionarios así, ¿para qué queremos narcotraficantes?

Mensaje desde el Vaticano:
“Quiero expresar con total claridad que la droga no se derrota con la droga. La droga es un mal y con el mal no puede haber cesiones o compromisos”, dijo Francisco en el discurso que publicó la oficina de prensa del Vaticano. 
Sobre la legalización de las llamadas drogas blandas, el Papa explicó que “además de ser discutible desde el punto de vista legislativo, no produce los efectos que se habían prefijado”.
Y reiteró, como había dicho en otras ocasiones, su “no, a cualquier tipo de droga”.
Respuesta desde la Municipalidad de Salta:
"Es urgente el debate por la despenalización de la droga". Así lo manifestó el Secretario de Gobierno de la municipalidad, Mauro Sabbadini, cuando indicó que “es un debate que se tiene que dar, se avanzó en términos de la no judicialización de las personas que se encontraban con una cantidad para consumo personal; como secretario de gobierno voy a tomar posición en el momento que el debate se haga púbico".
“Hoy en día, debido a la accesibilidad para el consumo, fumar marihuana es normal. Antes la gran travesura adolescente era robar los cigarrillos de los padres, hoy es el consumo de sustancias. Esto último, no convierte a una persona en adicta”, aseguró Roman Ru, Secretaria de Salud Mental y Adicciones de nuestra provincia.

miércoles, 16 de julio de 2014

Del Far North a la Nueva Salta

Alas de poco vuelo

Con el Mundial de Fútbol finalizado, la carrera electoral despega. En Salta las elecciones provinciales están programadas para abril del próximo año, por lo que los meses comienzan a reducirse.

Después de idas y venidas, parece inverosímil que Juan Manuel Urtubey reemplace a Jorge Capitanich en su puesto de Primer Ministro. Urtubey quería ser Presidente, pero las encuestas muestran que tiene muy pocas chances. Por ello, si quiere alcanzar su objetivo, el Gobernador necesita hacer un salto cualitativo, exponiéndose ante la opinión pública de un modo como no lo ha hecho hasta ahora. El puesto de Capitanich le da esa posibilidad, pero también lo coloca en un escenario inestable en el que puede pasar cualquier cosa negativa, lo que lo obligaría a terminar responsabilizándose por ello y restar puntos en sus ambiciones.

De allí que Urtubey haya optado por hacer lo que le criticó a Romero: eternizarse en el cargo. Su candidatura a una re-re-elección es casi un hecho. Resta determinar quien será su compañero de fórmula.

La pandilla

Ante ese asunto danzan todo tipo de nombres. Miguel Isa, quien especula con ser gobernador, se conformaría con la vicegobernación en caso de que Urtubey quiera repetir mandato. Pretende que el PJ lo apoye, y, mientras tanto, suma a todos los que puede a su campaña (desde los elegebetistas a las iglesias cristianas) comprándolos con cargos y otras dádivas. Isa también está dispuesto a aliarse con Romero. Al actual Intendente le interesa, por lo visto, el poder (¿o serán los fueros?).

Otros dos que se han ofrecido a ocupar el cargo que actualmente ocupa Andrés Zottos son Sergio Leavy (Intendente de Tartagal por el Partido de la Victoria) y Marcelo Lara Gros (Intendente de Orán por el Partido Renovador Salteño). El argumento de estos dos sujetos es que su presencia garantiza la pluralidad ideológica –pues ambos, en la actualidad, pertenecen a fuerzas políticas diferentes al PJ–, y además vendrían a ser representantes del Norte provincial. Sin embargo basta con revisar los prontuarios de ambos personajes y recorrer un poco Tartagal y Orán para constatar que la idea de que Leavy o Lara Gros asciendan en la pirámide de poder provincial es un error tremendo, que el pueblo salteño no debería darse el lujo de cometer.

Reparación histórica

Un buen vicegobernador para Juan Manuel Urtubey sería su hermano Rodolfo Urtubey. Ambos comparten la misma sangre y por tanto la misma lucha (?).

Rodolfo Urtubey, actual Senador Nacional, estuvo dos años administrando un fondo financiero que, según se suponía, dotaría al Norte de Salta de la infraestructura que actualmente necesita. Empero el proyecto fue un fracaso. Aun así el Tolo consiguió su banca y desapareció de Salta (recientemente resurgió para las cámaras… nada más y nada menos que defendiendo al cleptócrata Amado Boudou).

