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lunes, 6 de abril de 2015

La política de las fotos

El Secretario de Protocolo Ceremonial del Vaticano, Guillermo Karcher, confirmó hoy que el papa Francisco no se tomará más fotos con dirigentes políticos argentinos para impedir que sean aprovechadas con fines proselitistas: “No habrá más fotos”. 
“Ya lo había expresado él (Francisco) en una entrevista a un medio mexicano. No habrá más fotos con políticos”, aseguró Karcher en diálogo con El despertador de América, por Radio América. 
Varios personajes del mundo de la política se hicieron presentes en el Vaticano con el fin de poder conseguir una foto con el Sumo Pontifice. Esta clase de acciones no molestan a Francisco, a menos que se torne reiterativo: “No le gusta que abusen (de las fotos)”.
Me parece una decisión acertada. Es fácil ir hacia donde calienta el sol, pero lo verdaderamente valioso es quedarse a sobrevivir al frío.


domingo, 21 de septiembre de 2014

Los mercaderes en el templo

Larroque haciendo proselitismo en su visita al Vaticano.
Últimamente he visto a mucha gente que critica al Papa Francisco porque ha recibido en Roma a muchos kirchneristas. Son gente que supone que el Sumo Pontífice de la cristiandad tiene una responsabilidad política en la Argentina. Por tanto, al encontrarse con Cristina Kirchner, Milagro Sala, Guillermo Moreno, Carlos Zannini o tantos otros personajes reprochables, esta gente piensa que el Papa se ha vuelto kirchnerista.

Quienes hablan así son aquellos que no han entendido al cristianismo. Dios se hizo hombre para darle al hombre la posibilidad de salvarse. Eso es algo que depende de cada uno: en el fuero íntimo, cada hombre decide entre creer y salvarse o entre no creer y condenarse, es una cuestión de voluntad. El sacerdote tiene la función de llevar el mensaje de salvación a cada hombre, pero no puede imponérselo, no puede obligarlo a que crea. Pues bien, eso es lo que sucede con el Francisco: él es sólo un hombre que transmite un mensaje de Dios que, desde hace 2000 años, se viene transmitiendo entre los hombres. Es asunto de cada hombre escuchar ese mensaje o pasarlo por alto.  

Todos esos políticos, empresarios, artistas, deportistas y demás personajes que viajan a Roma a sacarse la foto con Francisco sólo acceden a una imagen. Supongo que por cuestiones culturales ellos ya conocen el mensaje cristiano, por lo que, en definitiva, es su responsabilidad el buscar su salvación. Quiero decir el Papa ha recibido a todo tipo de personas –porque él ocupa ese puesto precisamente para hacer eso–, pero es responsabilidad de cada uno de los que tienen la foto con Francisco el absorber el mensaje de la Iglesia y vivir sus vidas cristianamente.

Si Maradona consigue una audiencia en el Vaticano y una semana después se encuentra pecando no es un problema del Papa, es un problema de Maradona que utiliza su libertad para condenar su alma. Lo mismo con la Presidente: si ella se saca la foto con Francisco y al día siguiente obra del modo contrario al que ordena Cristo, es ella la que está desaprovechando la posibilidad de enmendar su vida. Al final ella quedará como una mujer que fue al templo, vendió su mercancía y, pese a no haber sido expulsada a latigazos por Cristo, terminó profanando el mensaje de Dios.   

miércoles, 6 de agosto de 2014

Con funcionarios así, ¿para qué queremos narcotraficantes?

Mensaje desde el Vaticano:
“Quiero expresar con total claridad que la droga no se derrota con la droga. La droga es un mal y con el mal no puede haber cesiones o compromisos”, dijo Francisco en el discurso que publicó la oficina de prensa del Vaticano. 
Sobre la legalización de las llamadas drogas blandas, el Papa explicó que “además de ser discutible desde el punto de vista legislativo, no produce los efectos que se habían prefijado”.
Y reiteró, como había dicho en otras ocasiones, su “no, a cualquier tipo de droga”.
Respuesta desde la Municipalidad de Salta:
"Es urgente el debate por la despenalización de la droga". Así lo manifestó el Secretario de Gobierno de la municipalidad, Mauro Sabbadini, cuando indicó que “es un debate que se tiene que dar, se avanzó en términos de la no judicialización de las personas que se encontraban con una cantidad para consumo personal; como secretario de gobierno voy a tomar posición en el momento que el debate se haga púbico".
“Hoy en día, debido a la accesibilidad para el consumo, fumar marihuana es normal. Antes la gran travesura adolescente era robar los cigarrillos de los padres, hoy es el consumo de sustancias. Esto último, no convierte a una persona en adicta”, aseguró Roman Ru, Secretaria de Salud Mental y Adicciones de nuestra provincia.

martes, 8 de julio de 2014

La salvación por las obras

El indignante escándalo del IPV terminó con la intervención del organismo por orden del Gobernador Urtubey. Ahora el interventor Posadas aplica políticas de tolerancia cero hacia la turbiedad. 

Esta apuesta por la transparencia es sana, pero tiene el problema de ser tardía. Y no parece ser tampoco general, pues es sólo el IPV el que está siendo sometido a un proceso de transparentamiento. ¿Qué hay, por ejemplo, de los ministerios? ¿Y que pasó con el Fondo de Reparación Histórica?

Recientemente el Papa Francisco sugirió (con ímpetu revolucionario según sostienen algunos) que aquel corrupto que le roba dinero al pueblo debe devolverlo. Es lo que le corresponde. Hoy en día el corrupto es acusado, denunciado y hasta penado, pero no tarda demasiado en volver a reubicarse. Es que una vez que pasa el vendaval se reúne rápidamente con su botín. Si Cristina Kirchner deja el poder hoy, puede vivir orondamente de lo que gana con sus inversiones hoteleras mañana. Dichas inversiones, se sabe, son fruto de la corrupción. Según la propuesta del Papa, a nuestra Presidente le correspondería renunciar a esos hoteles, devolvérselos a la gente, pues fuimos nosotros quienes los pagamos. 

