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lunes, 21 de noviembre de 2016

La sinceridad es un lujo

Graciela Quintana escribió un muy peculiar artículo sobre Alfredo Olmedo en Iruya.com. El mismo se titula "Olmedo versus Kosiner"  y es básicamente un elogio hacia Olmedo, cargado a su vez de agravios (como el de calificar al Diputado de haber asumido "posturas misóginas, homofóbicas o autoritarias"). 

Lo que Quintana elogia de Olmedo es su sinceridad, es esa capacidad de decir lo que piensa sin importarle demasiado las consecuencias. El problema de la autora es que cree que la sinceridad de Olmedo no va acompañada de veracidad, por lo que el Diputado sólo diría cosas que piensa pero que no tendrían punto de contacto con la realidad. 

Sin embargo nada más alejado de la realidad. Lo que Olmedo dice suena disparatado porque, justamente, está inundado de verdad, en una época en donde ser veraz está mal visto. Por ello lo que hace Olmedo se llama parresía: hablar con franqueza sin importar las consecuencias de ello. Lo mismo hace Lilita Carrió por ejemplo, con la salvedad que Carrió tiene el obstáculo mental de la corrección política, porque tiene la ambición de la política. Olmedo, en cambio, no es políticamente correcto porque es, básicamente, antipolítico. Ese es su mérito, como el de Donald Trump: no ser un animal político pero estar metido en el mundo de los políticos. 

Por eso le digo a Quintana: hay espacio para ella en el olmedismo, sólo debe empezar a ver a la política desde otros ojos, los ojos del pueblo, para los cuales la sinceridad no es un lujo sino lo más común del mundo. Por ello nos es fácil distinguir lo verdadero de lo falso. 

domingo, 4 de octubre de 2015

La máquina de hacer pobres

Alfredo Olmedo lo ha dicho sin ambigüedades:
“El kirchnerismo tuvo la virtud de insertar a mucha gente en la pobreza”, aseguró el dirigente salteño que sueña con ocupar por segunda vez una banca en el Congreso Nacional y remarcó que “limitar los ingresos con un plan y no permitirle a las personas tener una salida laboral” incrementa los niveles de pobreza en la provincia y el país. 
En Argentina lo único que le interesa al kirchnerismo es el poder, y debido a ello construyó una fábrica de pobres para mantenerlo. El kirchnerismo -que en un principio levantó la bandera peronista de que la principal tarea política es la de otorgar y ampliar derechos a la ciudadanía- hoy ha quedado reducido a una maquinaria de crear pobres para sostenerse en el poder. Y, como dijo Elisa Carrió, la inseguridad y el narcotráfico serían menores si la pobreza no fuese parte del paisaje aceptado de nuestro país. 
Durante la entrevista que mantuvo con La Gaceta, el ex legislador respaldó las propuestas del candidato a presidente Sergio Massa, al sostener que los planes sociales “deben ser por ley para que nadie los toque y además debe dársele a las personas la posibilidad de tener un trabajo digno”. 
Quizás haya gente que encuentre chocante esa propuesta de institucionalizar a los planes sociales, puesto que para muchos deben erradicarse. Sin embargo, si se le quitan los planes sociales a los ocho millones de argentinos que los reciben, es probable que se desate el caos social. ¿Cuál es la solución entonces? Ampliar los planes sociales para que lleguen a toda la población. ¿Por qué sólo las mujeres sin empleo deben cobrar la asignación universal por hijo y no todas las mujeres que tienen hijos? ¿Por qué no hay una renta básica universal para todo argentino? 

viernes, 27 de marzo de 2015

Hay que tapar los baches


Finalmente se produjo el debate entre Miguel Isa y Alfredo Olmedo. Quien garantizó las condiciones para un intercambio productivo fue el periodista Martín Grande. Hubo tres ejes importantes de discusión: la política, el narcotráfico y la educación. 

* Política: Isa criticó a la fórmula Romero + Olmedo porque ambos trabajaron con agendas políticas distintas mientras fueron legisladores (por ejemplo dijo que mientras uno votó por la nacionalización de YPF, el otro apoyó su privatización). Sin embargo eso sólo demuestra la miopía política del Intendente de Salta. 

En diciembre del año pasado, Sergio Massa aseguró que -después de ganar la presidencia- YPF retornará al norte de Salta. El propio Romero sostuvo que ello es lo mejor que puede sucederle a la provincia. Esto es signo de que, más allá de lo que haya sucedido en el pasado, la fórmula Romero + Olmedo piensa en el futuro del país. Si Romero ahora se arrepiente de lo malo que hizo y quiere enmendarlo, creo que hay que darle la posibilidad. La gente que va a votar a Romero no lo va a hacer sólo por lo que hizo, sino fundamentalmente por lo que hará. 

* Narcotráfico: consultado por el tema, Olmedo dijo que desde el gobierno va a trabajar para que la frontera argentino-boliviana deje de ser un colador. Propuso utilizar drones, derribar aviones sospechosos y aumentar la presencia de la Gendarmería Nacional y del Ejército Argentino para frenar la narcolonización. 

Isa, en cambio, sólo volvió sobre lo mismo preguntando: ¿por qué habría que creerle a Romero que frenará el narcotráfico si en sus 12 años como Gobernador no lo hizo? Otra vez la miopía. En los últimos 10 años el avance de la droga en nuestro país ha sido impresionante. Cuando Romero fue gobernador también ingresaba la droga, pero no en el grado en que lo hace hoy en día. Entonces es buen momento para que Romero corrija aquello que no corrigió en su momento (y ante que Urtubey tampoco hizo demasiado para eliminarlo).  

* Educación: en este asunto Isa se comportó como un tecnócrata, dándole la razón a Olmedo. Básicamente el Intendente de Salta empezó a sacudir cifras: el gobierno de Urtubey aumentó en 930% el presupuesto destinado a la educación, el 50% de las escuelas ranchos que habían en Salta fueron sustituídas por escuelas modernas, el 87% de los alumnos salteños van a la escuela pública, lo que significa que la educación privada es desestimada por las familias que confían en el sistema de enseñanza auspiciado por el gobierno. 

Sin embargo esos datos sólo ocultan la realidad. Olmedo señaló que hoy en día muchos alumnos pasan de curso porque el gobierno presiona para que se apruebe a los chicos en lugar de para que se les enseñe correctamente. Los docentes, ante esta situación, son comprados por el gobierno, que les pide que toleren toda clase de faltas disciplinarias y les den acceso al título a jóvenes que llegan a la mayoría de edad sin saber leer o calcular. Entonces ni el docente es feliz (ya que no puede hacer su trabajo como corresponde), ni los jóvenes obtienen nada positivo (ya que terminan la escuela sin haber adquirido cultura general, ni instrumentos de razonamiento crítico, ni valores útiles para la vida cotidiana).   

En conclusión es obvio que Salta está llena de baches, y que Isa y Urtubey están cómodos con ese escenario. Pero los salteños nos merecemos una provincia sin baches. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Ley de Derribo

El massismo impulsa la Ley de Derribo. Alfredo Olmedo destacó que con este sistema existiría la posibilidad de darle una protección real a todas las fronteras del país, fiscalizar el espacio áreo y contribuir enormemente con la lucha contra el consumo y venta de drogas. 

