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sábado, 31 de octubre de 2015

Argentina contra la pared

José Luís Bruno, el actual Fiscal Federal de Orán, hizo algo extraordinario en la Argentina de hoy: ser realista, coherente y práctico. ¡Tremendo pecado! Concretamente el funcionario judicial señaló que la ciudad boliviana de Bermejo ha crecido enormemente en los últimos tiempos y eso hizo que se convierta en una base de operaciones del crimen organizado; de allí que, para Bruno, una muralla en Aguas Blancas ayudaría a controlar el narcotráfico y el contrabando que azota a diario a la región.

Amurallarse no es un gesto amable, pero es una necesidad. Ciertamente los muros no son la solución definitiva a los problemas fronterizos, pero son un instrumento muy útil para contribuir con el avance del crimen. Igual que poner rejas sobre las ventanas de una casa.

Es por ello que resulta asombrosa la reacción de muchos personajes e instituciones salteñas. Baltasar Lara Gros, un diputado provincial oficialista, hijo del intendente de Orán, sostuvo que la medida es inútil porque es paliativa. Nadie dice lo contrario, pero ello no vuelve a la idea de la muralla en una mala idea. Todos estamos de acuerdo en que la muralla es una medida primaria, un gesto necesario para anunciar el fin de fiesta. Si Lara Gros cree que poniendo una pared se resuelve todo, entonces significa que este político es corto de vista y no tiene capacidad para comprender que la realidad se cambia paso a paso.  

Lara Gros asegura además que en la frontera entre México y EEUU hay una muralla, y aún así la droga sigue ingresando al país anglosajón. Ello, claro, es cierto, pero lo que el legislador no menciona es que el tráfico de drogas sería mucho más sencillo si el muro no existiese.

Los argumentos anti-muralla de Silvia Jarzún son aún mucho más graves que los de Lara Gros: según la dirigente peronista el blindaje debe ser sólo simbólico, mas no físico. O sea que con trabajo y educación, la droga no pasará. El pensamiento es agradable y políticamente correcto, pero olvida que los que mueven la droga que se exporta son gente con estupendos trabajos (la mayoría está en el gobierno) y con educación de sobra (hay abogados, contadores, etc). La muralla no salvará al chico que está en la calle fumando paco, pero servirá para que el que le entrega el paco al que se lo vende al fumador no pueda hacerlo con la impunidad que lo hace hoy en día.  

Sin embargo quien se llevó los laureles de la estulticia (o de la complicidad) es Ricardo Díaz, el cónsul boliviano en Salta. Según este diplomático, la muralla detendría la “unidad latinoamericana”. ¿Acaso este hombre cree que una pared puede frenar un sentimiento? ¿Lo dice por imbécil o por desgraciado? 

Y para empeorar las cosas, el tal Díaz sostuvo que no debe pensarse en el narcotráfico como algo relacionado a la inmigración. Si bien es cierto que la producción de drogas en territorio argentino crece día a día, lo cierto es que los estupefacientes siguen ingresando en cantidades gigantescas a través de las fronteras nacionales, especialmente a través de la frontera norte. No es un secreto que el 90% de la cocaína que penetra en nuestro país lo hace a través del espacio boliviano, y tampoco es un secreto que existen las “mulas”, que son gente que carga con la droga encima suyo y cruza de un país al otro como si fuese alguien honesto haciendo un simple viaje internacional.

Para rematar este asunto, el infaltable INADI –una de las más costosas sucursales de La Cámpora– emitió un comunicado acusando al Fiscal Bruno de ser un xenófobo por querer defender la legalidad. Insólitamente, el funcionario judicial terminó por ceder ante la presión y se desdijo públicamente.

En Misiones el gobierno de la provincia decidió hacer lo que en Salta es sólo una ilusión: ellos ya han levantado el muro y están controlando la frontera de modo tal que a los narcotraficantes y a los contrabandistas no les resulte tan sencillo atacar a la Argentina. La guerra contra los criminales tiene otra dimensión en Misiones: allí los argentinos parecen querer derrotar al enemigo. Aquí, en cambio, ellos nos tienen contra la pared.

martes, 30 de septiembre de 2014

Agentes del mal

El mal es la ausencia del bien. Allí donde vemos que algo malo sucede es porque lo bueno no pudo concretarse. Y lo bueno no es algo extraordinario e inalcanzable, sino todo lo contrario: es algo cotidiano y de fácil acceso. De hecho siempre es más fácil hacer el bien que hacer el mal, porque para lo primero es necesario sólo coincidir con los demás, en tanto que para lo segundo se necesita ir deliberadamente en contra de los otros.

Uno puede escoger siempre entre lo bueno y lo malo. Normalmente uno está obligado al bien, puesto que el mal suele estar castigado. Entonces hacer el mal y arriesgarse a un castigo, como hacer el bien y gozar de sus beneficios, es una decisión individual.

El problema que puede surgir en esto del bien y del mal es que arbitrariamente se decida perder la perspectiva, convirtiendo en difuso aquello que es muy claro: la división entre lo bueno y lo malo. Para que ello suceda hace falta que alguien quiera confundir las cosas.