Que hermoso sería ver que toda esa gente que se hizo rica de la noche a la mañana gracias a su ingreso nepótico al Estado renuncie a todo lo que consiguió sin merecerlo. Sería una alegría para el trabajador honesto, pero más reconfortante sería para el propio corrupto, quien por fin podría mirar a los ojos a sus hijos, a sus padres o a sus vecinos y decir que no son unos viles ladrones. 

lunes, 30 de junio de 2014

El Papa Francisco habla sobre la corrupción y la pobreza


En una entrevista a Il Messaggero, el Papa Francisco vertió algunos conceptos que, creo yo, es bueno retener.

Política
- ¿Existe una jerarquía de valores que respetar en la gestión de la cosa pública? 
Cierto. Tutelar siempre el bien común. La vocación para cualquier político es esta. Un concepto amplio que incluye, por ejemplo, la custodia de la vida humana, su dignidad. Pablo VI solía decir que la misión de la política es una de las formas más altas de caridad. Hoy el problema de la política – no hablo solo de Italia sino de todos los países, el problema es mundial – es que se ha desvalorizado, arruinada por la corrupción, por el fenómeno de las coimas. Me viene a la mente un documento que publicaron los obispos franceses hace 15 años. Era una carta pastoral que se titulaba: "Rehabilitar la política", y afrontaba precisamente este argumento. Si no hay servicio en la base, tampoco se puede entender la identidad de la política. 
- Usted ha dicho que la corrupción huele a podrido. Ha dicho que la corrupción social es fruto de un corazón enfermo y no sólo de condiciones externas. No habría corrupción sin corazones corrompidos. El corrupto no tiene amigos sino idiotas útiles. ¿Nos lo explica mejor? 
Hablé dos días seguidos de este argumento porque comentaba la lectura de la Viña de Nabot. A mi me gusta hablar de las lecturas del día. El primer día afronté la fenomenología de la corrupción, el segundo día de cómo acaban los corruptos. El corrupto, en todo caso, no tiene amigos, sólo tiene cómplices. 
- Según usted ¿se habla tanto de la corrupción porque los mass media insisten demasiado en el argumento, o porque de hecho se trata efectivamente se trata de un mal endémico y grave? 
No, por desgracia es un fenómeno mundial. Hay jefes de Estado en la cárcel precisamente por eso. Me he preguntado mucho, y he llegado a la conclusión de que muchos males aumentan sobre todo durante los cambios de época. Estamos viviendo no tanto en una época de cambios, sino en un cambio de época. Y por tanto se trata de un cambio de cultura; precisamente en esta fase emergen cosas de este tipo. El cambio de época alimenta la decadencia moral, no solo en la política, sino en la vida financiera o social. 
- Tampoco los cristianos parecen brillar por su testimonio... 
Es el ambiente el que facilita la corrupción. No digo que todos sean corruptos, pero creo que es difícil permanecer honrado en la política. Hablo de todo el mundo, no de Italia. Pienso también en otros casos. A veces hay personas que querrían hacer las cosas claras, pero se encuentran en dificultad y es como si fueran fagocitadas por un fenómeno endémico, a varios niveles, transversal. No porque sea la naturaleza de la política, sino porque en un cambio de época las presiones hacia una cierta deriva moral se hacen más fuertes.
Me parecen muy sabias estas palabras, porque resultan ser una lectura muy lúcida de la política contemporánea. Hoy en día, lamentablemente, la norma del político es ser corrupto y la excepción es no serlo. El político corrompido deja de tutelar el bien común, y, además de obstaculizar el desarrollo humano de la mayoría, termina directamente impidiéndolo, promoviendo lo aberrante como al atentar contra la dignidad humana legislando a favor del aborto, de la despenalización de las drogas o de la destrucción de la familia. 

Pobreza
- ¿A usted le asusta más la pobreza moral o material de una ciudad? 
Me asustan ambas. A un hambriento, por ejemplo, puedo ayudarlo a que no tenga más hambre, pero si ha perdido el trabajo y no encuentra ocupación, tiene que ver con otra pobreza. Ya no tiene dignidad. Quizás pueda ir a Caritas y traerse a casa un paquete de comida, pero experimenta una pobreza gravísima que arruina el corazón. Un obispo auxiliar de Roma me ha contado que muchas personas van a los comedores y a escondidas, llenos de vergüenza, se llevan a casa comida. Su dignidad se ve progresivamente depauperada, viven en un estado de postración. 
- ¿El Evangelio habla más a los pobres o a los ricos para que se conviertan? 
La pobreza está en el centro del Evangelio. No se puede entender el Evangelio sin entender la pobreza real, teniendo en cuenta que existe también una pobreza bellísima del espíritu: ser pobre ante Dios porque Dios te llena. El Evangelio se dirige indistintamente a los pobres y a los ricos. Y habla tanto de pobreza como de riqueza. No condena de hecho a los ricos, si acaso a las riquezas cuando son idolatradas. El dios dinero, el becerro de oro. 
- Usted pasa por ser un Papa comunista, pauperista, populista. The Economist, que le ha dedicado una portada, afirma que habla como Lenin. ¿Se reconoce en estos modelos? 
Yo digo solo que los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. La pobreza están en el centro del Evangelio. Los pobres están en el centro del Evangelio. Tomemos Mateo 25, el protocolo sobre el que seremos juzgados: tuve hambre, tuve sed, estuve en la cárcel, estaba enfermo, desnudo. O miremos a las Bienaventuranzas, otra bandera. Los comunistas dicen que todo esto es comunista. Sí, como no, veinte siglos después. Así que cuando hablan, se les podría decir: pero vosotros sois cristianos (se ríe).
Este discurso sobre la pobreza tiene -como bien dice el Papa- veinte siglos de existencia y ha sido siempre el que ha defendido y promulgado la Iglesia Católica. Existe una pobreza penosa y agobiante que es la miseria material, el no tener para comer, el tener que vivir de las dádivas del César o del amor de otros cristianos. Es la pobreza de, por ejemplo, nuestros beneficiarios de planes sociales. 