Sin embargo Agustín Rossi, el Ministro de Defensa de la Nación, se opuso fervorosamente a la idea. El kirchnerismo, por tanto, quiere que cualquiera que sea dueño de un avión, una avioneta o un helicóptero sobrevuele el país sin ningún tipo de control. Es más o menos como abrir las puertas de la casa de uno, y dejar que cualquiera -incluyendo a los ladrones- ingresen de manera impune. 

Hoy nos enteramos que en Anta -el mismo departamento en donde el narcoconcejal Arturo Cifre hacía campaña por Juan Manuel Urtubey y Cristina Kirchner- la fortuna quiso que una avioneta cayera por un desperfecto técnico. Cuando llegaron los policías al lugar encontraron dos cuerpos calcinados y al menos ocho grandes bolsas repletas de un polvo blanco, que no era harina precisamente. Lo peor es que, ante la evidencia, un cretino como Rossi sigue opinando igual. Para los kirchneristas a las drogas se las vence con suerte, no con leyes, estrategias ni acción policial. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Cárceles argentinas o colonias de vacaciones?

Los valores invertidos

Alfredo Olmedo llamó la atención sobre algo que juzgo fundamental: los presos no van a las cárceles para estar fuera de circulación durante un tiempo, sino para cambiar su mentalidad (porque ellos mismos son responsables del cercenamiento de su libertad y de toda la estigmatización sobre si que ello genera). Sin embargo, en la Argentina de hoy, esta verdad tan elemental parece no cumplirse. ¿La razón? Según Olmedo, los presos de nuestras cárceles no sólo parecen no sentir vergüenza de su condición, sino que además se los ve orgullosos de haberse convertido en criminales. Esto, claro, es una verdadera aberración, producida por una sociedad que ha decidido invertir sus valores.

El problema de la inseguridad tiene dos etapas: la de prevención y la del castigo. De nada sirve que se llene de policías y cámaras de vigilancia al país, si cada vez que un delincuente que es detenido en plena actividad criminal es liberado a las pocas horas. Y cuando sucede el milagro mediante el cual un maleante es enviado a la cárcel, éste descubre que su estadía detrás de los muros puede resultar enteramente placentera si aprende a abusar de sus beneficios (especialmente de aquellos beneficios concernientes a las posibilidades que las cárceles les brindan a sus internos para estudiar y trabajar).

De delincuentes a becarios

De allí que la aparición de un sindicato de presos no sea asombrosa en un país como el nuestro. Avalados por la CTA oficialista, un grupo de malhechores presos armó una corporación de trabajadores para nuclear a todos aquellos que ejercen algún tipo de actividad laboral en el encierro. Estos gremialistas (recordemos que estamos hablando de asaltantes, homicidas y narcotraficantes) consiguieron, por ejemplo, que los presos ganen sueldos superiores a los de muchos maestros. Ese dinero, por supuesto, es dinero del Estado, por lo que queda en evidencia que una unión de delincuentes consiguió extraerle al tesoro público una importante suma para satisfacer sus necesidades durante su encierro –antes de la creación del sindicato, el dinero que un preso hacía trabajando lo cobraba una vez que era excarcelado.

Lo más polémico planteado por este sindicato –inventado por la nefasta influencia de La Cámpora– es que buscan que a los presos se les pague por las mismísimas actividades que hacen en la cárcel a diario, es decir quieren que les paguen por cocinarse, limpiar pisos, tender sus camas, arreglar las radios, alimentar a las mascotas, etc. De ese modo un preso, por sólo habitar en el interior de un penal, debería ser considerado un trabajador multifunción y facturar por ello. ¡Una tomadura de pelo! (Después van a querer pagarles a los presos por trabajar como custodios de la seguridad interna del recinto, haciendo al final que a las cárceles las administren los propios reos y terminen por convertirse en hoteles autogestionados, controlados por condenados que trabajan de condenados.)

Desde esta lógica perversa, se busca que el delincuente no reincida convirtiéndolo en un becario. Un sujeto que amenaza a punta de pistola a otro va a terminar teniendo una vida más fácil y despreocupada que un médico o un ingeniero: tranquilamente se podría plantear que aquel preso que agreda a otro en su condición perdería el sueldo y quedaría en libertad, lo que reduciría el nivel de conflictividad que existe entre internos en las cárceles nacionales.

La cuestión del trabajo

Es evidente a esta altura que lo que se debe discutir es la cuestión del trabajo de los presos en las prisiones y fuera de ellas. Florencia Saintout, una mujer que trabaja en la ciudad de La Plata como concejal pero vive en el interior de una nube de metano, propuso emitir una ordenanza en la que se obligue a los organismos dependientes directa o indirectamente del municipio a que habiliten un cupo del 3% para incorporar a ex-convictos a su plantel de trabajadores.

Convertirse en empleado público en la Argentina es una cuestión relativamente difícil, porque el ingreso está diseñado no para premiar el mérito sino para satisfacer influencias. Saintout, en lugar de proponer que el acceso al plantel de trabajadores del Estado se vuelva más accesible para cualquiera, propone premiar a delincuentes. Así, de prosperar su proyecto, un malandrín va a tener más oportunidades para convertirse en empleado público que un chico que se recibió en un terciario o en una universidad. ¡Una locura!

Un poco más coherente es lo que ha planteado en Salta el Diputado Provincial Emanuel Sierra, un hombre del Frente Plural. Sierra propone que los presos salteños construyan casas de maderas para paliar la crisis habitacional que el gobierno de Urtubey no se preocupa en controlar (recordemos que Sierra es miembro del mismo partido que Matías Posadas, actual interventor del Instituto Provincial de la Vivienda). El problema de esta iniciativa es que se busca que las casas sean precarias, hechas íntegramente de madera para que la gente con menos recursos tenga un techo que los cobije –hasta que una inundación, una ventisca o un incendio los ponga en la calle. La idea, por tanto, es una falta de respeto para la gente que sería beneficiaria de la obra de los presos. 

Ante estos proyectos irrealistas u oportunistas que impulsan los progresistas, es necesario revisar lo que dice Olmedo: el Diputado Nacional (MC) sostiene que una de las industrias que podrían desarrollar los presos es la de la ebanistería, para fabricar y reparar el mobiliario escolar. Creo que a un nivel social (y a un nivel simbólico) lo de Olmedo es mucho más productivo que lo de Saintout o Sierra, ya que no sólo capacita al delincuente en algo que después puede usar fuera de la cárcel, sino que además lo convierte en un elemento de prevención de la delincuencia. Y esa es la idea: la cárcel no está para beneficiar al delincuente, sino para que la sociedad se beneficie de los delincuentes que atentaron contra su paz y su orden.

martes, 4 de noviembre de 2014

Eduardo Sylvester se equivoca

"La unión Alfredo Olmedo y Romero es una manera de mantener el control del poder que no es el que la ciudadanía espera, una forma de ejercicio de poder que está agotada. Es una mirada hacia atrás de la política."
Me asquea un poco el discurso progresista de Sylvester. "Mirar hacia adelante" parece que se aplica a la política pero no a la historia. Es decir para sujetos como Sylvester no se puede retomar el sendero trazado por el Perón de 1973, por Illia, por Alvear, por Roca, pero si es posible (y hasta necesario) volver a 1976. No se puede recuperar a la República que demolió el populismo, pero si resulta conveniente mantener vivas las heridas de hace cuarenta años atras, y cualquier intento por salirse del discurso oficial es un delito de lesa humanidad. 