Juan Carlos Molina, el titular de la Sedronar, manifestó que está a favor de despenalizar las drogas. O sea que busca combatir a las drogas con más drogas, a un mal con otro mal. Su argumento es algo así como que aquel que debería concurrir ante un juez por posesión de droga debe ser únicamente el que la vende –y de ese grupo, sobre todo, el perseguido debe ser sólo aquel que ocupa el rol de comerciante mayorista de estupefacientes. Todos los demás, según su punto de vista, tienen que tener derecho de intoxicarse sin que nadie los perturbe, similar a lo que sucede con el alcohol o los cigarrillos.

Como titular de la Sedronar es más que obvio que debería estar planteando que NADIE consuma drogas ilegales, ni en grandes cantidades, ni en pequeñas cantidades. Suficiente problemas tiene la salud pública y la seguridad ciudadana con la existencia del alcohol y de los cigarrillos como para sumarle el problema de la despenalización de las drogas ilegales (que permanecen ilegales porque su poder destructivo es mucho mayor que el de aquellas sustancias adictivas legales que causan el alcoholismo y el tabaquismo).

Quizás a Molina le parezca imposible ver una población sana. Eso sería como pensar que el bien es algo extraordinario e inalcanzable, justo lo contrario a lo que cree un cristiano (¿acaso Molina no fue alguna vez sacerdote católico?).

Por otro lado, junto a Molina, en la misma semana hubo otro funcionario que dio declaraciones sorprendentes (e indignantes): me refiero a Emmanuel Álvarez Agis, Viceministro de Economía, quien sostuvo que en este país no hay vagos, simplemente hay gente que no trabaja porque no existe el empleo que pueda incorporarlo a las fuerzas laborales del país. Con ello Álvarez Agis reconoció que el gobierno nacional y sus aliados provinciales y municipales poco están haciendo para contribuir a generar empleo. Es decir, el Viceministro de Economía confesó que él y sus colegas nada hacen para procurar el bien del trabajador, empujándolo a éste al desempleo y a la inutilidad.

El problema es que ni Molina ni Álvarez Agis opinan a título personal: ambos son voceros de un gobierno nacional que promueve tanto el mal de las drogas como el mal de vivir por fuera de la cultura del trabajo.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Con funcionarios así, ¿para qué queremos narcotraficantes?

Mensaje desde el Vaticano:
“Quiero expresar con total claridad que la droga no se derrota con la droga. La droga es un mal y con el mal no puede haber cesiones o compromisos”, dijo Francisco en el discurso que publicó la oficina de prensa del Vaticano. 
Sobre la legalización de las llamadas drogas blandas, el Papa explicó que “además de ser discutible desde el punto de vista legislativo, no produce los efectos que se habían prefijado”.
Y reiteró, como había dicho en otras ocasiones, su “no, a cualquier tipo de droga”.
Respuesta desde la Municipalidad de Salta:
"Es urgente el debate por la despenalización de la droga". Así lo manifestó el Secretario de Gobierno de la municipalidad, Mauro Sabbadini, cuando indicó que “es un debate que se tiene que dar, se avanzó en términos de la no judicialización de las personas que se encontraban con una cantidad para consumo personal; como secretario de gobierno voy a tomar posición en el momento que el debate se haga púbico".
“Hoy en día, debido a la accesibilidad para el consumo, fumar marihuana es normal. Antes la gran travesura adolescente era robar los cigarrillos de los padres, hoy es el consumo de sustancias. Esto último, no convierte a una persona en adicta”, aseguró Roman Ru, Secretaria de Salud Mental y Adicciones de nuestra provincia.

martes, 29 de julio de 2014

¿Todavía no renunciaron Sergio Berni y Cecilia Rodríguez?

Primero fue Sergio Berni, el admirador de Pablo Escobar, quien planteó que hay que despenalizar el consumo de todas las drogas actualmente ilegales. Luego, después de enterarnos que un adicto metió a su hija de un año y medio en un lavarropas en pleno funcionamiento, es la Ministra de Seguridad de la Nación la que señaló que lo que a ella le importa en el tema del narcotráfico "es la vida de las personas que se lleva puesta en violencia, en luchas de mercado y situaciones de vulnerabilidad". ¿Acaso esta mujer está para enfrentar a los narcotraficantes o para hacer trabajo social? 


Creo que ya existen instituciones y organismos del Estado que se dedican al trabajo social, por lo que, al menos yo, espero de un Ministro de Seguridad que día a día nos informe sobre los operativos para evitar el narcotráfico en las fronteras, sobre la destrucción de los laboratorios donde se fabrica droga, sobre la detención de los narcos extranjeros afincados en nuestro país y de sus socios locales, sobre la desarticulación de redes narcocomerciales. Para reducir el número de consumidores existe el Sedronar, la Iglesia Católica, el Ministerio de Desarrollo Social, etc. 