Por otro lado, a esa persona en la miseria que tiene que vivir dependiendo de los demás se le empobrece el espíritu, y allí cuando le toca denunciar, calla. Entonces deja que el puntero político, el joven "militante" y otra escoria política le marquen el camino. Se pierde para Dios, y cree reencontrarlo en el César. Entonces termina dándole al César lo que es suyo y lo que es de Dios.  

Ahora bien, frente a esa pobreza que es sinónimo de miseria material y maltrato espiritual, está la pobreza entendida como humildad. Humilde es el que puede aplastarle la cabeza al otro y decide no hacerlo, humilde es el que ve en el dinero un medio y no un fin para ser feliz. Este tipo de pobre es el que entra en política para rescatar a su hermano de la miseria material y del maltrato espiritual al que lo somete aquel idólatra del Becerro de Oro. Así, en ese acto político, el César recibe lo que es del César, y Dios puede volver a recibir lo que es de Dios.

martes, 18 de marzo de 2014

El Papa Francisco amonesta a los hipócritas

Creo que la reflexión que el Papa Francisco ha hecho sobre la hipocresía es vital para nuestros tiempos. Hace unos meses dijo en una homilía: 
"La hipocresía es precisamente el lenguaje de la corrupción. Y cuando Jesús habla a sus discípulos, dice: ‘¡Cuando digan ‘sí’, que sea sí, y cuando digan ‘no’, que sea no!’. La hipocresía no es un lenguaje de verdad, porque la verdad jamás va sola. ¡Jamás! ¡Va siempre con el amor! No hay verdad sin amor. El amor es la primera verdad. Si no hay amor, no hay verdad. Estos quieren una verdad esclava de los propios intereses. Podemos decir que hay un amor: pero es el amor de sí mismos, el amor a sí mismos. Aquella idolatría narcisista que los lleva a traicionar a los otros, los lleva a los abusos de confianza".

Recientemente, el Santo Padre volvió a reflexionar sobre el tema. Esta vez dijo: 
“¿Qué hacen los hipócritas? Se disfrazan, se disfrazan de buenos: ponen caras, rezan mirando el cielo, dejándose ver, se sienten más justos que los demás, despreciándolos. ‘Pero, dicen, yo soy muy católico, porque mi tío fue un gran benefactor, mi familia es esta y yo soy… aprendí, conozco a tal obispo, a tal cardenal, al padre tal… Yo soy…’. Se sienten mejor que los demás. Esta es la hipocresía. El Señor dice: ‘No, eso no’. Nadie es justo por sí mismo. Todos necesitamos ser justificados. Y el único que justifica es Jesucristo. El hipócrita no necesita al Señor, se salva por sí mismo, eso piensa, y se disfraza de santo”.

jueves, 13 de marzo de 2014

Un año


Hoy, 13 de marzo, se cumple el primer aniversario de Francisco como Arzobispo de Roma. Ciertamente la transformación del Padre Jorge Bergoglio en Sumo Pontífice de la cristiandad significó para muchos una grata sorpresa, ya que ese hecho no sólo contribuyó a ubicar a la América Hispánica en el centro de la escena global, sino que también sirvió para mostrarle al mundo un estilo pastoral que, antes de Francisco, resultaba inaudito para un Papa. En la Argentina todo ello fue motivo de orgullo, pese a que, inicialmente, no faltaron quienes se ocuparon de denostar al sacerdote, acusándolo falsamente de haber sido un colaboracionista con los militares que combatieron a la guerrilla de la década de 1970. 

Pero más allá de los veletas kirchneristas que esputaron su odio anticristiano contra el Papa sólo para guardárselo después en donde habitualmente no les pega el sol, hubo otro tipo de argentinos que criticó y sigue criticando a Francisco. Me refiero, claro, a los tradicionalistas y a los liberacionistas. Para ilustrarlo, tomaré un ejemplo de cada uno: Antonio Caponetto como representante de los primeros, y Rubén Dri como representante de los segundos. 

Cuando Bergoglio se convirtió en Francisco, Caponetto escribió:
Haga lo que hiciere a partir de este momento el Papa Francisco —y esperamos que todo lo santo y sabio sepa hacer— es imposible omitir o ignorar que el hombre que acaba de llegar a la silla petrina arrastra concretos, abultados y probadísimos antecedentes que lo sindican como un enemigo de la Tradición Católica, un propulsor obsesivo de la herejía judeocristiana, un perseguidor de la ortodoxia y un adherente activo a todas las formas de sincretismo, irenismo y pseudoecumenismo crecidas al calor de la llamada mentalidad posconciliar.
En las mismas circunstancias, Dri escribió: 
Lo que importa no es a qué país o continente pertenezca el Papa, sino cuál es el proyecto de Iglesia con el que llega al Vaticano y en ese sentido, la elección de Bergoglio no significa otra cosa que la legitimación de la Iglesia sacerdotal del poder que conocemos, realizada desde el tercer mundo. Es como la legitimación de la dominación que realiza el mismo dominado, fenómeno de sobra conocido.
Ahora, cuando ya han transcurrido doce meses desde que aquello fuese vertido al papel, ni Caponetto ni Dri ven con buenos ojos a Francisco. Uno lo acusa de ser poco tradicional y el otro lo acusa de no haber liberado lo suficiente. Sin embargo tanto Caponetto como Dri son dos católicos que, como los demás tradicionalistas y liberacionistas, comprenden que sus miradas y sus experiencias sobre la Iglesia, la religión y la política no son las del pueblo, sino sólo las de una fracción de él. El pueblo, el argentino de a pie que vive el catolicismo sin preocuparse demasiado de lo que hace enfurecer a Caponetto o a Dri, está más cerca de Francisco que los tradicionalistas y los liberacionistas. Y esa gente se ha convertido en un botín politiquero. 