Eduardo Sylvester se equivoca: lo que se agotó es el populismo y el revanchismo (que es lo que él defiende), la alianza entre Olmedo y Romero es el renacer de la República y la Justicia. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Leandro Santoro, un enamorado de los delincuentes


Hace unos días Alfredo Olmedo asistió como invitado al programa Intratables de América. Mientras hablaba acerca de qué es lo que se debería de hacer con los presos en este país, lo interrumpió un tal Leandro Santoro, un militante de la UCR que tiene buenas relaciones con el gobierno kirchnerista. Él se presentó como docente universitario y comentó que trabaja en las cárceles. Afirmó que para un presidiario que ha cumplido su sentencia resulta muy difícil la reinserción social, debido a que cada vez que va a pedir trabajo en algún lugar, sus posibles empleadores normalmente lo rechazan.

Olmedo sostuvo que el preso, mientras está encerrado, debe obligatoriamente trabajar y estudiar (y no de manera optativa como sucede ahora). La idea es simple: el que va a la cárcel no lo hace para gozar de vacaciones pagas, va para cambiar su mentalidad, para comprender el valor sagrado del trabajo, para experimentar la vergüenza. Santoro juzgó que todo eso era contrario a la doctrina de los DDHH y que no había que estigmatizar a los delincuentes condenados.

La persona estigmatizada por haber sido un delincuente recibe ese castigo social por sus propios méritos. El delincuente no nació delincuente, eligió ejercer el delito. Es responsable de sus actos. La cárcel, mientras tenga reinsertadores como Santoro, no sirve. El que trabaja en la cárcel con los presos debe inculcarle los valores que el preso no tiene. Así cuando el delincuente sale a la calle y le cierran puertas por su pasado, mantendrá la frente en alto y saldrá a rebuscárselas para sobrevivir sin jamás reincidir en el delito, porque cualquier cosa es más digna para ganarse la vida que robar, amenazar y matar.

La cárcel de hoy no sirve porque es una escuela de delincuentes. Debe ser escuela de ciudadanos: el Evangelio y el Martín Fierro deberían convertirse en los dos libros de cabecera de todo aquel que alguna vez estuvo en un penal. Así el día de mañana los empleadores andarán desesperados por contratar a un ex-presidiario, ya que éste, convertido en una persona con valores, será ejemplo de sacrificio, esfuerzo y entrega.

domingo, 26 de octubre de 2014

El olmedismo como oportunidad


Tras el acto de lanzamiento de la candidatura a gobernador de Juan Carlos Romero me quedé pensando en lo que eso significa. Había mucha gente presente, militantes y referentes de diversas fuerzas políticas. Romero habló como sabe hacerlo. Es otra campaña más para el Senador Nacional.

Ahora bien, ¿qué hay de Olmedo? Durante el acto romerista, el Diputado Nacional (MC) habló de la educación y la seguridad, y declaró que sus enemigos son el narcotráfico y la cultura de las drogas. También mencionó el tema de la importancia de que la juventud viva su vida de un modo sano, activo y pujante.

Olmedo tiene un buen discurso, dijo cosas que un gobernador de Salta podría llegar a decir. Sin embargo en las últimas semanas él mismo ha estado sugiriendo que se conforma con el puesto de vicegobernador. Sucede que si Olmedo concurre a las PASO contra Romero y pierde en la categoría de gobernador, entonces se quedaría afuera de la competición provincial, ya que no estaría habilitado para asumir otra candidatura. ¿Esto es realmente así?

Como desconozco con exactitud la ley que regula las PASO, calculo que Olmedo tiene razón (yo había pensado en que se podría armar una fórmula Romero-alguien de Salta Somos Todos y otra Olmedo-alguien del Frente Salteño: gane quien gane y pierda quien pierda, el candidato a vicegobernador podría renunciar y ser sustituido por Romero u Olmedo, según corresponda).

De cualquier modo, esté o no Olmedo en lo cierto, ¿por qué no arriesgarse? Olmedo como Vicegobernador significaría que el olmedismo cogobernaría Salta, lo que equivaldría a que un montón de propuestas revolucionarias tengan un eco positivo. ¿Pero cuan exitosas serían esas propuestas? Es decir, ¿podrían ellas materializarse?

Creo que el Consenso de Cambios para el Progreso de Salta (CCPS) es vital para fijar metas comunes, pero los métodos para alcanzar esas metas varían de acuerdo a cada político y a cada fuerza política. Un gobierno formado por Romero y Olmedo requerirá de mucho diálogo, y el diálogo es algo que no forma parte de la cultura política argentina. Entonces temo por el éxito de la alianza.

A lo que voy es que 2015 es una oportunidad para que el olmedismo se convierta en una fuerza política. Hoy por hoy el olmedismo es una cruzada individual de un hombre contra un sistema decadente. Muchas personas lo apoyan y lo acompañan, porque depositan en él su esperanza de ver al país frenando su caída. ¿Por qué no transformar toda esa esperanza en política?

Si el olmedismo pasa a ser un partido sólido, se podría trabajar en torno a la constitución de coaliciones. Concejales, Diputados y Senadores de Salta Somos Todos, el Frente Salteño y demás partidos apoyando la fórmula para gobernador del CCPS, pero yendo a las elecciones cada uno por separado, nucleados no en por una sábana sino según sus estilos y principios particulares: eso alimentaría a la democracia, fortalecería a la república y pondría a Salta a la vanguardia de la recuperación nacional de la política.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Tiempo de definiciones


A principios de junio escribí mi opinión acerca de una hipotética disputa interna para gobernador de Salta entre Alfredo Olmedo y Juan Carlos Romero. Allí señalé que “es interesante contemplar la posibilidad de una alianza entre Olmedo y Romero que se defina como una interna decidida ‘desde afuera’, o sea como un movimiento de adhesiones dirigenciales al más íntegro de los candidatos.”

La jugada macrista

Pues bien, en estos últimos días se produjo algo como eso. En junio yo hablé, puntualmente, de Mauricio Macri y de Sergio Massa, dos dirigentes a los que respeto por lo que son, pero que me entusiasman más por lo que quieren ser. Macri parece haberse desentendido de Romero y Olmedo y –como parte de lo que aparentemente es su estrategia nacional– decidió apadrinar al empresario Juan Collado para que salte al campo de la política, con el propósito de disputar la gobernación provincial. Sin embargo Collado no se estrenaría como candidato así sin más: la idea de Macri es que Guillermo Durand Cornejo lo acompañe como candidato a intendente de la ciudad de Salta.

Con la doble candidatura de Collado y Durand Cornejo, el PRO podría llegar a obtener una importante cantidad de votos en Salta, insuficientes para gobernar, pero suficientes para contribuir a alterar el resultado de las elecciones (probablemente el macrismo le quitaría algunas adhesiones al Oficialismo, pero es más seguro que el apoyo que obtengan provenga de la gente cansada del actual gobierno provincial y nacional). Por ende este es un tema que hay que considerar seriamente, ya que no parece buena idea fragmentar a aquellos que pueden desplazar del poder a quienes están actualmente enquistados en el gobierno.