La idea de despenalizar el consumo es pésima por donde se la mire. No viene mal recordar las palabras del psiquiatra especializado en adicciones Eduardo Kalina:
"Debe aplicarse absolutamente lo contrario de lo que dijo Berni", sostuvo Kalina y precisó que las evidencias de ello están en la liberación y legalización del tabaco y del alcohol. 
"Por ejemplo, el tabaco es legal y se difundió en una forma espantosa en el mundo y hubo que poner cada vez más controles para ir dominando el tabaquismo. Otro ejemplo, en materia de alcohol liberado fue espantoso el alcoholismo en el mundo. La ley seca, por su parte, fue exitosísima desde el punto de vista de la salud pública", argumentó. 
Para Kalina, Berni ignora que "el narcotráfico es nada más que un componente de algo mucho más importante que es el narcocomercio y que con la despenalización, no sólo no se perjudica sino que, se beneficia porque se amplía la clientela", resaltó. 
En ese sentido, dejó sentado que "todo lo que significa permisibilidad ha fracasado en el mundo y todo lo que significa control estricto ha triunfado". 
Para reforzar su argumento, puso de ejemplo a Singapur en donde los controles son rigurosos y, según apuntó: "La paz social es total, la seguridad es total, jamás nadie te molesta, la gente está muy bien y no tenés gente que haga barbaridades producto del consumo", puntualizó.

sábado, 15 de febrero de 2014

Los sincericidios

El gobierno nacional dio a conocer el nuevo índice de inflación y el número que anunció el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) impactó por la sorpresa. La cifra de una suba de precios de 3,7% para enero es el primer paso hacia un sinceramiento sobre las estadísticas del país, luego de siete años de intervención del instituto.

Ministro A. Rossi
Junto al sinceramiento económico, el gobierno nacional hizo un segundo sinceramiento: el del problema narco. Agustín Rossi, el Ministro de Defensa, reconoció que la Argentina dejó de ser un país “tránsito” de drogas para pasar a ser un país de “consumo y elaboración”. Antaño, en la Argentina las drogas ingresaban por la frontera Norte, y luego bajaban hacia los puertos y aeropuertos del Sur, para ser enviadas desde allí a Europa o a Norteamérica. Ahora -aunque es algo que viene aconteciendo desde hace treinta años de manera paulatina- la droga ingresa por el mismo lugar de siempre, sólo que se suma a la droga que ha sido producida en el país, y luego se distribuye de manera tal que la mitad cubra la demanda del mercado interno, y la otra mitad parta con destino al extranjero. 

Lo que es bastante obvio es que los que gobiernan hoy en día llevan, como mínimo, diez años haciéndolo (algunos, un gran número de ellos a decir verdad, llevan más de una década en el poder): ¿en todo este tiempo no pudieron hacer algo para evitar que la peste de las drogas intoxique a nuestros compatriotas?  

Al reconocer Rossi lo que ya todos sabíamos por ser más que obvio, está reconociendo también, por un lado, su incompetencia para lidiar con un asunto tan grave como este, y, por el otro lado, acepta además su responsabilidad, por más que intente minimizarla acusando a los corruptos que infectan las fuerzas de seguridad del país. 

Sería bueno que estos sinceramientos sean también sinceridios, y quienes gobiernan tengan la grandeza de dar un paso al costado en las áreas que no pueden controlar, para que gente más capacitada pueda apagar los incendios que ellos han alimentado. 

lunes, 6 de enero de 2014

La rinoscopia de Héctor D’Auria

El Caso D’Auria es otro de esos episodios realmente vergonzosos de la política argentina. Un Diputado Provincial capturado con cocaína y marihuana es prueba de la decadencia nacional: ¿cómo es posible que un sujeto así sea un gobernante que determina el destino de la gente honesta?
La educación en tiempos del kirchnerismo
Ciertamente todo es muy sospechoso en este tema. Al principio se dijo que D’Auria transportaba 50 kilos de cocaína, luego se determinó que en realidad poseía unos 60 gramos de cocaína y casi otros 70 de marihuana. En unos días el Diputado Provincial pasó para la prensa de ser un vil narco a un adicto que merece compasión. Por supuesto que D’Auria no acepta ni una ni otra etiqueta, y acusa a miembros del Partido Justicialista de estar complotados con la Gendarmería Nacional para perjudicarlo. Sea como sea, cualquiera de las tres opciones me parecen aberrantes: el narcopolítico no es una novedad en Salta (recordemos a Luís Arturo Cifre, Ernesto Aparicio o Ulises Durán entre tantos otros) y tampoco lo son los políticos adictos (a las drogas ilegales, al alcohol, al juego, a las mujeres, etc., v. gr. Carlos Villalba); y la conspiración, las populares “camas” diseñadas para acostar alguien, también son una penosa realidad en nuestra provincia. Ninguna de las tres cosas merecemos los salteños.

