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jueves, 27 de junio de 2013

Los políticos, la gente y los problemas

En una entrevista, Alfredo Olmedo señaló algo que es muy cierto:
“Hoy en día los jóvenes roban para drogarse, el delincuente está en la calle y la sociedad está entre rejas"
Meditando sobre esta declaración, y recordando lo que escribí sobre antipolítica hace unos días atrás, cada vez me queda más en claro que los problemas de la gente no son los problemas de los políticos. Ellos viven en un universo paralelo donde su cómoda realidad no tiene nada que ver con la dura realidad que nosotros enfrentamos a diario. Es decir hace unos días escribí sobre un contraste patético: Urtubey e Isa publicitan la inversión de una suma muy grande de dinero para contratar a César Pelli para que haga un museo, al mismo tiempo que las escuelas de la provincia se desmoronan por falta de mantenimiento. Los políticos por encima de la gente, más obvio, imposible.

Ahora, con las elecciones avecinándose, Salta publicita el voto electrónico. El voto electrónico no es más que un despilfarro de dinero en un sistema para sufragar que resulta poco seguro. Por otro lado, por estos días, gente de Orán recurre a la tecnología para elaborar un mapa del delito que sirva para ayudar a proteger a los ciudadanos de la amenaza de la delincuencia. Vale decir mientras los políticos invierten en tecnología para manipular la voluntad de los electores, la gente intenta darle un determinado uso a la tecnología con el fin recuperar un poco de la libertad que los malvivientes le han robado.  

Como digo: políticos y sus problemas por un lado, el pueblo y los suyos por el otro. Parece increíble, pero así es la Argentina actual. 

jueves, 30 de mayo de 2013

Sin tijeras no hay Justicia

 En un país con Justicia, esto sería sentido común: 
A los asesinos de la niña Palma hay que castrarlos, porque sino el detenido de 83 años, por la edad, no irá preso.

miércoles, 3 de abril de 2013

El arte de omitir lo importante

El primero de abril último, el Gobernador Juan Manuel Urtubey pronunció un discurso para inaugurar el período de sesiones ordinarias de la Legislatura de Salta correspondiente al año 2013. En esta oportunidad, el titular del Poder Ejecutivo de la Provincia tuvo la brillante idea de hacer una exposición cargada de gráficos y estadísticas para demostrar que Salta, en los últimos seis años, creció significativamente. 

El problema está en creer que ese crecimiento implica también el desarrollo de la provincia. En Salta –como bien señala Alfredo Olmedo– hay muchas más viviendas, mucho más asfalto y muchas más cloacas de las que habían antes, pero ello no significa que la calidad de vida haya mejorado realmente. Tener una vivienda no es lo mismo que tener un hogar, multiplicar las calles asfaltadas no es lo mismo que hacer vecindades más habitables, y crear cloacas ayuda mucho con la higiene doméstica pero no garantiza barrios más cómodos.   

Lo que Salta necesita urgente son familias más unidas, valores sociales más sólidos y un Estado mejor ordenado. Ello reducirá el gran flagelo que hoy nos acosa: la anomia juvenil. En efecto, en un país donde la gente come regularmente pero nunca alimenta el espíritu, las adicciones, especialmente entre los jóvenes, crecen desmesuradamente. Y el crecimiento de las adicciones favorece a empeorar el clima de inseguridad en el que, lamentablemente, se vive día a día. Esos son problemas gravísimos sobre los cuales la acción política debería girar con mayor intensidad para no quedar reducida a mera gestión empresarial.   

El lunes Urtubey hablo mucho, pero no dijo nada importante. Salta necesita otra voz. 

jueves, 21 de febrero de 2013

La nueva Batalla de Salta

Un salteño dice: 
Los argentinos celebramos un hecho histórico trascendente: el bicentenario de la Batalla de Salta. Pero olvidamos que 200 años después estamos librando una "nueva batalla de Salta". 
Esta vez los enemigos son los traficantes de drogas, los que favorecen el aborto, los que generan inseguridad y muerte en nuestro pueblo, los corruptos y los que les quitan los sueños a nuestros jóvenes incitándolos al individualismo y a la banalidad. 
Nuestras armas son la fe en Dios, el amor al prójimo, la familia, la educación que libera y la esperanza en construir la "Civilizacion del amor" que anhelaba Juan Pablo II. 
Todos somos protagonistas de la historia y responsables. Trabajemos para ello. 