Renovadores, renovantes y renovación

Ahora bien, el caso de Massa es distinto, pues el Diputado Nacional no ha optado por buscar nombres nuevos, sino que su idea es reclutar gente que esté a favor de su proyecto de país. Romero estuvo desde el inicio con Massa, y Olmedo se sumó después. La incorporación definitiva del Diputado Nacional (MC) amarillo al armado massista generó reacciones diversas entre otros dirigentes que comparten el espacio encabezado por el antiguo Intendente de Tigre.

Concretamente hubo un hombre que se manifestó en contra de que Massa apoye a Olmedo: el Diputado Nacional bonaerense Adrián Pérez. El discurso de Pérez no tiene desperdicios:
“el Frente Renovador tiene que ser cada vez más frente y más renovador y tratar de trabajar en esa línea. Hay que intentar convocar dirigentes de otras fuerzas políticas, inclusive de nuevas generaciones, pero la construcción no es sólo con los nuevos. La renovación no es con gente como Olmedo, pero, de todos modos, con la herramienta de las PASO la gente es la que terminará eligiendo”
Vamos por partes. Pérez sostiene que para renovar la política hace falta la pluralidad política y la incorporación de gente sin un pasado en la función pública. Ello me parece acertado. Sin embargo Pérez también afirma que “la construcción no es sólo con los nuevos”, y, si bien puede que tenga razón, hay un motivo bien claro por el que lo dice: su propio caso. En efecto, Pérez entró en el año 2003 a la Cámara de Diputados de la Nación como un hombre del ARI –que lideraba Elisa Carrió–, y permaneció hasta el 2011. En 2013, tras haber vivido dos años becado en EEUU mientras estudiaba en una universidad de ese país (dato que, curiosamente, no consigna en su biografía), retornó a la Argentina para reubicarse en el Congreso Nacional. En su momento había arreglado todo para ir como candidato por la centroizquierda, pero, al notar que durante su ausencia ésta se había aliado a la UCR y su acceso al parlamento se veía así complicado, optó por abandonar a sus camaradas y al partido que lideraba –la Coalición Cívica– para integrarse a la lista de Massa. La sola trayectoria de Pérez contradice lo que el propio Massa señaló acerca de los “diputados muebles”. Entonces Pérez, para ser coherente consigo mismo, debería renunciar a su banca y trabajar desde otro ámbito, ya que en la actualidad él cumple su tercer mandato casi consecutivo como legislador: en este sentido Pérez, el “Pablito Ruiz” de la política argentina, no es un renovador sino un renovante.

¿Y qué ha propuesto Pérez para renovar a la vida nacional? Revisando su tarea parlamentaria, salta a la vista que entre sus iniciativas legislativas no hay nada que sea realmente novedoso. Fiel a la formación que le dio su mentora Elisa Carrió, Pérez se dedicó a trabajar en el campo de la fiscalización, denunciando la corrupción del gobierno kirchnerista, pero sin preocuparse demasiado por aportar soluciones creativas a los problemas argentinos.

Olmedo, en cambio, en sus cuatro años en el Congreso Nacional hizo una serie de propuestas que han revolucionado a la sociedad argentina –como la de, por ejemplo, garantizar el apoyo estatal en los procesos de procreación asistida–, y que al día de hoy, con el salteño fuera del parlamento, son reflotadas y puestas en práctica por el mismo gobierno como parte de sus intentos por frenar la decadencia que ellos mismos impusieron. Ilustra esto último, entre otras cosas, la presencia de la simbología de la Islas Malvinas en los billetes argentinos, o la creciente adhesión a poner topes horarios para los menores de edad en la vía pública (no sólo fue algo establecido exitosamente en Misiones, sino que políticos en todo el país –incluso en Campo Quijano y Salta– quieren poner en marcha ahora lo que Olmedo había intentado convertir en ley nacional hace unos años).

Una aclaración necesaria

Sea como sea, el propio Pérez dijo algo vital: “con la herramienta de las PASO la gente es la que terminará eligiendo”. Y esto es lo mejor. Porque la gente no aprecia demasiado a los Pérez, pero si a los Olmedo. ¿Por qué? Porque Olmedo es parte de la gente, y Pérez, un petulante que vive de la política desde hace como veinte años (de dirigente de Franja Morada pasó a ser asesor de Carrió varios años antes de cumplir los 30 años). 

Otro dirigente del massismo que habló de Salta fue Alberto Asseff. Asseff, Diputado Nacional bonaerense, manifestó su descontento con la presencia de Romero en el Frente Renovador:
En la ciudadanía se instala una duda respecto de la dimensión renovadora que debe tener el FR si los protagonistas sobrellevan una larga actuación y extenso desgaste.
“Larga actuación y extenso desgaste”, es más que obvio que estaba hablando del Júcaro, quien, desde 1983, es un protagonista de la política salteña. Olmedo, por el contrario, empezó recién en 2007.

Asseff es un parlamentario de una tarea estupenda, que ha trabajado por defender a la patria y por conservar sus tradiciones (en lugar de pretender atacarlas, como bien hizo el famoso Adrián Pérez). En más de una ocasión este hombre ha coincidido con Alfredo Olmedo cuando ambos fueron congresistas. Por ello es de mala fe el artículo que difundió la agencia de noticias kirchnerista Télam, en la que sostienen que Asseff estaría incómodo porque Olmedo se sume al Frente Renovador.

Pérez está en contra de Olmedo, pero no puedo asegurar que esté a favor de Romero. Asseff, en cambio, apoya a la Salta amarilla y no quiere a Romero. Hay que ver en quien confía más Massa, pero supongo que no será una sorpresa enterarnos de ello finalmente.

De la alianza a la coalición

El Frente Renovador massista, por ahora, parece una alianza y no una coalición. Ambos conceptos son diferentes: una alianza es una unión temporal de grupos o individuos para lograr un objetivo específico (como, por ejemplo, ganar una elección), en tanto que una coalición es un esfuerzo para que diferentes fuerzas busquen puntos en común y consensúen decisiones que satisfagan a todos los involucrados.

El Consenso de Cambios para el Progreso de Salta (CCPS) es un primer paso para armar una coalición de gobierno. Lo bueno de esta iniciativa es que es capaz de ampliarse, vale decir no sólo puede incorporar nuevas propuestas, sino que además cualquier salteño con buena voluntad puede adherirse al mismo. Si el día de mañana la alianza entre Romero y Olmedo se rompe, la coalición podría seguir funcionando en base al CCPS.

Si Olmedo es gobernador y Romero decide dar un paso al costado para jubilarse, los referentes del romerismo no se convertirían en opositores automáticos, sino que seguirían trabajando en dar soluciones a la provincia para combatir la inseguridad, construir viviendas, recuperar la calidad educativa y garantizar la transparencia estatal. Habría, claro, otros puntos en los que podrían estar en desacuerdo los olmedistas, romeristas y demás firmantes del CCPS, pero en esos otros puntos básicos todos actuarían como un equipo, buscando consolidar los mismos objetivos sin ponerse palos en la ruedas. Eso es, exactamente, lo que necesita la Argentina. Por ello sería bueno que al CCPS lo firmen todos, la gente del PJ, de la UCR, del PO y de cuanto otro partido político exista.

domingo, 1 de junio de 2014

Boceto para una interna Olmedo-Romero

Alianzas y contubernios: lo natural

Debido a que el escenario político argentino de la actualidad está dividido en dos partidos sin diferencias ideológicas (Oposición Derecho-Centro-Izquierdista y Oficialismo Derecho-Centro-Izquierdista) las alianzas y los contubernios parecen ser el lenguaje que todos hablan.