Si D’Auria es inocente como dice ser, lo primero que debería hacer es realizarse una rinoscopia y publicitar sus resultados. Desde hace semanas vengo hablando sobre la transparencia como el eje de la Revolución Amarilla que los salteños podemos poner en marcha en 2015. Dicha transparencia no rige sólo para el Estado y sus finanzas, rige también para todos los que lo administran. Si D’Auria es un adicto (60 gramos de cocaína es una cantidad que, fácilmente, dota de una dosis a 30 consumidores ocasionales) el pueblo tiene derecho a saberlo, como también tiene derecho de saberlo en relación al resto de los políticos argentinos. Y si el sujeto es, en efecto, un adicto, lo mínimo que puede hacer es pedirle disculpas a la gente de Metán y de toda Salta.    

viernes, 29 de noviembre de 2013

El Cura Juan Carlos Molina: ¿con Dios o con el diablo?

El Padre Molina con Cristina Kirchner
El Padre Molina con el Papa Francisco
Como a todos, a mi también me sorprendió la designación del Cura Juan Carlos Molina al frente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar). Sólo espero que este hombre esté a la altura de las circunstancias, ya que no cualquiera debe asumir la responsabilidad de dirigir un organismo como el Sedronar. El currículum de Molina me habla de una persona que trabaja cara a cara con quienes padecen la tragedia de las drogas, pero también me habla de alguien demasiado cercano a un gobierno que ha propuesto y defendido toda clase de cosas que ofenden a la moral argentina. Rezaré por él. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Bien por Buzzi

De La Nación: 
El gobernador de Chubut, Martín Buzzi, obligó por decreto a todos los funcionarios públicos a someterse a una rinoscopia o análisis de sangre "para determinar el nivel de adicciones". Si bien se anunció que el estudio será voluntario, el propio mandatario aseguró que quien no se lo haga deberá dejar su cargo. 
Buzzi formuló el anuncio ayer, tras una reunión mantenida con el obispo de Comodoro Rivadavia, monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, y anticipó que pedirá que se amplíe la medida a los poderes Legislativo y Judicial. Aseguró que los funcionarios que se nieguen a hacerlo "tendrán que tomar otro camino". 
También anunció que pedirá a los municipios que adhieran a la iniciativa y que, pasado mañana, el propio gobernador será "el primero en ir a poner la nariz y la sangre" para el examen. 
Buzzi eligió como escenario para el anuncio la ciudad de Comodoro Rivadavia, donde hace diez días un operativo de la justicia federal secuestró 36 kilos de estupefacientes y desmanteló los elementos de la primera cocina de cocaína encontrada en la Patagonia. 
El mandatario dijo que el decreto "responde a la pelea que estamos dando contra el narcotráfico. Si bien el consumo no está penado, los funcionarios tenemos la obligación de marcar una postura. En esto hay que poner la cara, pero también la nariz y la sangre. Quienes ocupamos cargos tomamos decisiones, firmamos resoluciones, trabajamos para la gente. Y eso demanda una responsabilidad". 
Consideró: "Quien se droga se vincula con la ilegalidad. Entonces, un funcionario que consume interactúa y tiene lazos con este ambiente. Hay que dar el ejemplo desde la política y decir claramente de qué lado estamos".
Me parece muy positivo lo que propone el Gobernador de Chubut. Alfredo Olmedo propuso exactamente lo mismo y hasta fue el único de los políticos salteños que dio a conocer los resultados de su rinoscopía. Esto demuestra, una vez más, que lo de Olmedo no era una extravagancia suya sino que estaba marcando el camino a seguir. Y ello fue posible, básicamente, por dos cosas: (1) Olmedo, desde el primer día como legislador, siempre prestó su oído a lo que la Iglesia tiene para decir sobre la realidad argentina, y (2) al pensamiento de Olmedo nunca lo influyó ninguna teoría sofisticada, sino que, a través del sentido común, llevó al Congreso de la Nación a la voz del pueblo argentino, es decir a la opinión de la mayoría silenciosa que, tratando de sobrevivir día a día, normalmente contempla pasiva como una banda de dirigentes egoístas y de escasa visión se ocupa de manejar la cosa pública. 

Lo único que espero es que lo de Buzzi no sea solamente un gesto para la tribuna, y que la acción en contra de las drogas en Chubut se vea acompañada por una consecuente acción a favor de la Vida que, con el correr del tiempo, se replique en todo el país.  

lunes, 21 de octubre de 2013

Droga, narcotráfico y política

Hay que distinguir a la “droga” del “narcotráfico”. Lo primero refiere a ciertas sustancias que causan una serie de reacciones químicas sobre el cerebro, provocando alteraciones en el modo de percibir la realidad y ocasionando estupor sobre la mente. Lo segundo, en cambio, remite a un gigantesco negocio que anualmente mueve millones de dólares en todo el mundo. Por tanto lo primero es un tema vinculado a la salud de las personas, mientras que lo segundo es un asunto policial y judicial.  

La política, en la actualidad, debe lidiar con ambos problemas: darles respuestas a los que consumen drogas y erradicar ese negocio que lucra atentando contra la salud de la gente. De allí se sigue que lo más lógico es que una persona que participa en política no consuma drogas ni esté involucrada en el entramado del narcotráfico, porque de lo contrario sería parte del problema y no de la solución. Sin embargo vivimos en un mundo donde la lógica no siempre triunfa.