viernes, 8 de febrero de 2013

Tan simple como esto

Problema:
Desde la Policía de la Provincia de Salta informaron que sólo el día de ayer se recibieron 14 denuncias de secuestros virtuales en la Ciudad Capital. Cabe destacar que suceden más de estos casos que no trascienden porque las personas no realizan la denuncia correspondiente.
Solución:
Preocupado por la falta de control sobre los chips de teléfonos celulares y su relación con los denominados "secuestros virtuales", el diputado nacional Alfredo Olmedo (Salta Somos Todos) insistió con su proyecto de ley para lograr que las líneas posean un titular responsable, de manera similar a las líneas fijas, las cuales pueden ser identificadas a través de la guía telefónica con excepciones.
Según indicó el salteño, de esta manera las empresas de comunicaciones móviles y fijas deberían implementar la función por la cual el dueño de la línea es automáticamente visualizado en la pantalla del celular al que llama.
Agregó que, con la promulgación de esta ley, quedaría prohibida la venta de chips pre activados si no se encuadran en la norma, cualquiera sea su forma de comercialización.
“Creo que es la salida más rápida para que se termine con estos hechos delictivos, ya que, a partir de la puesta en marcha de esta ley, cuando uno realice una llamada o envíe un mensaje de texto con un teléfono móvil ya no saldrá el número de quien telefonea, sino el nombre y apellido”, explicó Olmedo.

sábado, 5 de enero de 2013

A cortar por lo sano

Olmedo, en Mar del Plata, lanzó una campaña para promocionar la castración de los violadores. Sin embargo aparecieron voces para repudiar la propuesta. Revisemos sus argumentos:

1. La castración en seres humanos es algo insólito y absurdo (aunque está perfecto que se castren animales).

La castración es algo que sucede todo el tiempo entre las personas. El cáncer de próstata avanzado es un motivo por el cual muchos médicos –a veces en contra de la voluntad del paciente– realizan intervenciones quirúrgicas sobre los genitales masculinos con el propósito de salvar vidas. En este sentido la castración no es algo insólito ni absurdo.
También en nuestro país comienzan a hacerse más frecuentes los casos de depravados que practican la apotemnofilia con sus penes o testículos, y los casos de pervertidos que, convencidos de padecer “disforia de género”, se mutilan ellos mismos (sería interesante hacer un relevamiento nacional para dejar constancia que, en la Argentina que se ha dejado pervertir por el elegebetismo, hay más aberrosexuales que antes dispuestos a autoinfligirse tremendo daño). En este sentido la castración si es insólita y absurda.
Castrar a seres humanos es algo sano si es un acto ejecutado por una autoridad en favor de la persona, mientras que es algo enfermo si la castración la realiza el propio aberrosexual con el fin de obtener placer o de mitigar su sufrimiento por sentir confusión en torno a su orientación sexual.
La castración de un violador, creo yo, está más próxima a la salvación de la vida que hace el médico que a la destrucción de la misma que hace el aberrado.

2. El violador castrado no cesa jamás en su intención de violar, por lo que aún con sus genitales anulados seguirá intentando hacer daño.

Esta afirmación es temeraria, pues es difícil de probar. Desde el principio supone que el placer del violador excede lo sexual. O sea un violador, al atacar a una víctima, no lo haría para satisfacer su deseo sexual, sino que lo haría por hacer daño. Lo que disfruta un violador –según este punto de vista– no es la gratificación genital, sino la sensación de poder e impunidad que confiere el delito de la violación.
Quienes enuncian este tipo de argumentos son las personas que no vacilan en tratar de “monstruos” a los violadores. Y, al ser monstruos, ya no son humanos, por lo que no queda posibilidad de redención para ellos. Entonces de allí es que castrar a un violador no sea visto como una solución útil, y se proceda a pedir penas mayores como la prisión de por vida o una visita al patíbulo.

El problema del argumento (1) es que confiere demasiada dignidad a los seres humanos, e ignora que lo que juzga como anómalo es, de hecho, algo común. El problema del argumento (2), en cambio, es que despoja de toda humanidad a los hombres y los torna en monstruos.

Ambos argumentos abrevan en la misma fuente: la Cultura es superior a la Naturaleza. El argumento (1) es –con respecto al componente cultural de lo humano– demasiado optimista, mientras que el argumento (2), por el contrario, es por demás pesimista.