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sábado, 31 de octubre de 2015

Argentina contra la pared

José Luís Bruno, el actual Fiscal Federal de Orán, hizo algo extraordinario en la Argentina de hoy: ser realista, coherente y práctico. ¡Tremendo pecado! Concretamente el funcionario judicial señaló que la ciudad boliviana de Bermejo ha crecido enormemente en los últimos tiempos y eso hizo que se convierta en una base de operaciones del crimen organizado; de allí que, para Bruno, una muralla en Aguas Blancas ayudaría a controlar el narcotráfico y el contrabando que azota a diario a la región.

Amurallarse no es un gesto amable, pero es una necesidad. Ciertamente los muros no son la solución definitiva a los problemas fronterizos, pero son un instrumento muy útil para contribuir con el avance del crimen. Igual que poner rejas sobre las ventanas de una casa.

Es por ello que resulta asombrosa la reacción de muchos personajes e instituciones salteñas. Baltasar Lara Gros, un diputado provincial oficialista, hijo del intendente de Orán, sostuvo que la medida es inútil porque es paliativa. Nadie dice lo contrario, pero ello no vuelve a la idea de la muralla en una mala idea. Todos estamos de acuerdo en que la muralla es una medida primaria, un gesto necesario para anunciar el fin de fiesta. Si Lara Gros cree que poniendo una pared se resuelve todo, entonces significa que este político es corto de vista y no tiene capacidad para comprender que la realidad se cambia paso a paso.  

Lara Gros asegura además que en la frontera entre México y EEUU hay una muralla, y aún así la droga sigue ingresando al país anglosajón. Ello, claro, es cierto, pero lo que el legislador no menciona es que el tráfico de drogas sería mucho más sencillo si el muro no existiese.

Los argumentos anti-muralla de Silvia Jarzún son aún mucho más graves que los de Lara Gros: según la dirigente peronista el blindaje debe ser sólo simbólico, mas no físico. O sea que con trabajo y educación, la droga no pasará. El pensamiento es agradable y políticamente correcto, pero olvida que los que mueven la droga que se exporta son gente con estupendos trabajos (la mayoría está en el gobierno) y con educación de sobra (hay abogados, contadores, etc). La muralla no salvará al chico que está en la calle fumando paco, pero servirá para que el que le entrega el paco al que se lo vende al fumador no pueda hacerlo con la impunidad que lo hace hoy en día.  

Sin embargo quien se llevó los laureles de la estulticia (o de la complicidad) es Ricardo Díaz, el cónsul boliviano en Salta. Según este diplomático, la muralla detendría la “unidad latinoamericana”. ¿Acaso este hombre cree que una pared puede frenar un sentimiento? ¿Lo dice por imbécil o por desgraciado? 

Y para empeorar las cosas, el tal Díaz sostuvo que no debe pensarse en el narcotráfico como algo relacionado a la inmigración. Si bien es cierto que la producción de drogas en territorio argentino crece día a día, lo cierto es que los estupefacientes siguen ingresando en cantidades gigantescas a través de las fronteras nacionales, especialmente a través de la frontera norte. No es un secreto que el 90% de la cocaína que penetra en nuestro país lo hace a través del espacio boliviano, y tampoco es un secreto que existen las “mulas”, que son gente que carga con la droga encima suyo y cruza de un país al otro como si fuese alguien honesto haciendo un simple viaje internacional.

Para rematar este asunto, el infaltable INADI –una de las más costosas sucursales de La Cámpora– emitió un comunicado acusando al Fiscal Bruno de ser un xenófobo por querer defender la legalidad. Insólitamente, el funcionario judicial terminó por ceder ante la presión y se desdijo públicamente.

En Misiones el gobierno de la provincia decidió hacer lo que en Salta es sólo una ilusión: ellos ya han levantado el muro y están controlando la frontera de modo tal que a los narcotraficantes y a los contrabandistas no les resulte tan sencillo atacar a la Argentina. La guerra contra los criminales tiene otra dimensión en Misiones: allí los argentinos parecen querer derrotar al enemigo. Aquí, en cambio, ellos nos tienen contra la pared.

domingo, 1 de marzo de 2015

Pena de muerte para narcotraficantes

China, Irán, Cuba, Corea del Norte, Vietnam, pero también India, Egipto, Marruecos, Arabia Saudita e incluso EEUU coinciden en algo: en todos esos países es aplicable la pena de muerte para narcotraficantes. 

