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lunes, 18 de mayo de 2015

Si hubiera que creerles a los números

En las generales la fórmula Romero + Olmedo obtuvo menos votos que en la PASO. Ello es algo raro, pero factible. Lo que no me termina de cerrar es por qué, en las elecciones de 2013, ambos candidatos sumaban casi el 50% de los votos por separado, y ahora, juntos, sumaron apenas el 30%. 

Ese voto que se fugó de Romero + Olmedo, ¿era voto olmedista anti-romerista? ¿Cuál es el piso olmedista? ¿5%? ¿10%? ¿15%? 

Creo que cualquier resultado menor a 35% para Romero + Olmedo es sospechoso. La gente no es esquizofrénica, en un lapso tan corto como dos años no puede haber la variación que hubo.

Creo que a estas alturas el voto debería ser público en lugar de secreto. Ello simplificaría las cosas para la democracia. 

lunes, 13 de abril de 2015

La “tramparencia”

Una vez más, la democracia argentina produjo un fraude. Y un fraude escandaloso. Más allá de la catarata de denuncias sobre el voto electrónico (gente que fue a votar, falló el sistema y terminó metiendo en la urna un voto en blanco, gente cuyo voto no coincidía con lo que habían presionado en la pantalla, etc.), hay una cuestión evidente de números. Alfredo Olmedo dijo que, en 2013, él ganó en Rosario de Lerma como candidato a Senador, sin embargo, en esta elección, el candidato a intendente del Frente Romero + Olmedo se impuso en la ciudad, en tanto que la fórmula gubernamental terminó perdiendo ante el oficialismo. ¿Acaso los rosarinos se desenamoraron de Olmedo para apoyar nada más y nada menos que a Urtubey?

Veamos los números de 2013: en las PASO, Olmedo obtuvo el 19,84% y Romero el 21,86% de los votos válidos; en las generales, en cambio, el primer candidato consiguió el 22,64%, en tanto que el segundo hizo el 24,57%. Romero + Olmedo fueron la primera opción del 41% del padrón salteño. ¿Cómo puede ser que juntos pierdan 8 puntos?

Probablemente a más de un votante le cayó mal la alianza entre dos hombres tan disímiles como Romero y Olmedo. Pero dudo que los romeristas hayan abandonado a su candidato por juntarse con Olmedo: Olmedo representa un conservadurismo moral que promueve la vida, el orden, la familia, la seguridad y la paz; probablemente haya algún homosexual romerista o algún ultraliberal que esté en contra del discurso olmedista, ¿pero necesariamente esa persona apoyaría a Urtubey, un candidato también conservador en muchos aspectos? 

Los romeristas que abandonaron a su líder por vincularse a Olmedo se deben contar con los dedos de la mano. Si algo ha hecho Romero a lo largo de su carrera como político ha sido la de incorporar gente de todo color y pelaje a sus filas, por lo que Olmedo lejos está de ser una rara avis en un armado romerista.

Ahora bien, quienes si pudieron haber rechazado la fórmula son los votantes de Olmedo. A Olmedo lo apoya el pueblo trabajador salteño –que lo ve como un hombre al que pueden acceder– y un sector de la clase media antikirchnerista que, si bien puede ser que no esté de acuerdo con la retórica olmedista, lo consideran un hombre honesto, que hizo su fortuna trabajando en lo suyo y no extrayendo dinero del Estado. Esa gente –me refiero, claro, al segundo grupo– pudo haberse inclinado hacia Urtubey para evitar el regreso de Romero. ¿Pero la sangría del voto olmedista anti-romerista es tan grande como para abarcar ocho puntos (unas 50.000 adhesiones)? ¿Hay tanta gente que aborrece más a Romero que al kirchnerismo?

Yo creo que no. Creo que las encuestas anteriores a la elección que marcaban entre un 39% y 42% para la fórmula Urtubey-Isa, y entre un 37% y un 40% para la fórmula Olmedo-Romero, son correctas.

Entonces hubo fraude.

En 2013, en esas elecciones a las que se presentaron Romero y Olmedo por separado, hubo urnas de cartón y boletas de papel. Ahora, en cambio, solamente urnas electrónicas (las urnas de cartón siguen estando, y los votos en papel también, pero son un dato anecdótico que parece que nadie quiere molestarse en controlar).

En las elecciones presidenciales de 2011 ya había acontecido algo similar: en distritos gobernados por la oposición, ganó Cristina Kirchner con comodidad. ¿Acaso los argentinos sufren de esquizofrenia política? ¿O hay otra cosa?

Salta fue parte de una estrategia. No hace falta que hable aquí de la pésima imagen que tiene el voto electrónico a nivel internacional. Lo impusieron en Venezuela y Nigeria, pero lo rechazaron en Austria y Suecia. Sin embargo no creo que vayan a imponerlo aquí, país más cercano a Venezuela que Austria. Lo que creo que van a imponer es la idea de que el kirchnerismo no está muerto.