Ciertamente existen fuerzas testimoniales como el Partido Obrero a los que no les interesa gobernar, por lo que se cierran a todo diálogo y se ocupan sólo de generar impacto social para captar el voto de los indignados. Pero más allá del PO y afines están los demás hombres de la política con chances reales de ejercer el poder: son estos a los que les interesan las coaliciones.

Urtubey 2015

Dado el sistema unitario de República que tenemos, los ritmos políticos en las provincias están marcados por lo que suceda a nivel nacional. Es tan poco federal nuestro país que los gobernadores, en estos últimos años sobre todo, se han convertido en un elenco de aplaudidores del Poder Ejecutivo de la Nación, el auténtico dueño de las decisiones, el principal administrador de los recursos económicos argentinos. Es debido a ello que, de cara al 2015, casi todos los políticos salteños observan primero que pasa en Buenos Aires para armar después sus estrategias en la provincia.

El Oficialismo, tras la paliza que recibió el año pasado, perdió a su candidata ideal: Cristina Kirchner. Sin la Presidente habilitada para una rereelección, a los kirchneristas no les queda más opción que buscar un sustituto. Los nombres están, pero ninguno convence a nadie: Florencio Randazzo, Agustín Rossi, Axel Kicillof, Sergio Urribarri y varios otros. También está Daniel Scioli, pero en él no confían porque no lo ven como un “izquierdista”. Juan Manuel Urtubey es otro candidato a la presidencia nacional, sin embargo en las encuestas está por debajo de Scioli, por lo que tampoco resulta atractivo para la mesa chica kirchnerista.   

Pablo Kosiner, aceptando que la aventura presidencial de Urtubey es casi un salto al vacío, declaró hace poco que el Gobernador hará como Romero y buscará su tercer mandato consecutivo en Salta. Esto es prácticamente una condena a la intrascendencia a Miguel Isa, quien aspiraba a suceder a Urtubey y que ahora deberá buscar un candidato con quien negociar los no muchos votos que reunía.   

El retorno del Júcaro

Juan Carlos Romero retuvo su banca de Senador Nacional el año pasado. No le resultó sencillo. Para hacerlo, tuvo que desembolsar grandes sumas y emplear toda la artillería de trucos sucios que tuvo a mano. La jugada le salió bien, pues siendo quien es, demostró que un cuarto de los electores salteños se sienten representados por su figura. Por ello Romero se envalentonó y decidió lanzarse a la conquista de la gobernación provincial en 2015, aun sin tener la necesidad política de hacerlo.

Lo de Romero no es una jugada riesgosa: el Júcaro cuenta con padrinos a los cuales ofrecerse como embajador. Tanto Sergio Massa como Mauricio Macri lo tienen en su lista de contactos. Massa y Macri son liberales, pero se presentan como hombres de centro, desarrollistas, demócratas y republicanos. A raíz de ello ambos dirigentes pretenden que la coalición centroizquierdista FA-UNEN se les una (algunos dirigentes de esa alianza están dispuestos a negociar sus apoyos con ambos candidatos, otros, por principios, se resisten a hacerlo).

Romero ha suprimido el distanciamiento entre macristas y massistas en Salta, por lo que no tiene problemas en sumar a la UCR y a cuanta otra fuerza que quiera acompañarlo en el operativo para su retorno al trono provincial. Empero tanto la UCR como las demás fuerzas políticas de la provincia no se muestran muy convencidas de apoyar a un personaje como el Júcaro.

El Frente Olmedo Gobernador II: por la Revolución Amarilla

Después de lanzar su candidatura para Gobernador de Salta, Alfredo Olmedo abrió las puertas de Salta Somos Todos a todos los ciudadanos que quieran apoyar sus propuestas. Por ese motivo Olmedo, cuyos votos en la última elección fueron casi los mismos que Romero, habló de la necesidad de aliarse entre salteños para superar la dicotomía Oficialismo/Oposición y llevar al pueblo al gobierno.

El primer convocado al diálogo por Olmedo fue el Partido Renovador Salteño, pero los renovadores están en la encrucijada de ser fieles a sus ideales y abandonar el gobierno, o ser fieles a sus billeteras y quedarse en sus puestos. Los simpatizantes del PRS, en cambio, no están enjaulados como si lo están sus dirigentes, por lo que ellos y la gente del Partido Propuesta Salteña pueden ser parte activa en la Revolución Amarilla.

Pero las adhesiones de los renovadores no son suficientes para ganar una elección en la Salta de hoy, por lo que a Olmedo no le queda otra posibilidad que intentar seducir a la UCR y, más importante aún, a los peronistas.

Ahora bien, ¿cuáles peronistas son aptos para protagonizar la Revolución Amarilla? Los honestos sin dudas. Martín Grande lanzó el rumor –luego desmentido por el entorno de Romero– de que el Júcaro le ofrecería a Olmedo la vicegobernación si lo acompañaba, pero Olmedo sostuvo que aspira más alto, es decir quiere ser Gobernador. Es por ello que la estrategia olmedista consiste en trabajar para que tanto Massa como Macri le retiren el apoyo a Romero, y reconozcan que, si de verdad son hombres de centro a favor del desarrollo, la república y la democracia, quien levanta esas banderas en Salta es Alfredo Olmedo y no Juan Carlos Romero.

Creo entonces que es interesante contemplar la posibilidad de una alianza entre Olmedo y Romero que se defina como una interna decidida “desde afuera”, o sea como un movimiento de adhesiones dirigenciales al más íntegro de los candidatos.

sábado, 24 de mayo de 2014

El retorno al orden ciudadano



Creo que la exposición de Mario Ishii y Alfredo Olmedo es bastante clara y contundente y por ello vale la pena ver toda la entrevista, sin embargo hay una discusión que está latente en el fondo, pero que no se verbaliza de manera adecuada.

Me refiero, claro, a la discusión sobre la reputación del Ejército Argentino y demás cuerpos militares del país. Ishii sostiene que, en los últimos años, decir “militar” en nuestro país era lo mismo que decir “violación de derechos humanos”, pero después de que la Justicia actuó y repartió condenas a diestra y siniestra es más que absurdo continuar promoviendo esa representación de nuestras Fuerzas Armadas. Olmedo lo aclara: el Ejército Argentino falló como partido de gobierno, no como formador de ciudadanos.  

Hacia el final de la entrevista, el periodista sostiene que tanto Ishii como Olmedo prefieren a “hombres dogmáticos” antes que a “hombres críticos”. Pareciera ser que el “comunicador” no escuchó nada de lo que el Senador Provincial y el Diputado Nacional (MC) dijeron: al proponer el Servicio Militar Obligatorio no se está eligiendo al dogmatismo por sobre el criticismo, se está intentando encaminar a alguien que perdió el rumbo o que está en peligro de hacerlo, pues al obligar al “ni-ni” a que se discipline, se capacite y se valore a si mismo se lo está sacando de la existencia de zombie que lleva para facilitarle el ingreso a la ciudadanía que ni la escuela quebrada ni el mercado laboral explotador le han podido facilitar. 

martes, 25 de marzo de 2014

El próximo gobernador de Salta

I

Todavía falta un año para que se realicen las elecciones de renovación de autoridades en Salta, pero ya sobran candidatos, al menos candidatos a gobernador de la provincia. 