En la Argentina no. No hay pena de muerte para narcotraficantes, ni para ningún otro tipo de delincuente. 

Sin embargo ahora nos enteramos de eso:
Recuerdo al Diputado (MC) Alfredo Olmedo proponer un paquete de medidas legislativas para, desde la lógica punitiva, darle una solución al problema de las violaciones. Entre las medidas se proponía contra el agresor a la castración quirúrgica, a la prisión perpetua efectiva (es decir encierro vitalicio) y al aislamiento en cárceles construidas en regiones poco habitadas y climáticamente hostiles como la Puna. 

Pues bien, creo que si no vamos a fusilar a Los Monos y a los que son como ellos, creo que la solución al narcotráfico viene del lado de una lógica punitiva severa: encierro en cárceles construidas en regiones poco habitadas y climáticamente hostiles, prisión perpetua efectiva (es decir encierro vitalicio) y abandono forzoso de la carrera delictiva. Esto último sería así: así como en EEUU, para proteger a los testigos, se les cambia la identidad y se los envía a ciudades alejadas en las que cortan lazos con familiares y amigos para garantizar su seguridad, aquí, para garantizar nuestra seguridad, a los narcos presos se los debería enviar a esa cárceles especiales, en donde a través del aislamiento comprendan que lo suyo es un delito de lesa humanidad y acepten que -debido a que han escogido el crimen como forma de vida- ahora ya no podrán volver a ver a sus familias ni a sus amigos. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Ley de Derribo

El massismo impulsa la Ley de Derribo. Alfredo Olmedo destacó que con este sistema existiría la posibilidad de darle una protección real a todas las fronteras del país, fiscalizar el espacio áreo y contribuir enormemente con la lucha contra el consumo y venta de drogas. 

Sin embargo Agustín Rossi, el Ministro de Defensa de la Nación, se opuso fervorosamente a la idea. El kirchnerismo, por tanto, quiere que cualquiera que sea dueño de un avión, una avioneta o un helicóptero sobrevuele el país sin ningún tipo de control. Es más o menos como abrir las puertas de la casa de uno, y dejar que cualquiera -incluyendo a los ladrones- ingresen de manera impune. 

Hoy nos enteramos que en Anta -el mismo departamento en donde el narcoconcejal Arturo Cifre hacía campaña por Juan Manuel Urtubey y Cristina Kirchner- la fortuna quiso que una avioneta cayera por un desperfecto técnico. Cuando llegaron los policías al lugar encontraron dos cuerpos calcinados y al menos ocho grandes bolsas repletas de un polvo blanco, que no era harina precisamente. Lo peor es que, ante la evidencia, un cretino como Rossi sigue opinando igual. Para los kirchneristas a las drogas se las vence con suerte, no con leyes, estrategias ni acción policial. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Narcopolítica en la Argentina: innegable y vergonzosa

En el diario La Nación de hoy, Joaquín Morales Solá publicó un artículo en el que comenta el penoso desarrollo de dos causas judiciales que versaban sobre le narcotráfico en la Argentina. 

El texto es de lectura recomendable por la profundidad del contenido y la claridad expositiva, pero, más allá del tema concreto que aborda, hay dos reflexiones que me parecen fundamentales:
En el país se habla desde hace mucho tiempo de la necesaria relación entre el narcotráfico y la política, parentesco de las que son forzosamente partícipes algunas fuerzas de seguridad. La pregunta sin respuesta es hasta qué profundidades del Estado penetró el negocio de la droga. La respuesta es importante porque podría describir el tamaño de la esperanza, si es que ésta existe. Basta ver las experiencias de México y Colombia para advertir el poder del narcotráfico y el esfuerzo de los Estados para reconstruirse luego de su parcial cooptación por los mercaderes de la droga. ¿Qué pasó en la Argentina? ¿Hubo complicidad o negligencia? Tal vez haya dosis de ambas cosas en el desolador paisaje actual.
Y:
¿Se terminó en 2008 el trasiego de drogas en la Argentina? El país es todavía uno de los principales proveedores de drogas a Europa, sobre todo cocaína. Y es el segundo país de América, después de los Estados Unidos, en consumo de drogas, según el porcentaje de su población. En esas constataciones está la respuesta a aquella pregunta. A pesar de su gravedad, lo que los jueces investigan son sólo hebras sueltas de una madeja enorme, oscura, casi inabarcable.