Carlos Pagni, desde La Nación, señala precisamente esto del Oficialismo y de la Oposición intentando acercarse al Papa sin reprocharle nada: 
Bergoglio recomienda a los argentinos que lo visitan "ayudar a la Presidenta". Como si fuera una consecuencia de ese axioma, todavía no recibió a Hugo Moyano ni a Massa. El único que no entendió el mensaje es Eduardo Duhalde, mentor de Daniel Scioli, que regresó a Buenos Aires anunciando el apocalipsis. Algunos peregrinos creen que el Papa bendice a un candidato. Pero, antes que un sujeto, ese candidato es una agenda. En el año transcurrido, Bergoglio tomó dos iniciativas contundentes. A través del rector de la UCA, Víctor Fernández, bloqueó la reforma del Código Civil, que contrariaba la bioética católica. Y, por medio de la Conferencia Episcopal, abrió el debate sobre el narcotráfico. Perplejo, el Gobierno intentó neutralizarlo con el recurso casi infantil de poner la Sedronar en manos de un curita. 
Bergoglio procura cooperar con la Presidenta. Pero el daño que le ha hecho es involuntario, sutil e irreparable. El kirchnerismo basó siempre su dominio en una polarización entre "ellos" y "nosotros". Pero la corriente emocional que desató la elección del nuevo papa desbarató esa clasificación. Formó otro conjunto. Otro "ellos", otro "nosotros". E hizo colapsar una fuente de poder.
Creo que Pagni acierta al destacar que Francisco -para evitar más confrontación y distanciamiento en la sociedad argentina en tiempos del kirchnerismo- ha sido paciente y amistoso con el Oficialismo, mientras que, en simultáneo, ha aprovechado para utilizar a los Obispos con el fin de enviar un mensaje político claro en contra del gobierno actual. 

El problema, creo yo, es que la Oposición no ha recogido ni ha asumido lo que Francisco dice. Esto lo ejemplifica, entre otras cosas, algo que señalé hace poco: Massa, el ahora gran antagonista del régimen K, embistió en contra de la reforma abolicionista del Código Penal Argentino pero poco hizo para cuestionar el Código Civil Argentino materialista que propone la misma fuente. Y la intensa discusión sobre el narcotráfico que hoy en día se desarrolla en nuestro país no se inició a partir de lo que indicó en su momento la Conferencia Episcopal Argentina, sino que es fruto más bien de la narcoviolencia que estalló en donde se pensaba que nunca estallaría.

Por eso, en el primer aniversario de Francisco como Papa, se ha vuelto bastante obvio que Argentina necesita de argentinos que sepan materializar políticamente su mensaje de paz, solidaridad y fraternidad. Una gran Alianza sería el mejor camino. 

martes, 11 de febrero de 2014

Los caminos que conducen a Roma

El fin de semana pasado, el diario La Nación informó que Carlos Tomada -el actual Ministro de Trabajo argentino- junto a un par de líderes sindicales y empresariales se iban a reunir en el Vaticano con el Papa Francisco, para establecer así una mesa de diálogo cuyo objetivo sería el de consensuar propuestas para garantizar la paz social en nuestro país. 

La iniciativa parecía una cosa interesante, más aún tomando en cuenta que el influyente diario afirmaba que el propio Papa había realizado la invitación. Sin embargo, al poco tiempo apareció una periodista que es amiga personal del Santo Padre diciendo que todo se trataba de una confusión, y que el mentado encuentro no estaba en la agenda vaticana. 

Hay gente que se ha desilusionado al enterarse de que el Papa Francisco al final no está involucrándose en la vida cotidiana argentina activamente, como bien lo hacía cuando era el Cardenal Jorge Bergoglio. En lo personal creo que no hace falta que el Papa Francisco convoque a una mesa de diálogo en el Vaticano para discutir los problemas argentinos: nuestros políticos y referentes socioeconómicos bien pueden fortalecer el diálogo y el acuerdo sin irse hasta Europa. Con ello, claro, no estoy proponiendo que la Iglesia Católica no se involucre, sino todo lo contrario: en el país sobran sacerdotes de espíritu "franciscano" que pueden reproducir lo que el Papa Francisco piensa sobre las cuestiones sociales y dar sabios consejos. El tema pasa, ciertamente, por cuan dispuestos están los argentinos a escuchar al Santo Padre y, sobre todo, a vivenciar su mensaje. Si cada político argentino que viaja a Roma para sacarse una foto con el Papa (y la lista es interminable y variopinta, pues incluye a Juan Carlos Romero, Juan Cabandié, Miguel Isa, Hermes Binner, Jorge Capitanich, y un largo etcétera) se compromete a obrar cristianamente, a cultivar la virtud y a experimentar el amor al prójimo, entonces Argentina podría frenar su actual desmoronamiento.  