Rodolfo Urtubey podría volver a la provincia y asumir el rol de vicegobernador para impulsar junto a su hermano a esa zona de Salta que parece deliberadamente olvidada. Allá la violencia crece día a día, expandiéndose desde los rincones más humildes hasta alcanzar la esfera política: hace no mucho Leavy declaró que debía mudarse a un cuartel militar para garantizarle seguridad, y en la municipalidad de Lara Gros, este mes, hubo un tiroteo en lo que parece ser un narcoajuste.

Ante esta realidad, creo que mi propuesta para el Norte provincial no está fuera de lugar: convertir a Orán en segunda capital de Salta, albergando entre sus límites al parlamento provincial. Quizás llenando de políticos salteños al Norte los Leavy y los Lara Gros se extingan, la frontera se calme un poco y llegue por fin la prosperidad a esa parte de la Argentina.  

lunes, 14 de julio de 2014

El orden natural: una lección para Rodrigo Liendro

La bobería de la “equidad de entrada” planteada por Liendro ha generado algunas reflexiones interesantes. Entre ellas se encuentra una de Álvaro Ulloa que creo que vale la pena comentarla, pues me permite a mí desarrollar ciertas cuestiones teóricas.

En su reflexión sobre la propuesta de Liendro, Ulloa pone el dedo en dos llagas: la de la naturaleza humana y la de la discriminación positiva. 

Naturaleza y Cultura

Ulloa señala que la especie humana, como creatura biológica, se comporta según unos patrones hereditarios. Los machos buscan instintivamente a las hembras –especialmente a las hembras en el pico de su edad reproductiva. Mientras mayor sea la concentración de hembras, probablemente también lo sea la de machos. Entonces sacrificar la entrada de una mujer se traduce en mayor ganancia para el dueño de la discoteca, ya que si logra que el número de hombres duplique al de mujeres habrá empatado, y si logra que lo triplique entonces estará ganando una suma de dinero que de otro modo no ganaría.

Esto que señala Ulloa se llama orden natural. Liendro, habituado a violentar el orden natural, es incapaz de seguir el hilo de ese razonamiento. Para él salir un sábado por la noche a un boliche no es un ritual reproductivo el cual se abandona una vez que se ha consumado, sino que se trata de un horizonte de sentido. Como él es incapaz de reproducirse con gente de su mismo sexo, entonces a la discoteca la entiende no como el lugar en donde pescar un marido y formar una familia sino como un supermercado de falos en el cual comprar o mendigar para pasar satisfecho la semana. De allí que, con la edad que tiene, todavía sea un habitué de esos lugares.

El privilegio, el derecho y la obligación

Ulloa señala que es habitual “discriminar” a ancianos y niños haciéndoles descuentos (de hecho en Salta el gobierno provincial lanzó un programa para que los jubilados y los escolares viajen sin pagar en los colectivos urbanos de la provincia). ¿Es algo así indeseable? Ulloa sostiene que no. Yo coincido con él.

Aquí hace falta aclarar algunas nociones fundamentales: privilegio, obligación y derecho. El privilegio consiste en darle a alguien un poco más de lo que merece. El anciano y el niño, personas que cuentan con una autonomía más bien limitada, gozan de beneficios extras para que sus vidas no se vuelvan más complicadas. Quizás hayan algunos individuos que no los merezcan (niños que devendrán delincuentes o delincuentes devenidos ancianos), pero ese privilegio normalmente termina siendo una inversión a futuro o el pago atrasado de una deuda. No hay una cosificación en ese acto de privilegiar sino todo lo contrario: es el reconocimiento de la fragilidad de un individuo y todo el sufrimiento que esto genera, es, por ende, una humanización del mismo.

La obligación, por su parte, es una carga que debe tolerarse para que existan derechos y privilegios. Si yo decido que los niños o los ancianos no paguen una entrada, alguien tiene que pagar la entrada por ellos. Si, supongamos, yo no cumplo con mi obligación tributaria, entonces el dinero destinado a cubrir el gasto del niño y del anciano nunca llega a destino y a ellos se les revoca el privilegio que tienen. No hay inversión ni cancelación de deuda, porque no hay pago depositado.