lunes, 3 de marzo de 2014

Llegaron los bárbaros

A la noticia la difunde Télam: 
Colombiano asesinado en los Bosques de Palermo
El hecho ocurrió alrededor de las 15, en avenida Figueroa Alcorta, casi esquina Dorrego, donde Gutiérrez y Trujillo Kive paseaban en bicicleta junto a otro hombre, también de nacionalidad colombiana, en momentos en que había una gran cantidad de transeúntes en la zona. 
Mientras recorrían la bicisenda que bordea la avenida, estas tres personas fueron abordadas por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta y llevaban sendos cascos color negro. 
Según las fuentes, el que iba de acompañante en la moto descendió del rodado, extrajo un arma de fuego y, sin mediar palabra, comenzó a disparar contra los ciclistas. 
Tras el tiroteo, los agresores huyeron en la moto, mientras que Gutiérrez y Trujillo Kive cayeron baleados sobre la bicisenda; al tiempo que el tercer ciclista abandonó el lugar aparentemente ileso, dijeron los informantes.

Sicarios. Ajustando cuentas al peor estilo colombiano o mexicano. Todo ello en la Ciudad de Buenos Aires, a las tres de la tarde, en un sitio lleno de gente. ¿Van a seguir negando la narcolonización que sufre el país? ¿Van a culpar a Macri por dejar que los narcos se tiroteen impunemente, del mismo modo que culpan al gobierno socialista de Santa Fe por la violencia que padece Rosario? ¿Van a aceptar alguna vez su responsabilidad por haber permitido que nos conviertan en esto?

jueves, 20 de febrero de 2014

Marcelo Lami, el Berni salteño

Después de la patética tragicomedia de Rossi y Berni, Salta demuestra que tiene funcionarios tan o más infames que esos dos kirchneristas. 

Me refiero, claro, a la polémica entre el Juez Raúl Reynoso y el Comisario Marcelo Lami. Reynoso, un hombre que lleva años tratando de administrar justicia en el norte provincial, dijo en la radio:
“la gente común no tiene porque saber que cuando se habla de cocina de droga hay diferentes tipos de laboratorio donde se puede hacer droga. En nuestro caso podemos hablar de cocinas en el monte donde se utiliza la hoja de coca natural y se agregan precursores químicos”
El Juez Federal, que lleva nueve años trabajando en Orán, habla desde su experiencia. No está teorizando ni recogiendo rumores, simplemente dice qué en Salta si se produce droga, ya que -como él mismo lo constató- toman hojas de coca y la transforman en pasta base, un veneno conocido como "paco" que está matando a miles de salteños en este mismo momento, especialmente a los jóvenes (como señala Alfredo Olmedo). 

Sin embargo no tardó en aparecer alguien del gobierno a desmentir la evidencia. Lo curioso es que, en este caso, no fue uno de esos ministros o secretarios urtubeycistas que mucho cobran y poco hacen, sino que la defensa de lo indefendible la hizo el Jefe de la Policía Provincial, el Comisario Marcelo Lami. Concretamente Lami afirmó que él desconoce la existencia de fábricas de pasta base en Salta. Ello, obviamente, es gravísimo. 

Mientras que Reynoso sostiene que, en efecto, han encontrado en la provincia más de un laboratorio donde se produce la muerte, Lami, un jefe territorial al que le pagan por mantener la paz y combatir el crimen, lo ignora por completo. Este Lami es como Berni, sólo que peor. 

martes, 18 de febrero de 2014

Rossi y Berni: parte del problema

¿Kontradicciones?
Como era de esperarse, Agustín Rossi fue desautorizado por el gobierno creador de espejismos que lamentablemente tenemos. 

Rossi es santafesino. Santa Fe está padeciendo del crecimiento de la violencia que, inevitablemente, el negocio del narcotráfico porta consigo. Entonces al brillante Minsitro de Defensa de la Nación se le ocurrió decir que quienes le quitaron la gobernación de su provincia en las elecciones de 2011 son los responsables de que la Argentina haya empezado a producir y consumir drogas al por mayor. Es decir, para ensuciar a sus adversarios políticos, Rossi no vaciló en culparlos de haber provocado un problema gigantesco en el país.