Marzo fue testigo del lanzamiento de las candidaturas a gobernador de Miguel Isa, Juan Carlos Romero y, por supuesto, de Alfredo Olmedo. También Juan Manuel Urtubey está interesado en conservar su puesto, sin embargo no ha parado de especular con una posible candidatura presidencial o vicepresidencial. 

Por como están las cosas hoy por hoy, creo que el gobernador de Salta en 2015 será uno de los cuatro hombres citados en el párrafo anterior. Urtubey es el más fuerte de los candidatos, sin embargo el Gobernador tiene el defecto de haber acompañado sin distancia crítica al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, lo que lo hace cómplice de la penosa situación económica y social que nuestro país actualmente atraviesa. Quizás a la hora de votar, los salteños tengan presente qué clase de dirigente tuvo la provincia en los últimos ocho años. 

Lo de Miguel Isa, por su parte, me parece una maniobra politiquera, algo así como un amague para no quedar rezagado. Lo que ha hecho el Intendente de Salta en los últimos años es, en verdad, desastroso, por lo que cuesta tomarse en serio lo de este sujeto. El Diputado Provincial Carlos Zapata ha señalado con exactitud muchas de las falencias de la gestión Isa:
Zapata cita, por ejemplo, la deficiente labor desarrollada en materia de control del comercio no autorizado en los espacios públicos de la ciudad; el incumplimiento sistemático de las normas que regulan la contención y racionalización del gasto público; la existencia de actividades ilícitas en el Mercado Municipal San Miguel; los bajos niveles en el cumplimiento de los planes de Obras Públicas del Municipio; la existencia de gastos, cuya rendición no se ha efectuado, por sumas millonarias; el desmesurado e injustificado crecimiento de la planta de personal municipal; el desmesurado e injustificado crecimiento de los gastos en publicidad, el injustificado desequilibrio entre lo recaudado en concepto de Tasa de  Inspección Seguridad Salubridad e Higiene y el costo de los servicios prestados por el municipio retribuidos por esta tasa; la falta de bacheo y repavimentación de calles de la ciudad.
Esto, en cierto sentido, explica la estupenda elección que logró el Partido Obrero el año pasado en la ciudad de Salta. 

El otro que también tuvo una buena elección el año pasado fue Juan Carlos Romero. Romero obtuvo la banca de senador nacional gracias a una ventaja muy escueta con respecto a Alfredo Olmedo, lo que significa que Salta -o al menos una parte de la población- está dispuesta a retornar a la vieja provincia en donde el turismo y los hoteles crecían al mismo tiempo en que los trabajadores recibían violentos palazos. Porque eso es, en definitiva, lo que Romero propone, ni más ni menos. Es una fórmula que ha servido para beneficiar a algunos gracias a las desgracias que padecieron los demás. 

II

Lo que Urtubey, Isa y Romero tienen en común es que los tres representan la continuidad del PJ. Tienen el mismo padre, aunque sus madres son diferentes (la de alguno se abre de piernas más rápido que las otras). Urtubey, consciente de sus virtudes, invitó a Isa y a Romero a competir los tres juntos en las PASO, cosa que fue descartada por sus contrincantes. 

Isa, entonces, se vende como el candidato peronista y se muestra dispuesto a pactar con Romero y Urtubey. Por ello el adversario contra el que ha decidido confrontar es el Partido Obrero. Si la grandeza de un hombre se mide por el tamaño de los enemigos, entonces ya sabemos cuanto mide Isa. 

Romero, en cambio, dice ser opositor. Para preparar su candidatura lo primero que hizo el Júcaro fue buscar a toda la gente del PJ marginada por Urtubey. Así se dice que hoy en día personajes como Fernando Yarade, Walter Wayar, César Álvarez, Marcelo López Arias, Armando Caro Figueroa y hasta Antonio Marocco estarían dispuestos a apoyar a Romero a cambio de los puestos de funcionarios que hoy ya no tienen pero que alguna vez supieron tener. Incluso se rumorea que José Vilariño y Sergio Leavy migrarían al romerismo en caso de ser necesario para seguir reteniendo poder. Que a nadie extrañe entonces que Carlos Villalba, Arturo Cifre, Diego Comba u otros personajes de esa calaña el día de mañana se conviertan en fervientes promotores del Júcaro. 

Pero los escombros del PJ no le alcanzan a Romero para construir una candidatura exitosa. De allí que el Senador Nacional ha salido a buscar aliados por fuera de la fuerza. Se supone que actualmente hay un acercamiento entre el romerismo y la UCR, pero el partido centenario ha negado que eso sea verdad. Es que, en realidad, el más interesado de los radicales en sumarse a la campaña "Romero 2015" es el más inauténtico de ellos: Bernardo Biella. Se sospecha que Biella incluso podría hasta llegar a participar de la fórmula ejecutiva con Romero, pero a los demás radicales no les interesa apoyar ese contubernio. 

La salvaje interna del Partido Renovador Salteño, por otra parte, se origina también de esta situación: un sector de sus dirigentes -el formado por los que en la actualidad tienen un cargo en el gobierno- quiere permanecer fiel a Urtubey, en tanto que otro sector -el de los que carecen de sillas en algún ministerio, secretaría o intendencia- quiere romper la alianza para ver a quien venderle los votos que aún le pertenecen. 

III

Urtubey, Isa y Romero son más de lo mismo. Llevamos 30 años de esto en Salta y las investigaciones señalan que Salta es la provincia más pobre de la Argentina, más pobre aun que Formosa, Chaco, Tucumán o Santiago del Estero. Creo que nos merecemos un cambio de aire. La experiencia de Ulloa como el vergel no pejotista de la Salta de las últimas tres décadas nos habla de un fiasco, sin embargo, antes que pensar que sin el PJ la provincia se vuelve ingobernable, creo que es mejor para todos repensar aquella gobernación a la luz de sus errores y aciertos, para que, cuando llegue el momento, algo diferente a lo mismo pueda imponerse como próximo gobernador de Salta y ser exitoso en la tarea.  

miércoles, 7 de agosto de 2013

Romero trae protestas y Olmedo respuestas

En las últimas semanas Salta se vio sorprendida por la rauda aparición de dos ONGs foráneas: Greenpeace y la Organización Barrial Tupac Amaru. Los miembros Greenpeace no tuvieron mejor idea que asaltar la Catedral de Salta y colgar una bandera acusando al Gobernador Juan Manuel Urtubey de estar desmontando rapazmente el territorio provincial. Los tupamaros, en cambio, atacaron a las oficinas del Instituto Provincial de Vivienda, exigiendo que se les otorgue terrenos y un generoso crédito para la construcción de casas.