Quiero decir el NOA no es feudal porque la gente sea pobre e ignorante, es feudal porque existe la idea de que la gente es pobre e ignorante. Ello facilita los manejos políticos, los contubernios y las prácticas fraudulentas. Cuando el tucumano Alperovich ganó con un escandaloso 78% en el 2007, fue –según una opinión muy difundida– porque sus comprovincianos son unos “negros” que “no aprenden más”. Obviamente que el tucumano no es así, pero la idea ya está instalada en el imaginario popular. Entonces un gobernador hebreo puede obtener ese resultado inverosímil sin ser cuestionado.

Tras el triunfo de Urtubey aparecieron Florencio Randazzo, Aníbal Fernández y “Wado” de Pedro, tres personajes que no habían asomado la nariz durante la campaña, ya que sólo Romero y Olmedo habían nacionalizado la elección al invitar a Massa y a Macri a que los apoyen. Los kirchneristas quieren ahora apropiarse del triunfo, pues sea fraudulento o no, es la prueba de que todavía están de pie sobre el ring. Ello es falso, claro, pero así como está muy arraigada la idea de que los tucumanos son así y asá, también buscan arraigar la idea de que el argentino es kirchnerista por naturaleza. 

El ciclo político argentino, entonces, parece no acabar nunca. La nueva república que iban a fundar quienes se oponen al actual oficialismo se enfrenta a un sciolismo enérgico y cada vez más parasitado por kirchneristas.

Imposibilitados de ser salvados como en otras oportunidades por los patriotas de las FFAA, a los argentinos sólo nos queda la rebelión ciudadana. La casta política nacional (que incluye a oficialistas y opositores) tiene miles de razones por las cuales colapsar, pero mientras la gente no reaccione, entonces seguiremos como ahora: viendo crecer a la “tramparencia”.

viernes, 27 de marzo de 2015

Hay que tapar los baches


Finalmente se produjo el debate entre Miguel Isa y Alfredo Olmedo. Quien garantizó las condiciones para un intercambio productivo fue el periodista Martín Grande. Hubo tres ejes importantes de discusión: la política, el narcotráfico y la educación. 

* Política: Isa criticó a la fórmula Romero + Olmedo porque ambos trabajaron con agendas políticas distintas mientras fueron legisladores (por ejemplo dijo que mientras uno votó por la nacionalización de YPF, el otro apoyó su privatización). Sin embargo eso sólo demuestra la miopía política del Intendente de Salta. 

En diciembre del año pasado, Sergio Massa aseguró que -después de ganar la presidencia- YPF retornará al norte de Salta. El propio Romero sostuvo que ello es lo mejor que puede sucederle a la provincia. Esto es signo de que, más allá de lo que haya sucedido en el pasado, la fórmula Romero + Olmedo piensa en el futuro del país. Si Romero ahora se arrepiente de lo malo que hizo y quiere enmendarlo, creo que hay que darle la posibilidad. La gente que va a votar a Romero no lo va a hacer sólo por lo que hizo, sino fundamentalmente por lo que hará. 

* Narcotráfico: consultado por el tema, Olmedo dijo que desde el gobierno va a trabajar para que la frontera argentino-boliviana deje de ser un colador. Propuso utilizar drones, derribar aviones sospechosos y aumentar la presencia de la Gendarmería Nacional y del Ejército Argentino para frenar la narcolonización. 

Isa, en cambio, sólo volvió sobre lo mismo preguntando: ¿por qué habría que creerle a Romero que frenará el narcotráfico si en sus 12 años como Gobernador no lo hizo? Otra vez la miopía. En los últimos 10 años el avance de la droga en nuestro país ha sido impresionante. Cuando Romero fue gobernador también ingresaba la droga, pero no en el grado en que lo hace hoy en día. Entonces es buen momento para que Romero corrija aquello que no corrigió en su momento (y ante que Urtubey tampoco hizo demasiado para eliminarlo).  

* Educación: en este asunto Isa se comportó como un tecnócrata, dándole la razón a Olmedo. Básicamente el Intendente de Salta empezó a sacudir cifras: el gobierno de Urtubey aumentó en 930% el presupuesto destinado a la educación, el 50% de las escuelas ranchos que habían en Salta fueron sustituídas por escuelas modernas, el 87% de los alumnos salteños van a la escuela pública, lo que significa que la educación privada es desestimada por las familias que confían en el sistema de enseñanza auspiciado por el gobierno. 

Sin embargo esos datos sólo ocultan la realidad. Olmedo señaló que hoy en día muchos alumnos pasan de curso porque el gobierno presiona para que se apruebe a los chicos en lugar de para que se les enseñe correctamente. Los docentes, ante esta situación, son comprados por el gobierno, que les pide que toleren toda clase de faltas disciplinarias y les den acceso al título a jóvenes que llegan a la mayoría de edad sin saber leer o calcular. Entonces ni el docente es feliz (ya que no puede hacer su trabajo como corresponde), ni los jóvenes obtienen nada positivo (ya que terminan la escuela sin haber adquirido cultura general, ni instrumentos de razonamiento crítico, ni valores útiles para la vida cotidiana).   