De todos modos es bastante obvio que Santa Fe no es un Estado Libre Asociado a la Argentina, sino una parte de la misma. Por tanto si en esa provincia hay producción y consumo, ello significa que también lo hay en el resto del país (sobre todo porque el combate al narcotráfico es una responsabilidad que fundamentalmente le corresponde asumir al gobierno Nacional).  

Ante el incendio que Rossi había generado en la opinión pública, el Secretario de Seguridad de la Nación, es decir el médico Sergio Berni, salió a apagarlo. Pero para hacerlo, este siniestro personaje no tuvo mejor idea que arrojar nafta: pidió legalizar a la marihuana. 

Curioso modo de resolver un problema: quitarle el rótulo de problemático. En lugar de trabajar para que en la Argentina no quede uno solo que sienta deseos de fumar marihuana (vale decir en lugar de resolver el problema del consumo de cannabis), lo que Berni propone es armar un negocio millonario con quienes deciden estupidizarse y poner en riesgo su vida (o sea el funcionario propone que todo el dinero que manejan los mercaderes de la muerte se divida entre el Estado y los capitalistas amigos del gobierno). 

A primera vista pareciera ser que lo de Berni es mucho más grave que lo de Rossi. Empero, yo lo veo como dos caras de la misma moneda: Rossi culpó a los opositores de abrirles las puertas al imperialismo de las drogas que convirtió a la Argentina en un país productor de muerte, mientras que Berni propone combatir a ese imperialismo con focos locales para autoabastecer no industrial sino artesanalmente a los adictos. Es claro que a estos sujetos no les interesa combatir a las drogas y al narcotráfico, sólo les interesa diseñar el modo en que ellos administren ambos asuntos para beneficio personal. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Los sincericidios

El gobierno nacional dio a conocer el nuevo índice de inflación y el número que anunció el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) impactó por la sorpresa. La cifra de una suba de precios de 3,7% para enero es el primer paso hacia un sinceramiento sobre las estadísticas del país, luego de siete años de intervención del instituto.

Ministro A. Rossi
Junto al sinceramiento económico, el gobierno nacional hizo un segundo sinceramiento: el del problema narco. Agustín Rossi, el Ministro de Defensa, reconoció que la Argentina dejó de ser un país “tránsito” de drogas para pasar a ser un país de “consumo y elaboración”. Antaño, en la Argentina las drogas ingresaban por la frontera Norte, y luego bajaban hacia los puertos y aeropuertos del Sur, para ser enviadas desde allí a Europa o a Norteamérica. Ahora -aunque es algo que viene aconteciendo desde hace treinta años de manera paulatina- la droga ingresa por el mismo lugar de siempre, sólo que se suma a la droga que ha sido producida en el país, y luego se distribuye de manera tal que la mitad cubra la demanda del mercado interno, y la otra mitad parta con destino al extranjero. 

Lo que es bastante obvio es que los que gobiernan hoy en día llevan, como mínimo, diez años haciéndolo (algunos, un gran número de ellos a decir verdad, llevan más de una década en el poder): ¿en todo este tiempo no pudieron hacer algo para evitar que la peste de las drogas intoxique a nuestros compatriotas?  

Al reconocer Rossi lo que ya todos sabíamos por ser más que obvio, está reconociendo también, por un lado, su incompetencia para lidiar con un asunto tan grave como este, y, por el otro lado, acepta además su responsabilidad, por más que intente minimizarla acusando a los corruptos que infectan las fuerzas de seguridad del país. 

Sería bueno que estos sinceramientos sean también sinceridios, y quienes gobiernan tengan la grandeza de dar un paso al costado en las áreas que no pueden controlar, para que gente más capacitada pueda apagar los incendios que ellos han alimentado. 

lunes, 27 de enero de 2014

Buenas ideas

Clarín publicó un artículo titulado "20 ideas audaces para un país posible". En el mismo opinan varios intelectuales pero desde diversas posiciones. Así Luís Alberto Romero pide mejorar la cultura política del país, mientras que Luís Rapaport propone una serie de medidas económicas que reflotarían al país. Roberto Gargarella, por su parte, menciona una serie de tonterías que ni vale la pena comentar, y finalmente Daniel Arroyo aporta un poco de pensamiento coherente y efectivo. 