lunes, 9 de diciembre de 2013

Un día para repudiar al Anticristo

9 de Diciembre: Día Internacional contra la Corrupción
La corrupción es un complejo fenómeno social, político y económico, que afecta a todos los países. Por ejemplo, socava las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, pervertir el imperio de la ley y crear atolladeros burocráticos, cuya única razón de ser es la de solicitar sobornos. También atrofia los cimientos del desarrollo económico, ya que desalienta la inversión extranjera directa y a las pequeñas empresas nacionales les resulta a menudo imposible superar los «gastos iniciales» requeridos por la corrupción. 
Para crear conciencia contra esta lacra y difundir el valioso papel de la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción a la hora de luchar contra ella y prevenirla, la Asamblea también designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción.
Para el papa Francisco, los corruptos son "el anticristo" 
El papa Francisco afirmó hoy que los corruptos son "el anticristo", porque hacen daño a la Iglesia y son "un peligro, ya que son adoradores de sí mismos, sólo piensan en ellos y consideran que no necesitan de Dios". 
El Sumo Pontífice hizo estas manifestaciones durante la misa que celebró en la capilla de la residencia de Santa Marta, donde se aloja, en la que se refirió a la parábola de los labradores malvados, del Evangelio de Mateo, y a los tres modelos de cristianos en la Iglesia: los pecadores, los corruptos y los santos. 
Francisco señaló que de los pecadores no es necesario hablar demasiado, "ya que todos los somos, nos conocemos desde dentro y sabemos qué cosa es un pecador y si alguno de nosotros no se siente así, que vaya a la consulta de un médico espiritual". 
El Obispo de Roma añadió que la parábola habla de otra figura, la de los corruptos, aquellos que quieren adueñarse de la viña y han roto relaciones con el dueño de la misma, "un patrón (Dios) que nos ha llamado con amor, nos custodia y nos da libertad, pero esas personas se sienten fuertes y autónomas de Dios". 
"Esas personas, poco a poco han roto esa relación con Dios y dicen: «Nosotros no necesitamos a ese patrón, que no venga a molestarnos»". Esos son los corruptos, aquellos que eran pecadores como todos nosotros, pero han dado un paso adelante, se han consolidado en el pecado", aseguró Francisco. 
El primer papa argentino agregó que los corruptos "son un peligro también para los cristianos, ya que sólo piensan en ellos". 
En ese sentido, el Santo Padre advirtió que Judas, "de pecador avaro acabó en la corrupción" y subrayó que los corruptos "son grandes desmemoriados, han olvidado el amor con el que Dios ha creado su viña, y se han convertido en adoradores de sí mismos". 
"¡Cuánto mal hacen los corruptos en la comunidad cristiana, que el Señor nos libere de caer en ese camino de la corrupción!", exclamó el Papa, que recordó al apóstol Juan que decía que los corruptos "son el anticristo, están en medio de nosotros, pero no son de los nuestros". En consecuencia, Jorge Bergoglio imploró a Dios la gracia "de no convertirnos en corruptos".
Mamón, el patrono de la casta política argentina

viernes, 29 de noviembre de 2013

El Cura Juan Carlos Molina: ¿con Dios o con el diablo?

El Padre Molina con Cristina Kirchner
El Padre Molina con el Papa Francisco
Como a todos, a mi también me sorprendió la designación del Cura Juan Carlos Molina al frente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar). Sólo espero que este hombre esté a la altura de las circunstancias, ya que no cualquiera debe asumir la responsabilidad de dirigir un organismo como el Sedronar. El currículum de Molina me habla de una persona que trabaja cara a cara con quienes padecen la tragedia de las drogas, pero también me habla de alguien demasiado cercano a un gobierno que ha propuesto y defendido toda clase de cosas que ofenden a la moral argentina. Rezaré por él. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Amar al pecador y odiar al pecado

noticias.iruya.com:
El ejercicio del poder durante casi tres décadas seguidas puede producir, entre otras cosas, alucinaciones y delirios de grandeza varios.  
Es el caso del senador nacional y exgobernador de Salta, Juan Carlos Romero, que mandó a publicar hoy en el diario de su propiedad la noticia de que su esposa y él habían participado de un 'cónclave general' convocado por el Papa Francisco en Roma. 
Según se puede ver en la foto que documenta el encuentro, el señor y la señora Romero no vestían la preceptiva púrpura, y el apretón de manos parece más bien haberse producido en una de las tantas vueltas olímpicas que el Sumo Pontífice da por la Plaza de San Pedro, en donde saluda a niños y enfermos, y no en el transcurso de un 'cónclave'.
En efecto, Romero no asistió a un cónclave general, asistió a una audiencia general, en la que la gente se acerca a la Plaza San Pedro a escuchar lo que el Sumo Pontífice tiene para decir (en los cónclaves se reúnen diversos individuos para discutir acerca de uno o más temas en particular). Espero que el Júcaro haya escuchado las sabias palabras de Francisco y haya interiorizado su mensaje, especialmente aquel en el que se repudia a la corrupción y al narcotráfico. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Corrupción y narcotráfico: un sólido matrimonio


Durante la misa celebrada en la Capilla de Santa Marta, el Papa Francisco envió un mensaje a los empresarios, a los funcionarios y a los gobernantes sobre la corrupción: "es un pecado grave".

El Sumo Pontífice fue claro ante quienes ejercen esa práctica tan despreciable: "Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción da de comer a sus hijos pan sucio. Y sus hijos, quizá educados en colegios caros, quizá crecidos en ambientes cultos, han recibido de su papá como alimento la suciedad, porque su padre, llevando pan sucio a casa, ha perdido la dignidad. ¡Y esto es un pecado grave!".