Alfredo Olmedo se atrevió a hacer lo que muchos hombres de la actual política difícilmente harán: demostrar que no consume drogas y hacer de la lucha en contra del narcotráfico una bandera central de su discurso. Es por ello que el Diputado Nacional es tan agredido por parte de sus “colegas” de la política. Lo vimos con Victoria Donda, cuando, en su última visita a Salta, dijo que Olmedo era un ignorante por no pensar como ella. Y lo vimos también en la campaña que Juan Carlos Romero, desde El Tribuno, desarrolló en octubre en contra del candidato a Senador Nacional (campaña que incluyó unas muy poco explicables visitas a Salta de Elisa Carrió, Ernesto Sanz, Federico Pinedo, que sirvieron muy poco para levantar en las encuestas a la CC, a la UCR y al PRO, pero que dejaron como recuerdo entrevistas en El Tribuno en las que, curiosamente, no se emite opinión sobre Romero, pero que llevan títulos en los que estos referentes de la Oposición nacional aseguran que existe un vínculo entre el kirchnerismo y el olmedismo).

Donda y Romero, lo peor de la izquierda y de la derecha argentina, la droga y el narcotráfico, el adicto y el transa, juntos en contra de Olmedo. Creo que no hay nada más que decir.

jueves, 25 de julio de 2013

El Papa Francisco habla sobre las drogas

En Hispanoamérica hay muchos personajes que quieren liberalizar el consumo de drogas. Presidentes de Guatemala, Colombia, México y Brasil han planteado abiertamente la posibilidad. En el Uruguay de José Mujica directamente se ha dado ese arriesgado paso y ya se está camino a ello. Y en nuestro país no faltan todos esos promotores del genocidio que, desde la tribuna política, hacen campaña por la causa (v. gr. Victoria Donda, Aníbal Fernández, Ricardo Gil Lavedra, Eugenio Zaffaroni y varios otros). 

El Papa Francisco, en cambio, en su campaña por combatir a todos los cínicos y perversos que alejan a la gente de Dios, les ha dicho a estos verdaderos mercaderes de la muerte:
No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química.
La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad.
Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro.

viernes, 28 de junio de 2013

La narcopolítica como delito de lesa humanidad

En Salta el narcotráfico se organiza con la complicidad de todas las esferas.
En estos días los diarios hablan de narcopolicías, pero en Salta también hemos tenido casos de narcogendarmes, narcoambulancias y cosas así (faltan los narcobomberos). Y no nos olvidemos de Ernesto Aparicio, Arturo Cifre, Guillermo Durán y otros personajes de esa calaña. 

En la misma entrevista, nuestro Diputado Nacional sostuvo que para “los que deciden ser delincuentes ya no existen los Derechos Humanos". Coincido. Y voy un poco más allá: en la actualidad el narcotráfico es el delito que mayor dinero cosecha y el que mayor daño causa, es hora ya de que el narcotraficante, todos los miembros de esas nefastas cadenas, sean juzgados como lo que son, vale decir es hora ya de que esos cretinos sean tomados como autores de delitos de lesa humanidad. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Sin consumidor no hay narcotráfico

La entrevista al psiquiatra Juan Carlos Negrete que leí ayer me ayudó a disparar otra reflexión sobre el tema de las drogas. Negrete dijo: 
- ¿Tiene alguna postura tomada respecto del debate sobre la despenalización de las drogas?
- Liberar el acceso a las drogas me parece una medida contraproducente, así como tampoco estoy a favor de poner en la cárcel a un muchacho drogodependiente. Estoy seguro de que si liberan el uso de sustancias, tendremos más gente con problemas de adicciones. Es interesante analizar la cuestión del comercio ilegal: es inaceptable que haya gente que se enriquezca con eso. Pero que el Estado quiera administrar tampoco es la mejor opción; porque siempre va a haber algún tipo de consumidor dejado de lado que tenga que recurrir al mercado ilegal.
Me llama la atención sobre todo lo último. Si el Estado admite el consumo de drogas peligrosas, es decir si vuelve legal a las drogas ilegales, no puede hacerlo al ciento por ciento. Porque hay drogas que son mucho más monstruosas que otras, hay drogas que extirpan de humanidad a las personas mucho más velozmente que otras. Y siempre habrá alguien dispuesto a ir detrás de esas drogas (o, mejor dicho, a dejarse ir por esas drogas). Entonces si se admiten unas drogas y se prohíben otras, se estará en la misma situación que ahora sólo que con un mayor número de adictos. 

Ya tenemos bastante con el tabaco y el alcohol. Sumarle a estas drogas algunas de las que integran el catálogo de drogas ilegales (marihuana, cocaína, etc) es sólo aumentar los problemas en lugar de reducirlos. 

En lugar de despenalizar las drogas sobre lo que se debería estar hablando es sobre la multiplicación de centros deportivos, escuelas de artes y clubes de ciencia. 

martes, 25 de junio de 2013

Los espacios vacíos: ¿con qué llenarlos?