De todo lo que propone Arroyo, coincido plenamente con esto:
1 Crear el Derecho al Primer Empleo 
Nuestro país tiene 900.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan, el objetivo es establecer una exención impositiva a las empresas que tomen jóvenes como primer empleo. Los jóvenes son el futuro si tienen presente y por eso hay que crear un mecanismo para que logren entrar al mundo laboral. 
2 Formar una Red de 20.000 tutores  
Los jóvenes excluidos no tienen problema para realizar la tarea, lo que les cuesta es sostener el ritmo, ir todos los días a trabajar 8 horas o mantenerse en la escuela. Los tutores son las personas que tienen legitimidad (una maestra, un cura, un pastor, el técnico de club de barrio, etc.) La tarea es acompañarlos en sus actividades y vincularlos con la escuela y el trabajo.
Y también con esto:
5 Sistema dual en la escuela secundaria  
Existe un abismo entre la escuela y el trabajo. De hecho, gran parte de los jóvenes desocupados tienen secundaria completa. Para achicar esa brecha, la idea es ir al sistema dual: en los últimos años un joven está en la escuela y además hace pasantías o capacitaciones específicas. Se podría incorporar educación para el trabajo, el emprendimiento y la innovación como nueva materia de la escuela. 
6 Crear una Unidad Especial de Combate a la Venta de Droga  
Es claro que aumentó la venta de droga en los barrios y que el pibe que engancha una “changuita” gana menos que el que vende droga y muchas familias se preguntan si no les es más conveniente poner una cocina de paco. Se trata de generar un esquema institucional especial (por fuera del esquema de seguridad actual) con una única función que es detectar los puntos de venta y eliminarlos. (El Gobierno nacional acaba de trasladar la lucha contra el narcotráfico de la Sedronar a la secretaría de Seguridad a cargo de Sergio Berni)

lunes, 6 de enero de 2014

La rinoscopia de Héctor D’Auria

El Caso D’Auria es otro de esos episodios realmente vergonzosos de la política argentina. Un Diputado Provincial capturado con cocaína y marihuana es prueba de la decadencia nacional: ¿cómo es posible que un sujeto así sea un gobernante que determina el destino de la gente honesta?
La educación en tiempos del kirchnerismo
Ciertamente todo es muy sospechoso en este tema. Al principio se dijo que D’Auria transportaba 50 kilos de cocaína, luego se determinó que en realidad poseía unos 60 gramos de cocaína y casi otros 70 de marihuana. En unos días el Diputado Provincial pasó para la prensa de ser un vil narco a un adicto que merece compasión. Por supuesto que D’Auria no acepta ni una ni otra etiqueta, y acusa a miembros del Partido Justicialista de estar complotados con la Gendarmería Nacional para perjudicarlo. Sea como sea, cualquiera de las tres opciones me parecen aberrantes: el narcopolítico no es una novedad en Salta (recordemos a Luís Arturo Cifre, Ernesto Aparicio o Ulises Durán entre tantos otros) y tampoco lo son los políticos adictos (a las drogas ilegales, al alcohol, al juego, a las mujeres, etc., v. gr. Carlos Villalba); y la conspiración, las populares “camas” diseñadas para acostar alguien, también son una penosa realidad en nuestra provincia. Ninguna de las tres cosas merecemos los salteños.

Si D’Auria es inocente como dice ser, lo primero que debería hacer es realizarse una rinoscopia y publicitar sus resultados. Desde hace semanas vengo hablando sobre la transparencia como el eje de la Revolución Amarilla que los salteños podemos poner en marcha en 2015. Dicha transparencia no rige sólo para el Estado y sus finanzas, rige también para todos los que lo administran. Si D’Auria es un adicto (60 gramos de cocaína es una cantidad que, fácilmente, dota de una dosis a 30 consumidores ocasionales) el pueblo tiene derecho a saberlo, como también tiene derecho de saberlo en relación al resto de los políticos argentinos. Y si el sujeto es, en efecto, un adicto, lo mínimo que puede hacer es pedirle disculpas a la gente de Metán y de toda Salta.    