Estas palabras del Santo Padre están en sintonía con lo que la Iglesia argentina hizo esta semana al mostrar un sombrío panorama del avance del narcotráfico y denunciar la "complicidad y corrupción de algunos dirigentes". Ante innumerables casos de ataques, muertes y zonas desprotegidas, la Iglesia pidió "políticas públicas de corto, mediano y largo alcance" y recordó que "perseguir el delito es tarea exclusiva e irrenunciable del Estado".

"La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno", advirtieron los obispos en un documento que presentaron los presidentes del Episcopado, Monseñor José María Arancedo, y de la Comisión de Pastoral Social, Monseñor Jorge Lozano.

Al leer la declaración, durante la 106ava Asamblea del Episcopado, en Pilar, Arancedo dijo que con frecuencia se oye que a esta situación se ha llegado "con la complicidad y la corrupción de algunos dirigentes", y que "la sociedad a menudo sospecha que miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios de la Justicia y políticos colaboran con grupos mafiosos".

El documento señala que las sospechas de colaboración con "grupos mafiosos" debilita la confianza y desanima las expectativas de cambio. Y añade: "También es funcional y cómplice quien pudiendo hacer algo se desentiende, se lava las manos y mira para otro lado".

La Iglesia lamentó, incluso, que la Sedronar, el organismo del Estado dedicado a coordinar las políticas públicas en materia de drogadicción, "lleve tantos meses sin tener su responsable designado". Rafael Bielsa, su último responsable, renunció en marzo y el Gobierno no nombró todavía a un reemplazante.

Las críticas de la Iglesia se extendieron más allá del Poder Ejecutivo. En dos carillas, pero con frases muy contundentes, los obispos describieron las consecuencias de un mal que "se instala en los barrios, destruye las familias, siembra miedo y desconfianza entre los vecinos y aleja a los chicos y jóvenes de la escuela y el trabajo". Y puntualizaron, además, que anhelan "una justicia más eficiente que erradique sin demoras la impunidad".

"Si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes, costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias, que han ido ganando cada vez más espacio", señala el documento episcopal.

Hace seis años, en la carta pastoral "La droga, sinónimo de muerte", los obispos habían denunciado ya que "el narconegocio se instaló en nuestro país, prospera exitosamente, destruye familias y mata".

Ahora transmitieron su preocupación por "la desprotección de nuestras fronteras y por la demora en dotar de adecuados sistemas de radar a las zonas más vulnerables".

Arancedo resumió: "La droga avanza con la complicidad de muchos y también con el silencio de muchos". Dijo que "es una mancha que avanza" y que "la sociedad tiene que quitarse el miedo, que lleva a la parálisis".

domingo, 20 de octubre de 2013

A las madres argentinas

Dijo el Santo Padre:  
"En Argentina se celebra el Día de la Madre, un afectuoso saludo a las madres de mi tierra"

sábado, 21 de septiembre de 2013

Papa Francisco: "¡sí a la vida!"

El Papa Francisco, una vez más, le pide a la humanidad que defienda la vida: 
El Papa se reunió con integrantes de la Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católicas y les manifestó su rechazo a la cultura del aborto y de la eutanasia: "no podemos eliminarlos", destacó al referirse a los niños por nacer, los ancianos y los enfermos. 
Retomando el tema de la "cultura del rechazo" o del "desecho", dijo ante el centenar de profesionales que "tiene un costo muy elevado, llama a la eliminación de los seres humanos, sobre todo cuando son físicamente o socialmente más débiles". 
"Nuestra respuesta a esa mentalidad es un sí a la vida" ya que "no existe vida humana más sagrada que otra", sostuvo el Papa. 
"El objetivo final del médico siempre es la defensa y la promoción de la vida", advirtió.

martes, 30 de julio de 2013

Basta de odio gay

Una guerra que recién comienza

Quienes nos opusimos a la sanción de la ley que habilitaba el matrimonio entre homosexuales lo hicimos convencidos de que ello no era una guerra sino apenas una batalla. En aquel entonces sabíamos que permitir esa aberración era el primer paso para permitir muchas otras aberraciones complementarias: adulteración de documentos oficiales con la excusa del “cambio de género”, adoctrinamiento pervertidor en las escuelas, alquiler y venta de seres humanos, persecución ante quienes hablan con la verdad, y muchas otras cosas más.

La guerra de la que hablo enfrenta, de un lado, al ciudadano común que sólo quiere trabajar, amar y ser feliz junto a su familia, y, del otro, al lobby gay que busca impedir el bienestar de la gente común para satisfacer así su odio y calmar su resentimiento.

Homosexuales y gays

Hay que distinguir entre el homosexual y el gay. Un homosexual es una persona que tiene una inclinación sexual antinatural, alguien que introduce cosas en su cuerpo allí por donde deberían expulsarse. Si un homosexual afirma que una persona de otro sexo no lo atrae físicamente, ello no valida ni justifica la aberración, vale decir si una persona no siente deseo sexual por otra persona debido a no ser del mismo sexo, eso no significa que la homosexualidad esté bien o que sea algo natural. Significa, por el contrario, que esa persona está enferma, pero no lo está como alguien que padece de gripe sino más bien como alguien que es adicto a las drogas. El homosexual (al igual que el drogadicto) puede curarse, simplemente, resistiendo a lo que lo tienta.

Ahora bien, el caso del gay es diferente. El gay es un homosexual que ha convertido a su enfermedad en una ideología política. El gay, normalmente, es una persona que siente que se ha defraudado a si mismo y que ha defraudado a todos los demás por padecer de la inclinación sexual desviada, y, en lugar de dedicarse a la resistencia y a la renuncia al monstruo de la homosexualidad, como su espíritu es débil opta por celebrar aquello que debería avergonzarlo. El gay no es como un calvo que simplemente se resigna a vivir sin pelo, el gay es alguien que busca que los demás lo reconozcan como un ser superior y pretende que todos ejerciten la homosexualidad de un modo u otro, humillando así a quienes creen que los han humillado.