Juan Carlos Negrete es un psiquiatra argentino que desde hace cinco décadas vive en Canadá. De visita en nuestro país, dijo en una entrevista: 
- Sobre los métodos de prevención de uso de drogas, ¿tiene alguna receta 
- Es difícil si uno piensa que tenemos una juventud desposeída de roles sociales. La primera medida de prevención sería, entonces, devolverle a la juventud un puesto en la sociedad. En vez de poner más servicios médicos, yo pondría un club para que jueguen al básquet, por ejemplo. Un club hace mucho más que lo que uno pueda hacer desde la salud. Además, todo lo que se haga desde las áreas de desarrollo social son medidas que tienen un efecto palpable en la frecuencia y tasa de consumo. Hay que rellenar con algo que no sea droga tantos espacios vacíos que tiene la juventud. 
Este hombre es un campeón del sentido común, algo raro en estos días. Si la juventud tiene un vacío entonces hay que llenárselo con algo, eso está claro. Ahora bien, el problema es con qué llenar ese vacío. ¿Con el "relato", con el programa "votos por paco", con historietas del "Nestornauta"? Negrete sostiene que no, que un club de barrio, un espacio para el deporte, es menos dañino que las drogas y más sano que la politiquería. 

Yo veo ahí un problema esencial de nuestros días: el kirchnerismo se dirige hacia los jóvenes con una promesa de futuro, de un futuro que ellos deben construir. Entonces los chicos se suben a ese tren, sin saber que será imposible que avance por donde ellos quieren que avance (pues de hacerlo realmente terminaría atropellando a toda la gente que no coincide con ellos). 

Yo pienso que al vacío de nuestro jóvenes hay que llenarlo de un futuro impredecible, no de objetivos puntuales que son destructivos tanto si se alcanzan como si no lo hacen (si el kirchnerismo triunfa entonces millones de argentinos se verán sumamente frustrados ante la caída definitiva de los valores patrios, pero si no triunfa entonces otros muchos argentinos -los propios kirchneristas- se convertirán en tóxicas bestias rencorosas y vengativas). 

El deporte es una escuela mucho más noble que la política. En el deporte -cualquier deporte, ya sea básquet, fútbol, rugby, tenis, ajedrez, etc.- hay competitividad, búsqueda de objetivos, solidaridad, sentimiento de superación, cosas necesarias para la vida y más propias para educar a un joven que una banderita de La Cámpora y un manual de frases del Che Guevara. Con el deporte se aprende a través de la experiencia, mientras que la política es el lugar donde casi siempre se dice una cosa y se termina haciendo lo contrario, por lo que la experiencia de quien participa en política suele ser más negativa que positiva. 

Sinceramente yo no quiero jóvenes drogadictos en mi país, pero tampoco quiero estos pichones de politiqueros que pululan por estos días. Ambos me dan pena. Quiero jóvenes formados en los deportes, en las artes y en las ciencias, pues ellos serán estupendos políticos en el futuro, y, más importante aún, ellos serán los constructores del futuro que deseen construir.

martes, 4 de junio de 2013

La escuela de la prevención

El diputado provincial Fabián Bruna Pérez del PRS presentó un proyecto de ley para que en las escuelas secundarias de Salta se implemente un examen psicológico que sirva para detectar a los jóvenes en riesgo. Su propuesta consiste en aplicar el Test de Bender, el cual, entre otras cosas, es útil para evaluar los estados de adicción que puede llegar a padecer un individuo.

La idea, desde mi punto de vista, es bastante buena e intenta apuntar a la prevención, pues los adultos suelen ser casi siempre los últimos en enterarse que los jóvenes han caído en las adicciones. Esta ley serviría para revertir esa situación. 

El proyecto de Bruna Pérez que intenta ser promovido en Salta se asemeja mucho a un proyecto que impulsó Alfredo Olmedo a nivel nacional, en el cual proponía que se hagan revisaciones médicas escolares para determinar si, en la edad crítica, los jóvenes habían caído en el infierno del consumo de estupefacientes.

Esta no es la primera vez que un legislador de la provincia levanta las mismas banderas que Olmedo y presenta proyectos casi calcados de los presentados por el Diputado Nacional. El mes pasado nos enteramos que el diputado provincial pejotista Horacio Thomas había presentado un proyecto para identificar a los adictos que ocupan cargos públicos, cosa que también había propuesto en su momento Alfredo Olmedo.

Personalmente celebro que otros políticos salteños sigan por la senda trazada por el mayor activista en contra del flagelo de las drogas que tiene actualmente el Congreso de la Nación. La lucha contra las drogas no es un cuestión partidista, es una obligación humana. 

domingo, 26 de mayo de 2013

Jorge Villazón debate con Alfredo Olmedo

Recientemente el diputado Alfredo Olmedo y el periodista Jorge Villazón realizaron un debate político ante las cámaras de televisión. 


Los dos tópicos discutidos fueron: el Servicio Militar Obligatorio y el abordaje del flagelo de las drogas.