domingo, 24 de noviembre de 2013

Bien por Buzzi

De La Nación: 
El gobernador de Chubut, Martín Buzzi, obligó por decreto a todos los funcionarios públicos a someterse a una rinoscopia o análisis de sangre "para determinar el nivel de adicciones". Si bien se anunció que el estudio será voluntario, el propio mandatario aseguró que quien no se lo haga deberá dejar su cargo. 
Buzzi formuló el anuncio ayer, tras una reunión mantenida con el obispo de Comodoro Rivadavia, monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, y anticipó que pedirá que se amplíe la medida a los poderes Legislativo y Judicial. Aseguró que los funcionarios que se nieguen a hacerlo "tendrán que tomar otro camino". 
También anunció que pedirá a los municipios que adhieran a la iniciativa y que, pasado mañana, el propio gobernador será "el primero en ir a poner la nariz y la sangre" para el examen. 
Buzzi eligió como escenario para el anuncio la ciudad de Comodoro Rivadavia, donde hace diez días un operativo de la justicia federal secuestró 36 kilos de estupefacientes y desmanteló los elementos de la primera cocina de cocaína encontrada en la Patagonia. 
El mandatario dijo que el decreto "responde a la pelea que estamos dando contra el narcotráfico. Si bien el consumo no está penado, los funcionarios tenemos la obligación de marcar una postura. En esto hay que poner la cara, pero también la nariz y la sangre. Quienes ocupamos cargos tomamos decisiones, firmamos resoluciones, trabajamos para la gente. Y eso demanda una responsabilidad". 
Consideró: "Quien se droga se vincula con la ilegalidad. Entonces, un funcionario que consume interactúa y tiene lazos con este ambiente. Hay que dar el ejemplo desde la política y decir claramente de qué lado estamos".
Me parece muy positivo lo que propone el Gobernador de Chubut. Alfredo Olmedo propuso exactamente lo mismo y hasta fue el único de los políticos salteños que dio a conocer los resultados de su rinoscopía. Esto demuestra, una vez más, que lo de Olmedo no era una extravagancia suya sino que estaba marcando el camino a seguir. Y ello fue posible, básicamente, por dos cosas: (1) Olmedo, desde el primer día como legislador, siempre prestó su oído a lo que la Iglesia tiene para decir sobre la realidad argentina, y (2) al pensamiento de Olmedo nunca lo influyó ninguna teoría sofisticada, sino que, a través del sentido común, llevó al Congreso de la Nación a la voz del pueblo argentino, es decir a la opinión de la mayoría silenciosa que, tratando de sobrevivir día a día, normalmente contempla pasiva como una banda de dirigentes egoístas y de escasa visión se ocupa de manejar la cosa pública. 

Lo único que espero es que lo de Buzzi no sea solamente un gesto para la tribuna, y que la acción en contra de las drogas en Chubut se vea acompañada por una consecuente acción a favor de la Vida que, con el correr del tiempo, se replique en todo el país.  

lunes, 11 de noviembre de 2013

Corrupción y narcotráfico: un sólido matrimonio


Durante la misa celebrada en la Capilla de Santa Marta, el Papa Francisco envió un mensaje a los empresarios, a los funcionarios y a los gobernantes sobre la corrupción: "es un pecado grave".

El Sumo Pontífice fue claro ante quienes ejercen esa práctica tan despreciable: "Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción da de comer a sus hijos pan sucio. Y sus hijos, quizá educados en colegios caros, quizá crecidos en ambientes cultos, han recibido de su papá como alimento la suciedad, porque su padre, llevando pan sucio a casa, ha perdido la dignidad. ¡Y esto es un pecado grave!".

Estas palabras del Santo Padre están en sintonía con lo que la Iglesia argentina hizo esta semana al mostrar un sombrío panorama del avance del narcotráfico y denunciar la "complicidad y corrupción de algunos dirigentes". Ante innumerables casos de ataques, muertes y zonas desprotegidas, la Iglesia pidió "políticas públicas de corto, mediano y largo alcance" y recordó que "perseguir el delito es tarea exclusiva e irrenunciable del Estado".

"La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno", advirtieron los obispos en un documento que presentaron los presidentes del Episcopado, Monseñor José María Arancedo, y de la Comisión de Pastoral Social, Monseñor Jorge Lozano.