Miembros de la Tupac Amaru siendo desalojados del IPV
La pregunta que todos se hicieron fue: ¿quién trajo a esta gente a Salta? ¿Vinieron por cuenta propia o alguien los alentó a venir en épocas de plena campaña electoral? Para responder muchos señalan en dirección a Juan Carlos Romero. Según ellos, el Júcaro –preocupado por una derrota que le podría hacer perder los fueros que goza desde hace décadas, y angustiado ante la comprobación de que Salta ya no lo quiere como líder provincial– estaría usando todos los trucos que tiene debajo de su manga para ensuciar a Urtubey en dos planos: a nivel nacional, haciéndolo quedar mal ante los kirchneristas que consideran a los tupamaros sus mejores mascotas, y a nivel provincial, mostrándolo como una opción progresista destructiva e hipócrita, muy diferente a la versión constructiva y honesta que encarnaría Andrés Zottos.

Mientras todo esto se desarrolla, en paralelo, Olmedo recorre la provincia para llevar su mensaje de seguridad, orden y solidaridad a todos los rincones. Y en ese ir y venir de un lado hacia el otro, se encuentra con ciudadanos salteños con problemas, que reclaman que las autoridades hagan lo que tienen que hacer y les brinden soluciones. ¿Qué hace Olmedo en esas situaciones? Intervenir, usar su puesto de representante del pueblo para ser mediador entre la gente y los gobernantes. Así pasó en Embarcación y en Tartagal, donde evitó cortes de ruta de gente que pedían obras de infraestructuras vitales para sus hogares. Y pasó nuevamente entre la noche del lunes y madrugada del martes, cuando un grupo de gente se salvó de ser apaleada por la policía que tenía la orden de desalojar un terreno en el barrio San Ignacio de la capital provincial. Sucede que los Godoy le habían prometido a varias familias que les darían tierras a cambio de trabajo para su campaña, cosa que la familia de políticos al final incumplió.   

Ese es el contraste que vive Salta: políticos queriendo resolver sus problemas, y ciudadanos queriendo hacer valer sus derechos. Romero de un lado, y Olmedo del otro.

sábado, 3 de agosto de 2013

Hablemos acerca de la castración

Después de que empezó a circular el spot de Alfredo Olmedo en el que el candidato a Senador Nacional anuncia que trabajará por la sanción de una ley de castración para violadores, gente de la prensa (no sólo de Salta sino también del resto del país) se largaron a opinar sin interiorizarse acerca de los detalles del proyecto olmediano.

Diferente fue la actitud de Martín Sánchez, conductor de Feedback, un programa que se transmite por Canal 4 de Salta.



La experiencia checa

Sánchez se propuso debatir con Olmedo, y, según mi punto de vista, terminó perdiendo el debate. ¿Por qué? Porque el argumento que Sánchez repitió una y otra vez es que no hay lugar en el mundo en donde se haya llevado a cabo exitosamente un programa de castración quirúrgica para violadores. Esa afirmación es, sin embargo, completamente falsa.

En efecto, si vamos hasta el centro de Europa, encontraremos a la República Checa. En ese país, con la excusa de que la castración química es demasiado costosa, desde hace décadas se les aplica a los violadores un tipo de castración quirúrgica denominado “pulpectomía testicular”. De acuerdo a estadísticas oficiales de aquel país, entre 2000 y 2011 hubo un total de 85 casos de castración, y, salvo por unas pocas excepciones, el éxito fue enorme. Petr Weiss, un eminente sexólogo checo, ha comprobado que el deseo sexual en los eunucos disminuye drásticamente, haciendo de la posibilidad de reincidencia una rareza –de los 85 casos de castración, tan sólo tres volvieron a cometer agresiones sexuales; sin las castraciones, el número de reincidentes oscilaría entre 30 y 50.  

Soluciones

Alfredo Olmedo, desde la lógica punitiva, propone verdaderas soluciones en contra de la violación. Mucha gente (especialmente las feministas) dicen que castrar no sirve de nada, pues lo que provoca las violaciones no es el miembro viril de un violador sino su mente perversa, y por ello rechazan la propuesta de Olmedo. De todos modos lo que Olmedo propone no es tan simplista como un simple corte.

En realidad lo que nuestro Diputado Nacional sugiere es que un violador debe ser encerrado con cadena perpetua (ya que el violar suele ser un crimen acompañado de varios agravantes como el secuestro, la amenaza, etc, que justifican esa medida), y debe ser castrado en la cárcel para que estando allí no intente repetir aquello que le consiguió el encierro. Junto con eso, Olmedo plantea que el violador no se instale en la cárcel como si estuviese en un hotel, sino que se vea obligado a trabajar para obtener una remuneración mensual que será repartida equitativamente entre él (para solventar los gastos de su estadía) y la víctima a la que le arruinó la vida (para darle un resarcimiento económico por el daño causado). De esa manera, las violaciones intrafamiliares, las cuales son lamentablemente el mayor número de violaciones que se producen, podrán ser profusamente denunciadas.

Esta semana se supo que en Orán vive un muchacho que se dedicaba a abusar de sus tres hermanas, todas niñas aún. La denuncia contra el pervertido la hizo una tía del mismo, ya que la madre, enterada de la situación, nunca había tomado cartas en el asunto. Es que el muchacho ocasionalmente aportaba dinero para el mantenimiento de la precaria vivienda, y por ello su progenitora prefería mirar para otro lado. Casos aberrantes como ese hay miles, y nadie más que Olmedo ha intentado darles una solución pensando en las víctimas y su situación.

La cultura y la naturaleza

Lo más interesante del proyecto de castración de violadores de Olmedo es que es concreto:

– Un violador jamás dejará de violar.
– Bueno: cástrenlo.
– Un violador castrado seguirá haciéndole daño a gente más débil que él.
– Bueno: enciérrenlo a perpetuidad.
– Los violadores prefieren que sus víctimas sean de su ámbito familiar, así éstas no se pueden revelar contra quien les da de comer y denunciarlos sin perder la fuente que las sustenta.
– Bueno: obliguen al violador a trabajar en la cárcel y entregarle la mayor parte de lo que gane a quien violó.

Olmedo no deja cabos sueltos, y tampoco cae en utopías. Sánchez (y la gente que piensa como él) propone la educación como respuesta a las violaciones. Puede ser que una educación diferente a la actual contribuya en disminuir los casos de violación, pero mientras se le enseña a un chico de 5 años a comportarse correctamente, el de 25 está violando a diestra y siniestra, a los miembros de su familia, a sus vecinos, a nosotros. Y lo peor es que, si hay un poco de suerte, se lo denuncia, va preso, pasa un tiempo encerrado, pero luego vuelve a la calle, listo para seguir violando, capacitado para comportarse más perversa y discretamente.

Quienes quieren resolver con mera educación a un problema resoluble con los adecuados instrumentos punitivos, vale decir quienes ante una cuestión concreta que requiere de una actuación inmediata proponen una respuesta a largo plazo, son todos aquellos preocupados en lucrar con la educación. Promotoras de talleres de respeto por la diversidad, vendedores de cartillas de educación sexual integral, y toda clase de personajes similares obsesionados con el sexo son los principales opositores a la castración. Sostienen –no ilusa sino cínicamente– que la naturaleza aguardará pasiva unos años a que la cultura haga su trabajo.