Servicio Militar Obligatorio

La posición de Villazón con respecto al SMO es de clara oposición y rechazo. Su argumento más contundente es que el SMO representa un periodo perdido en la vida de un joven, ya que le quita la posibilidad de estudiar o de trabajar mientras se encuentra en las barracas. Olmedo replicó que servir a la Patria no es perder el tiempo sino retribuirle algo de lo mucho que nos ha dado, y sostuvo que, de todos modos, su propuesta para recuperar el SMO apunta más que nada a incorporar al Ejército Nacional a los jóvenes "ni-ni" (los que no trabajan ni estudian). 

Sin embargo percibo algo impreciso en la idea de Olmedo. Hoy en día trabajar no es algo sencillo en un país como el nuestro (las estadísticas recientes señalan que cerca del 8% de la población económicamente activa de la Argentina está desempleada). Y son los jóvenes los que más maltrato reciben tanto en materia de inserción como de estabilidad laboral, lo que significa que el desempleo es habitual entre los argentinos de la franja etaria 18-21 -que son los principales candidatos al SMO. 

El tema del estudio también tiene sus espinas. Hay que considerar, por un lado, que muchos jóvenes de entre 18 y 21 años se encuentran concluyendo el secundario -varios de ellos en la modalidad "acelerada" o cosas por el estilo-, así que técnicamente son "estudiantes", aunque, en realidad, ya no tengan la edad para serlo. Y, por el otro lado, hay que tomar en cuenta también que los estudios superiores no son nada extraordinario en la actualidad, vale decir es muy sencillo ir e inscribirse en un profesorado o una universidad (de hecho ahora hasta se les paga a los jóvenes para que lo hagan).

Por tanto creo que la propuesta de SMO de Olmedo debe ir acompañada de propuestas complementarias que resuelvan estas cuestiones. Con respecto al tema laboral lo que se podría hacer es, por ejemplo, elaborar leyes que sirvan para que los argentinos se vinculen al mundo del trabajo desde jóvenes. No sugiero que necesariamente se permita que los niños y los adolescentes trabajen, pero si sostengo que no sería malo inculcarles un poco de cultura emprendedora y permitirles ganar un poco de experiencia laboral antes de convertirse en mayores de edad. 

En cuanto al tema del estudio creo que todo pasa por recuperar la calidad educativa que se ha ido perdiendo progresivamente durante las últimas décadas. Si las escuelas locales tuvieran un examen de admisión para los estudios superiores (como ocurre en Francia con el Baccalauréat, en Italia con el Matura, en España con el Selectividad, en Chile con la PSU o en EEUU con el SAT) ello replantearía la función de la educación secundaria, terciaria y universitaria. Las universidades públicas, por ejemplo, reducirían drásticamente su número de desertores y la enorme e inservible legión de estudiantes crónicos que pueblan las Casas de Altos Estudios serían bienvenidos en las filas del Ejército Nacional, haciéndole un favor a ellos, a los docentes y a los otros estudiantes que se toman en serio su paso por la universidad. 

De esta manera se podría determinar claramente quienes serían los ni-ni candidatos al SMO: jóvenes que hubiesen fracasado en o que ni siquiera hubiesen rendido su examen de admisión a la educación superior, y jóvenes a los que les fuese imposible demostrar la posesión de un trabajo estable o que careciesen de un proyecto empresarial autónomo.  

El flagelo de las drogas

En materia de drogas, Villazón sostiene que el problema pasa no por lo legislativo sino por lo ejecutivo y lo judicial. Es decir, para el periodista las leyes anti-narcotráfico ya están hechas, entonces a lo que se debe apostar para lidiar contra las drogas es a la acción de jueces, ministros, gobernadores, presidentes e intendentes, la cual -según su punto de vista- es insuficiente en la actualidad. 

Para Olmedo, en cambio, sí hay una impronta legislativa que es determinante en materia de lucha contra las drogas. El Diputado Nacional señala que mientras que hay países en donde sus Parlamentos le han impuesto la pena de muerte a los mercaderes de la muerte, él tiene colegas que intentan a toda costa despenalizar el consumo de drogas, lo que sería el primer paso para legalizar esas sustancias y desatar el negocio de las adicciones.

Aquí si estoy plenamente de acuerdo con Olmedo. En materia de drogas debería de haber una competencia entre los poderes del Estado para determinar cual de todos es el más implacable en contra del flagelo; jueces, legisladores, mandatarios, todos deberían demostrar su grado de argentinidad atacando a la drogadicción y al narcotráfico, el genocidio que más nos amenaza. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Acabar con las caretas

La Subsecretaría de Prevención y Emergencia de Salta desarrolla actualmente una campaña para capacitar a diversas instituciones en materia de manejo de catástrofes. Para ello organizan y dirigen simulacros de evacuación. La última aventura de este organismo tuvo lugar en casas de juegos de azar, y fue impactante constatar que la gran mayoría de las personas que estaban en esos lugares se negaron a colaborar en las actividades propuestas para mejorar la seguridad del sitio. Y lo hicieron por el simple hecho de que no querían abandonar momentáneamente sus apuestas.

Claramente este episodio nos habla de un espantoso mal contemporáneo: la ludopatía. La misma es parte del mundo de las adicciones.