Al leer la declaración, durante la 106ava Asamblea del Episcopado, en Pilar, Arancedo dijo que con frecuencia se oye que a esta situación se ha llegado "con la complicidad y la corrupción de algunos dirigentes", y que "la sociedad a menudo sospecha que miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios de la Justicia y políticos colaboran con grupos mafiosos".

El documento señala que las sospechas de colaboración con "grupos mafiosos" debilita la confianza y desanima las expectativas de cambio. Y añade: "También es funcional y cómplice quien pudiendo hacer algo se desentiende, se lava las manos y mira para otro lado".

La Iglesia lamentó, incluso, que la Sedronar, el organismo del Estado dedicado a coordinar las políticas públicas en materia de drogadicción, "lleve tantos meses sin tener su responsable designado". Rafael Bielsa, su último responsable, renunció en marzo y el Gobierno no nombró todavía a un reemplazante.

Las críticas de la Iglesia se extendieron más allá del Poder Ejecutivo. En dos carillas, pero con frases muy contundentes, los obispos describieron las consecuencias de un mal que "se instala en los barrios, destruye las familias, siembra miedo y desconfianza entre los vecinos y aleja a los chicos y jóvenes de la escuela y el trabajo". Y puntualizaron, además, que anhelan "una justicia más eficiente que erradique sin demoras la impunidad".

"Si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes, costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias, que han ido ganando cada vez más espacio", señala el documento episcopal.

Hace seis años, en la carta pastoral "La droga, sinónimo de muerte", los obispos habían denunciado ya que "el narconegocio se instaló en nuestro país, prospera exitosamente, destruye familias y mata".

Ahora transmitieron su preocupación por "la desprotección de nuestras fronteras y por la demora en dotar de adecuados sistemas de radar a las zonas más vulnerables".

Arancedo resumió: "La droga avanza con la complicidad de muchos y también con el silencio de muchos". Dijo que "es una mancha que avanza" y que "la sociedad tiene que quitarse el miedo, que lleva a la parálisis".

lunes, 21 de octubre de 2013

Droga, narcotráfico y política

Hay que distinguir a la “droga” del “narcotráfico”. Lo primero refiere a ciertas sustancias que causan una serie de reacciones químicas sobre el cerebro, provocando alteraciones en el modo de percibir la realidad y ocasionando estupor sobre la mente. Lo segundo, en cambio, remite a un gigantesco negocio que anualmente mueve millones de dólares en todo el mundo. Por tanto lo primero es un tema vinculado a la salud de las personas, mientras que lo segundo es un asunto policial y judicial.  

La política, en la actualidad, debe lidiar con ambos problemas: darles respuestas a los que consumen drogas y erradicar ese negocio que lucra atentando contra la salud de la gente. De allí se sigue que lo más lógico es que una persona que participa en política no consuma drogas ni esté involucrada en el entramado del narcotráfico, porque de lo contrario sería parte del problema y no de la solución. Sin embargo vivimos en un mundo donde la lógica no siempre triunfa.

Alfredo Olmedo se atrevió a hacer lo que muchos hombres de la actual política difícilmente harán: demostrar que no consume drogas y hacer de la lucha en contra del narcotráfico una bandera central de su discurso. Es por ello que el Diputado Nacional es tan agredido por parte de sus “colegas” de la política. Lo vimos con Victoria Donda, cuando, en su última visita a Salta, dijo que Olmedo era un ignorante por no pensar como ella. Y lo vimos también en la campaña que Juan Carlos Romero, desde El Tribuno, desarrolló en octubre en contra del candidato a Senador Nacional (campaña que incluyó unas muy poco explicables visitas a Salta de Elisa Carrió, Ernesto Sanz, Federico Pinedo, que sirvieron muy poco para levantar en las encuestas a la CC, a la UCR y al PRO, pero que dejaron como recuerdo entrevistas en El Tribuno en las que, curiosamente, no se emite opinión sobre Romero, pero que llevan títulos en los que estos referentes de la Oposición nacional aseguran que existe un vínculo entre el kirchnerismo y el olmedismo).

Donda y Romero, lo peor de la izquierda y de la derecha argentina, la droga y el narcotráfico, el adicto y el transa, juntos en contra de Olmedo. Creo que no hay nada más que decir.