El varón violado

Otro tema interesante del debate entre Sánchez y Olmedo fue lo de las víctimas masculinas. Hay muchos hombres que son violados por mujeres, pero también hay muchos otros que son violados por hombres. La castración sacaría de circulación a muchos de estos últimos y ayudaría a disminuir el número de varones ultrajados, transformando el panorama social en este aspecto. Esto es algo que no puede seguir demorándose. 

miércoles, 24 de julio de 2013

La campaña sucia

Políticos contra ciudadanos

Si hay algo que caracteriza a la campaña electoral de este año en Salta es su suciedad. Es sucia porque hay una competición por ver quien enchastra más paredes. En un país donde hay escasez de trigo y el precio del pan se fue a las nubes, a la harina no se la está usando para hacer alimento sino para preparar el engrudo que termina sosteniendo unos afiches que, con suerte, sobrevivirán uno o dos días antes de ser profanados, arrancados o tapados por nuevos afiches. Y ni hablar de los incontables litros de pintura desperdiciados, que a estas alturas bien podrían haber servido para reacondicionar escuelas (como esa escuela que hace poco fue vandalizada por un grupo de lesbianas extremistas).  

Típica pared salteña en épocas de elecciones
La Municipalidad de Salta, por ejemplo, anunció que sancionará a quienes coparon las paredes indiscriminadamente incluso antes de que se lance oficialmente la campaña. Sin embargo también señaló que la multa monetaria podrá ser suplantada por la promesa de restaurar la limpieza una vez que concluyan las elecciones. Es decir, mientras sea tiempo electoral, los ciudadanos tendremos que tolerar la impune violencia de una campaña que se ocupa de colonizar paredes y postes, y luego, con suerte, podremos volver a habitar las ciudades en las que habitábamos antes del vendaval político. 

Prácticamente todos los municipios de la provincia buscan imitar la decisión del municipio capitalino, garantizando así la agresión de la casta política contra el ciudadano común. Rosario de la Frontera intenta ser la excepción, ya que su Concejo Deliberante aprobó la propuesta de directamente frenar la parafernalia afichera y muralista, obligando a las fuerzas políticas en pugna a replantear su estrategia propagandística.

Las bajezas

La excepción, claro, la genera el olmedismo. En efecto, desde Salta Somos Todos se ha decidido no tapizar las calles con fotos y nombres, sino utilizar diversos medios para acercarles las propuestas a la gente. Porque todos sabemos que Romero, Urtubey y Biella quieren ser Senadores de la Nación, pero aún estamos esperando saber cuáles son sus propuestas para mejorar la vida de los salteños. Ninguno de ellos ha hablado, por ejemplo, de temas sensibles como la reinstauración del Servicio Militar Obligatorio o la lucha frontal contra el narcotráfico y la cultura de las drogas que tantas vidas se está llevando día a día. ¿Será quizás porque –a diferencia de Olmedo que si aborda esas cuestiones– sus posiciones fluctúan, y tal vez estén hoy de acuerdo y mañana en contra o al revés, dependiendo siempre de para donde sople el viento de los que mandan desde Buenos Aires (y desde Washington, Nueva York o Londres)?  

Lo peor de todo son las bajezas. Romero ha utilizado su diario para atacar a la madre de Urtubey por supuestamente haber maltratado a una empleada doméstica suya, dando a entender que la “misma sangre” es repugnante. A su vez, desde el gobierno han mandado a un pelele como Federico Posadas a decir que la candidatura de Zottos responde a una estrategia antidemocrática de la Oposición para debilitar al Oficialismo. Y ni ganas tengo de hablar acerca de los cruces verbales entre Zottos y Loutaif, o entre los renovadores que intentan recuperar su partido y los que buscan asegurarse sus puestos de funcionarios ante la decepción del aún vivo Roberto Ulloa. 

Olmedo, en cambio, permanece ajeno a esas disputas. Porque Olmedo no es un político oficialista ni opositor: la guerra entre Urtubey, Romero y Zottos es una guerra entre políticos, los tres buscan asegurarse su futuro, olvidando que lo que en realidad deberían de hacer es estar pensando en como trabajar por el pueblo salteño. Olmedo hace esto último, de allí que su discurso sea diferente. Y Olmedo es tan diferente de los demás candidatos que éstos le tienen el miedo suficiente como para evitar debatir con él.

Además, no lo olvidemos, Olmedo inquieta al poder local que sirve al gobierno nacional, ¿o ya nadie se acuerda del policía vinculado al narcotráfico que, una vez capturado, confesó que había realizado espionaje ilegal en contra de Olmedo durante 2011? La Presidente dijo que le “corrió un frío por la espalda” cuando se enteró de las operaciones de espionaje norteamericano denunciadas por Edward Snowden, ¿y lo que mandó a hacer Urtubey no le generó algo parecido?

sábado, 13 de julio de 2013

Una mañana en Tartagal

Vecinos del barrio Tomás Sánchez –un sector con muchas carencias perteneciente al municipio de Tartagal– cortaron la ruta nacional 34. Estaban enfurecidos con Roberto Pardo, un puntero que responde al Intendente Sergio Leavy, pues él es el único en esa área cuya vivienda goza de los servicios básicos mientras a las demás casas les falta prácticamente todo en materia de infraestructura.
    
Por esas casualidades de la vida, Alfredo Olmedo se encontraba en la zona, visitando el Norte provincial como parte de sus actividades de campaña para Senador Nacional. Así fue que se topó con el piquete y se ofreció como mediador. Vecinos y autoridades municipales se reunieron, entonces, en la sede del gobierno de la comuna para entablar el diálogo y buscar una salida pacífica al conflicto.

El episodio no tiene nada de extraordinario: corruptos de un lado, gente exigiendo lo que le corresponde por derecho del otro, y un hombre de buena voluntad intentado apaciguar el incendio en el medio. Lo que si es llamativo es la reacción de las autoridades de Tartagal. El propio Sergio Leavy dijo que sospecha de que hubo “algo raro”, pues considera a los conflictos como algo “inducido”. Y es verdad: el reclamo de la gente fue inducido… inducido por la bronca de saberse argentinos y ser tratados peor que como tratan a los extranjeros, inducido por la desidia y el desinterés que frente a sus problemas manifiesta el gobierno, inducido por el sentimiento de querer frenar tanta corrupción que los azota.

Cínicamente Leavy apuntó que “empezamos con las cloacas, y enseguida aparecen los reclamos por la instalación de gas”. Es lógico. Algunos trabajan sólo cada dos años, en épocas de elecciones para cosechar votos. Si los vecinos no exigen la pronta instalación de la red de gas natural que esperan desde hace décadas, entonces tendrán que esperar a la próxima elección para tener aquello que es tan fundamental para la vida cotidiana.  

Diego Andriano, el brazo derecho de Leavy, fue aún más cínico que el Intendente. Dijo textualmente: “no dejé de decirles a la gente de Tomás Sánchez –que hace 40 años que esperan por las cloacas– que no les hace nada esperar dos semanas más”. Increíble. Y más increíble aún fue lo que sostuvo con respecto al tal Pardo: “ya hemos pasado memorandum al asesor legal del municipio, en donde se pide que se inicie el sumario administrativo correspondiente y que se investigue hasta las últimas consecuencias”. Si Olmedo no intervenía, ¿la Municipalidad de Tartagal iba a plantear las soluciones tan velozmente?