La plaga del arcoiris

El movimiento gay o LGBT –lo que yo llamo “elegebetismo”– es la expresión radicalizada del libertarianismo: un condensado ideológico en el que confluyen lo peor de la izquierda y de la derecha. En efecto, el libertarianismo es la fusión de la derecha económica (capitalismo salvaje, consumismo y desigualdad económica) y la izquierda social (progresismo, exaltación de las minorías e igualitarismo cultural), pensado para imponer un sistema que vomite pan y circo a nivel global: una cultura estandarizada que no sólo no admite barreras de ningún tipo –como las nacionales, religiosas o morales–, sino que además procura erosionarlas.    

Bandera del lobby gay
El elegebetismo funciona como un mesianismo de minorías, que enseña a sus adherentes a percibirse como portadores del fuego de la “sagrada libertad individual” -que, en realidad, no es más que un eufemismo para el libertinaje. Su propósito es lograr la ovación unánime por convertir al sexo (y me refiero solamente al acto sexual) en una actitud de vida, y colocarlo como epicentro del debate sociopolítico actual: el mundo, la sociedad y la historia tienen sentido para los gays si pueden ser vistos desde la escotilla de popa. 

Precisamente allí reside la repugnancia instintiva que el circo elegebetista causa en la mayoría de la población: no es lo que dos hombres o dos mujeres hacen en una cama lo que es repelente, sino que aquello que provoca indignación es la confirmación de que tanto hedonismo es propio de desequilibrados mentales, de gente obsesionada con el sexo, de adictos que no pueden curar el mal que los aqueja.    

Decía Nietzsche que aquel que no conoce nada mejor en la tierra que la satisfacción de sus instintos tiene el alma llena de barro. En ninguna civilización, durante ningún momento de la historia, el sexo ha tenido una presencia menor que la que su importancia exige. Pero tampoco nunca antes se lo ha situado tan alto como ahora, pues siempre ha habido algo más importante en lo que pensar. Al colocar el sexo como Alfa y Omega de la ambición humana, el elegebetismo es sintomático del tipo de civilización que es la nuestra.  

El Papa Francisco: Apóstol del Orden

Reconforta que Su Santidad Francisco decida tomar al toro por las astas. El elegebetismo encubre su agenda con la bandera de los Derechos Humanos. Por tanto ir en contra del mismo pareciera convertirlo a uno en un potencial “genocida”. Pero no es así. Los Derechos Humanos no tienen por objetivo crear una sociedad atomizada en donde cada cuál persigue únicamente su interés, eso es sólo una interpretación pervertida que hacen precisamente aquellos quienes quieren que los vínculos sociales se fracturen para que quede en pie solamente el vínculo del dinero.

En el avión que unía Brasil con Italia, Francisco habló el domingo sobre el lobby gay que se expande globalmente y que hasta ha llegado a infiltrarse en la Iglesia Católica. Allí dijo lo que todo católico sabe y practica: no es el pecador quien debe ser rechazado sino el pecado, o, lo que es lo mismo, no es la práctica de la homosexualidad el problema social (pues ello sólo es un problema que cada individuo debe enfrentar en su fuero íntimo) sino el elegebetismo.

Los elegebetistas locales opinaron sobre lo que dijo el Papa y, como siempre, sólo dejaron en evidencia que además de pecar sin reflexionar sobre ello en la esfera privada su principal preocupación es convertir en pecadores a los demás, o sea su tarea consiste en llevar a cabo la obra del Maligno.

El lobbysta Alex Freyre, validando aquel dicho que dice que “el ladrón ve a todos de su condición”, acusó al Papa de ser él un lobbysta por estar en contra suyo. Semejante sandez me hace acordar a algo que leí en un portal salteño de opinión, en el que criticaban a Monseñor Dante Bernacki por decir que la profanadora ONG Greenpeace “responde a intereses internacionales y tiene claras connotaciones políticas”. El opinólogo salteño señalaba que la Iglesia Católica –que, según su punto de vista, se las da de nacional y apolítica– también es internacionalista y política como Greenpeace, cuando lo cierto es que es universalista y metapolítica, pues es la única institución que no es liderada por los hombres sino por Dios. Francisco, Vicario de Dios en la Tierra, está trabajando por recuperar ese orden.

El grano de arena

¿Qué podemos hacer los argentinos ante la plaga global del arcoiris? Creo yo que lo mejor es acompañar a nuestro compatriota Francisco y vivir buscando a Dios, como nos enseñó nuestro amigo Jesucristo.

jueves, 25 de julio de 2013

El Papa Francisco habla sobre las drogas

En Hispanoamérica hay muchos personajes que quieren liberalizar el consumo de drogas. Presidentes de Guatemala, Colombia, México y Brasil han planteado abiertamente la posibilidad. En el Uruguay de José Mujica directamente se ha dado ese arriesgado paso y ya se está camino a ello. Y en nuestro país no faltan todos esos promotores del genocidio que, desde la tribuna política, hacen campaña por la causa (v. gr. Victoria Donda, Aníbal Fernández, Ricardo Gil Lavedra, Eugenio Zaffaroni y varios otros). 