Finalmente el derecho, a diferencia del privilegio o de la obligación, es más abarcativo, pues se trata de todo aquello pensado para cubrir las necesidades de un individuo, sea niño, anciano o adulto. Si se tiene una necesidad de algo, entonces debe existir un derecho. Es el salario que tengo para comprar lo que está en la canasta básica. Se supone que hay una diferencia sustancial entre necesidad y deseo: yo puedo desear mil cosas (puedo desea volar, puedo desear drogarme, puedo desear tener hijos siendo soltero y amante de otros varones, etc.) pero sólo tengo verdadera necesidad de unas pocas de esas cosas. Y allí está el conflicto.

Lo que subyace en el fondo de los privilegios

Para Liendro la mujer tiene necesidad de igualdad, por ello el Estado debe garantizársela. Con esa lógica, un niño podría sostener lo mismo y empezar a votar, a firmar contratos o a tener armas sin que haya terminado de aprender a atarse los cordones.

La mujer y el hombre son iguales como personas, pero difieren como seres biológicos. Tienen dos fisionomías y dos fisiologías diferentes, porque son seres orgánicamente distintos. El hombre no es superior a la mujer, del mismo modo en que la mujer no es superior al hombre: habrá cosas que un hombre puede hacer mejor que una mujer, como habrá otras que la mujer puede hacer mejor que el hombre. Ignorar esto es malicioso. Y no sólo eso, también es estúpido: una de las propuestas de Liendro consiste en aumentar el cupo femenino del 30% al 50% en cargos públicos. ¿Acaso en los cargos públicos, es decir en los puestos de poder, no es mejor tener a los más capaces antes que a la misma cantidad de hombres y mujeres? Si los más capaces son todas mujeres, yo las prefiero por sobre un conjunto de hombres que no sirven para hacer lo suyo y viceversa.

Está claro que la mujer no tiene “necesidad de igualdad” porque ya es una igual. Igual, en este caso, no quiere decir lo mismo que el hombre: para que ello suceda, la mujer debería tener órganos completamente distintos, vale decir debería violentar el orden natural. Igual, en realidad, remite al derecho y a la obligación. La mujer goza de los mismos derechos que el hombre y de las mismas obligaciones. ¿Eso conforma a la mujer? Normalmente no: muchas veces considera que hay cosas que desea que deben convertirse en derechos, del mismo modo en que considera que hay obligaciones que son demasiado pesadas para ellas. Para compensar ello, a la mujer se le otorgan ciertos privilegios, que en realidad están estrechamente vinculados al orden natural. O sea como el orden cultural es, a veces, muy pesado para la naturaleza de la mujer, se les hace concesiones para alivianárselo.

La tarea de un político se reduce a eso: gobernar para garantizar derechos, distribuir obligaciones y conceder privilegios de modo tal que la cultura no sobrepase a la naturaleza ni que la naturaleza sobrepase a la cultura, es decir de modo tal que se consiga la armonía entre el orden natural y el orden cultural.

martes, 8 de julio de 2014

La salvación por las obras

El indignante escándalo del IPV terminó con la intervención del organismo por orden del Gobernador Urtubey. Ahora el interventor Posadas aplica políticas de tolerancia cero hacia la turbiedad. 

Esta apuesta por la transparencia es sana, pero tiene el problema de ser tardía. Y no parece ser tampoco general, pues es sólo el IPV el que está siendo sometido a un proceso de transparentamiento. ¿Qué hay, por ejemplo, de los ministerios? ¿Y que pasó con el Fondo de Reparación Histórica?

Recientemente el Papa Francisco sugirió (con ímpetu revolucionario según sostienen algunos) que aquel corrupto que le roba dinero al pueblo debe devolverlo. Es lo que le corresponde. Hoy en día el corrupto es acusado, denunciado y hasta penado, pero no tarda demasiado en volver a reubicarse. Es que una vez que pasa el vendaval se reúne rápidamente con su botín. Si Cristina Kirchner deja el poder hoy, puede vivir orondamente de lo que gana con sus inversiones hoteleras mañana. Dichas inversiones, se sabe, son fruto de la corrupción. Según la propuesta del Papa, a nuestra Presidente le correspondería renunciar a esos hoteles, devolvérselos a la gente, pues fuimos nosotros quienes los pagamos. 

Que hermoso sería ver que toda esa gente que se hizo rica de la noche a la mañana gracias a su ingreso nepótico al Estado renuncie a todo lo que consiguió sin merecerlo. Sería una alegría para el trabajador honesto, pero más reconfortante sería para el propio corrupto, quien por fin podría mirar a los ojos a sus hijos, a sus padres o a sus vecinos y decir que no son unos viles ladrones.