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jueves, 20 de noviembre de 2014

Ley de Derribo

El massismo impulsa la Ley de Derribo. Alfredo Olmedo destacó que con este sistema existiría la posibilidad de darle una protección real a todas las fronteras del país, fiscalizar el espacio áreo y contribuir enormemente con la lucha contra el consumo y venta de drogas. 

Sin embargo Agustín Rossi, el Ministro de Defensa de la Nación, se opuso fervorosamente a la idea. El kirchnerismo, por tanto, quiere que cualquiera que sea dueño de un avión, una avioneta o un helicóptero sobrevuele el país sin ningún tipo de control. Es más o menos como abrir las puertas de la casa de uno, y dejar que cualquiera -incluyendo a los ladrones- ingresen de manera impune. 

Hoy nos enteramos que en Anta -el mismo departamento en donde el narcoconcejal Arturo Cifre hacía campaña por Juan Manuel Urtubey y Cristina Kirchner- la fortuna quiso que una avioneta cayera por un desperfecto técnico. Cuando llegaron los policías al lugar encontraron dos cuerpos calcinados y al menos ocho grandes bolsas repletas de un polvo blanco, que no era harina precisamente. Lo peor es que, ante la evidencia, un cretino como Rossi sigue opinando igual. Para los kirchneristas a las drogas se las vence con suerte, no con leyes, estrategias ni acción policial. 

martes, 18 de febrero de 2014

Rossi y Berni: parte del problema

¿Kontradicciones?
Como era de esperarse, Agustín Rossi fue desautorizado por el gobierno creador de espejismos que lamentablemente tenemos. 

Rossi es santafesino. Santa Fe está padeciendo del crecimiento de la violencia que, inevitablemente, el negocio del narcotráfico porta consigo. Entonces al brillante Minsitro de Defensa de la Nación se le ocurrió decir que quienes le quitaron la gobernación de su provincia en las elecciones de 2011 son los responsables de que la Argentina haya empezado a producir y consumir drogas al por mayor. Es decir, para ensuciar a sus adversarios políticos, Rossi no vaciló en culparlos de haber provocado un problema gigantesco en el país.

De todos modos es bastante obvio que Santa Fe no es un Estado Libre Asociado a la Argentina, sino una parte de la misma. Por tanto si en esa provincia hay producción y consumo, ello significa que también lo hay en el resto del país (sobre todo porque el combate al narcotráfico es una responsabilidad que fundamentalmente le corresponde asumir al gobierno Nacional).  

Ante el incendio que Rossi había generado en la opinión pública, el Secretario de Seguridad de la Nación, es decir el médico Sergio Berni, salió a apagarlo. Pero para hacerlo, este siniestro personaje no tuvo mejor idea que arrojar nafta: pidió legalizar a la marihuana. 

Curioso modo de resolver un problema: quitarle el rótulo de problemático. En lugar de trabajar para que en la Argentina no quede uno solo que sienta deseos de fumar marihuana (vale decir en lugar de resolver el problema del consumo de cannabis), lo que Berni propone es armar un negocio millonario con quienes deciden estupidizarse y poner en riesgo su vida (o sea el funcionario propone que todo el dinero que manejan los mercaderes de la muerte se divida entre el Estado y los capitalistas amigos del gobierno). 

A primera vista pareciera ser que lo de Berni es mucho más grave que lo de Rossi. Empero, yo lo veo como dos caras de la misma moneda: Rossi culpó a los opositores de abrirles las puertas al imperialismo de las drogas que convirtió a la Argentina en un país productor de muerte, mientras que Berni propone combatir a ese imperialismo con focos locales para autoabastecer no industrial sino artesanalmente a los adictos. Es claro que a estos sujetos no les interesa combatir a las drogas y al narcotráfico, sólo les interesa diseñar el modo en que ellos administren ambos asuntos para beneficio personal.