El Papa Francisco, en cambio, en su campaña por combatir a todos los cínicos y perversos que alejan a la gente de Dios, les ha dicho a estos verdaderos mercaderes de la muerte:
No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química.
La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad.
Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro.

martes, 16 de julio de 2013

Marcando el camino


En el mes de abril, el Diputado Nacional Alfredo Olmedo presentó un proyecto para que la Ruta Nacional Nº 9 sea rebautizada con el nombre “Papa Francisco”. Al día de hoy, dicho proyecto duerme en los cajones del Congreso de la Nación. Sin embargo, como las buenas ideas no son propiedad de una persona, desde Jujuy nos llegan noticias que nos alegran: sucede que el Intendente de San Salvador de Jujuy, el radical Raúl Jorge, lanzó la propuesta de rebautizar con el nombre del actual Sumo Pontífice de la cristiandad al tramo de la Ruta Nacional Nº 9 que va desde el río Los Alisos hasta la nueva Terminal de Ómnibus.

La iniciativa tiene fundamentos muy similares a los que Alfredo Olmedo proporcionó en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Probablemente algún cristianofóbico pondrá el grito en el cielo ante lo que cree una ofensa contra su persona, sin embargo espero que la mayoría católica no se deje doblegar por la opinión de un puñado de desviados. No es el Papa ni el Intendente los que necesitan el gesto del rebautizamiento de la ruta, somos todos los argentinos.  

domingo, 30 de junio de 2013

La que injuria

Cristina Kirchner le escribió una carta al Papa Francisco: 
Bien es sabido que cuando el entonces cardenal Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires no gozaba de la estima de la familia Kirchner, con la que tuvo sonados encontronazos por la defensa del prelado de la vida humana y del sacramento del matrimonio o por sus críticas a la corrupción.
Sin embargo, al ser elegido Papa la presidenta quiso dar un giro a su relación tras observar que el sucesor de Pedro era argentino. Así intentó limar asperezas y acudió a todos los actos oficiales de inicio del Pontificado. Por su parte, Francisco tuvo el detalle de que fuera la primera jefa de gobierno que recibiera.
Sin embargo, las formas y el fondo de Cristina Kirchner no ha cambiado en exceso. Y para muestra la esperpéntica carta que la presidenta argentina ha enviado a Francisco por la festividad de San Pedro y San Pablo. Cuesta incluso en diferenciar si la misiva es real o una broma. Pero es verdadera.
Toda la carta es un cúmulo de despropósitos y de insultos al protocolo. "La verdad que es la primera vez que le escribo una carta a un Papa.- Y ni que hablar de felicitarlo por la celebración del ‘Día del Pontífice’. Ni idea". Así comienza su carta Cristina.
A continuación explica que le han recomendado que escribiera ella la carta al ser el Papa argentino. Y así critica el protocolo establecido. "Me mandaron un modelo de carta que parecía escrita de compromiso protocolar del siglo XIII", afirmaba.
La estrafalaria carta sigue así: "les dije: ‘eso no lo firmo’. Para eso mejor sigan enviando lo que mandaban. Así que me tomé la licencia de dirigirle una carta (acepté que fuera dirigida a Su Santidad bla, bla bla, tampoco es cuestión de no aceptar nada)".
Todo esto, ¿para qué? "Así que Feliz Día del Pontífice", escribe la presidenta argentina, que añade que "mi idea era encabezar con su nombre como Usted prefiere, pero me dijeron ‘no presidenta’".
La conclusión, asimismo debía ser acorde al texto, y termina diciendo que "bueno, ya está. ¿Tienen razón? La verdad que no sé. Pero tampoco era cuestión para pelear. Hasta siempre y cuídese. Tome mate. Usted me entiende".

viernes, 12 de abril de 2013

Sobre la “franciscomanía”

Hace unos días Alfredo Olmedo lanzó la idea de rebautizar a la Ruta Nacional Nº 9 con el nombre “Papa Francisco”. A raíz de ello no faltaron los póngidos que rechazaron tan excelente propuesta por pecar ésta, supuestamente, de “franciscomanía”. Creo, sin embargo, que el proyecto de Olmedo está en las antípodas de esa franciscomanía.

Hace unos años murió un presidente en nuestro país y se produjo una obscena oleada de obsecuencia. De la noche a la mañana decenas de calles y avenidas adquirieron el nombre del hombre fallecido, y luego se multiplicaron los barrios y las plazas que rendían tributo al finado. Eso si fue una verdadera “nestorkirchnermanía”, impuesta desde arriba sólo para agitar aguas que de otra manera hubiesen permanecido bastante calmas. Quizás Néstor Kirchner –como Alfonsín, Illia, Perón o varios otros– merece una porción de la república bautizada con su nombre, pero ello no es una urgencia como quisieron hacerlo parecer. 

El hecho de que Jorge Bergoglio haya sido designado Sumo Pontífice de la cristiandad es algo de una trascendencia gigantesca. Ello excede considerablemente la obra de cualquier presidente argentino, por el simple hecho de que un Papa tiene la noble obligación de comunicar a la cristiandad con el resto del universo, su misión es construir un puente allí donde no lo hay para que el Evangelio pueda llegar vivazmente hasta quienes no pueden o no quieren vivirlo.

El primer Papa hispanoamericano resulta ser entonces una buena excusa para que los millones de habitantes del continente reafirmen su compromiso con la religión católica que profesan, pues el Vicario de Dios en la Tierra es uno de los nuestros. Estos pequeños pero estratégicos gestos como el de renombrar una ruta pueden ser interpretados como la forma más sutil de recordarnos que también nosotros tenemos que ser activos partícipes de la obra apostólica de nuestra Iglesia, transitando el camino de la virtud hacia la Salvación.

La franciscomanía sólo existe en aquel ejército de hipócritas que no vacilaron en vomitar su odio contra Bergoglio apenas se enteraron de su designación a la Cátedra de San Pedro, sólo para dar un giro de 180º grados después y pasar a considerarlo un militante más de sus causas espurias.