Se tiende a pensar que los adictos son gente de escasos recursos y con pocas expectativas en su futuro, pero la realidad es que cualquier persona, sin importar demasiado su edad o sus ingresos, puede convertirse en adicta. Ciertamente se entiende que aquel que nada tiene se incline por la autodestrucción, por lo que a todos escandaliza el enterarse de que una persona de buena posición económica y dueña de sus decisiones es esclava de sus adicciones.

Lo peor es que ese tipo de adictos abundan en nuestro país. Y muchos de ellos ocupan cargos públicos, vale decir son responsables de los destinos de nuestra República. Esta semana el diputado provincial pejotista Horacio Thomas presentó un proyecto de ley muy similar al que Alfredo Olmedo había presentado el mes pasado en el Congreso de la Nación: solicitar a los funcionarios públicos que declaren cuáles son sus adicciones. En concreto Thomas propuso realizar exámenes toxicológicos para que se sepa quienes tienen conductas adictivas y se les impida llegar a asumir sus puestos de servidores públicos si se encuentran mentalmente afectados por ello.

Uno podría pensar que tanto Thomas como Olmedo están lanzando consignas incendiarias sólo para llamar la atención, pero yo creo que esto no es mera pirotecnia verbal. Creo, de hecho, que si se efectivizaran propuestas como la de Thomas y Olmedo saldría a la luz que muchos personajes reconocidos de la política provincial y nacional son unos patéticos adictos al alcohol, a las drogas, al juego y a otras cosas. ¿Podemos confiarles el presente a gente así? ¿Podemos dejar que los viciosos se hagan pasar por gente respetable? ¿Podemos permitir que hayan tantas caretas entre la gente que tiene que poner la cara?

domingo, 21 de abril de 2013

El mensaje más urgente

La sinceridad sin un después

El Ministro Julio César Loutaif reconoció que el narcotráfico crece día a día en Salta y que la cantidad de jóvenes adictos a las drogas es preocupante. Tales confesiones llegaron después de que el Concejo Deliberante de la ciudad de Orán emitió un comunicado en donde lo repudiaban a causa de su incompetencia.

Está bien que Loutaif reconozca este problema que la Argentina padece, pero eso, por supuesto, no alcanza. La drogadicción y el narcotráfico son dos de los flagelos más dolorosos que sufrimos como sociedad: gente que entrega su vida a un miserable suicidio y gente que lucra con ello, un enfermo que deja a su vida escurrirse entre sus manos y un cretino que saca rédito de tan denigrante escenario. Frente a ellos no se puede permanecer pasivo.

Las drogas no se van a frenar solas, pues hoy en día constituyen una verdadera cultura. Tanto los que las venden como los que las compran son un grupo heterogéneo, que incluye a gente de diversas edades, diversos ingresos, y diversas orientaciones sexuales. Del mundo de las drogas participan aquellos que tienen mucho como aquellos que no tienen nada. Entonces es por ello que es tan difícil combatirlas: no se las puede considerar el problema de un sector de la sociedad, sino un problema que afecta –directa o indirectamente– a cada uno de sus miembros. Así si se va a atacar a las drogas, hay que hacerlo desde todos los flancos, de otra manera es imposible vencerlas.

No existe el derecho a volverse estúpido

Aquel que cae en la adicción lo hace porque sufre la relegación social, porque no puede satisfacer sus necesidades básicas, porque no tiene capacidad para proyectar su futuro, o por otros muchos motivos personales vinculados a la carencia de algo material o inmaterial. Sin embargo hay miles que sufren de lo mismo y no eligen a las drogas como salida. Allí está la clave. 

Si se espera triunfar sobre las drogas algún día el único camino posible es que todos, absolutamente todos, reconozcan que las drogas no son aceptables. Las drogas estupidizan, y ser estúpido no puede ser algo deseable. El que consume drogas acepta volverse estúpido voluntariamente. No hay nada admirable en eso, sino todo lo contrario.

Los que lamentablemente no condenan y hasta defienden el consumo de drogas (que no son pocos) sostienen que existiría algo así como un derecho a estupidizarse, siempre y cuando se realice bajo ciertas condiciones especiales. Tal idea es estúpida, pues sólo un estúpido puede defender la estupidización. Si los hombres somos, por definición, “animales racionales”, al bloquearnos voluntariamente la racionalidad estamos renunciando a nuestra humanidad –y, por consiguiente, a los derechos que le son inherentes.

Drogas o Vida, esa es la cuestión

Las drogas son lo opuesto a la vida, por lo que la dicotomía debe ser resaltada en lugar de ser difuminada (como pareciera ser la tendencia de muchos discursos contemporáneos). Decir “si” a la vida y “no” a las drogas no es superfluo. La vida es un don, un regalo que se ha recibido, y la muerte es aquello que nos recuerda que podemos disfrutar de ese don o desperdiciarlo.

La política, la educación, la cultura, todo en nuestra Argentina tiene que asumir el compromiso de enseñar a todos –especialmente a los más jóvenes– a decir “no a las drogas” y “si a la vida”. Ese es el mensaje más urgente.