En conclusión es obvio que Salta está llena de baches, y que Isa y Urtubey están cómodos con ese escenario. Pero los salteños nos merecemos una provincia sin baches. 

viernes, 27 de febrero de 2015

Justicialismo si, peronismo no

¡Otra vez Giacosa!

Cada vez que le presto atención a Guido Giacosa siento una mezcla de indignación y pena. Indignación por saber que un pelmazo de esa calaña nos gobierna, y pena por darme cuenta que la sociedad salteña está condenada a tolerarlo.

La nueva de Giacosa es sacar a relucir que él es dueño del “peronómetro”. Concretamente, este sujeto criticó a Alfredo Olmedo y a Guillermo Durand Cornejo por no ser peronistas, pero ir a elecciones aliados con los peronistas.

De Durand Cornejo dijo que este abogado, como titular de la sección salteña del Partido Conservador Popular (fuerza partidaria la cual, según él, tiene un “nombre [que] no es muy feliz”), no hace honor a la tradición política que hay en esa agrupación. Es decir Giacosa recordó que el PCP fue parte del FRECILINA y del FREJULI ¡hace cuarenta años atrás!, por lo que el partido no tendría derecho a evolucionar en su relación al peronismo. Entonces, en la mente del hijo del “Loro”, el PCP de la actualidad debería ser populista, demagogo y choripanero como es el Partido Justicialista. No serlo es mancillar la memoria de Juan Domingo Perón y Vicente Solano Lima.

Justicialismo y peronismo

Ahora bien, al hablar sobre Olmedo y su relación con el peronismo Giacosa demostró una mayor infradotación política. Y no sólo eso, también dejó en claro que vive aislado de la realidad en la que vivimos el resto de los salteños.

Así pues, para fustigar a Olmedo, Giacosa hizo algo temerario: definir al peronismo. Entonces admitió que el peronismo es un movimiento que “abarca e incluye políticamente de una manera voraz” y que, por tanto, entre las virtudes de todo buen dirigente, afiliado y/o simpatizante del peronismo está la tolerancia para “construir y sumar”. Traducido al cristiano: el peronismo es una aspiradora que atrae a sus filas a todo aquel que le ayude a mantener el poder, sin importar mucho si es de izquierda o derecha, conservador o progresista, creyente o ateo, de River o de Boca, etc., y todos los que rodean al liderazgo peronista de turno (llámese Ubaldini, Cafiero, Menem, Duhalde, Kirchner, Scioli, etc.) se tienen que quedar callados para seguir chupando de la teta del Estado.

A Giacosa, que se ve que tanto le gusta ignorar la realidad política contemporánea para en su lugar vivir nostálgico evocando una historia previa al “que se vayan todos” –y previa incluso a 1983–, yo le recomendaría que aprenda sobre justicialismo, peronismo y pejotismo.

La definición que dio de peronismo no es del todo correcta, porque olvida lo elemental: el justicialismo. El justicialismo es el cuerpo doctrinario del peronismo, un conjunto de proposiciones cuya inspiración más evidente es la Doctrina Social de la Iglesia, en tanto que el peronismo vendría a ser la interpretación local de ese cuerpo doctrinario. O sea el justicialismo es algo abstracto, y el peronismo es algo concreto. El propio Perón así lo explicaba.

En lo personal yo, como Olmedo, Macri, y muchos otros argentinos, coincidimos con lo esencial del justicialismo, ya que sus “tres banderas” (la soberanía política, la independencia económica y la justicia social, o la igualdad, la libertad y la fraternidad) son demasiado elementales como para ignorarlas. Pero nosotros no somos peronistas, en el sentido en que no nos hacemos cargo de la historia de aquel peronismo que pretendió desarrollar el justicialismo. El peronismo es Perón y Evita, pero también López Rega y Firmenich, Ivanissevich y Méndez San Martín, Brito Lima y Puiggrós, Gelbard y Cavallo, y nosotros no.

La religión del PJ

Los peronistas de la actualidad ignoran esa diferencia entre el peronismo y el justicialismo. La propia Cristina Fernández de Kirchner declaró que ella no era justicialista sino peronista: ello, bien entendido, suena a que la mandataria no tiene principios doctrinales a los cuales atenerse y se limita a ser parte de la maquinaria de poder que gobierna y no deja gobernar a la Argentina desde hace décadas, pero en realidad la señora de Kirchner se estaba refiriendo a que ella desprecia al Partido Justicialista, uno de los instrumentos de los que regularmente se vale el peronismo para acceder al poder. O sea no es que no sea justicialista, es que no es pejotista (o al menos eso pretende hacernos creer).

El artículo 38 de nuestra actual Constitución Nacional, increíblemente, decreta que la democracia en nuestro país tiene que tener, obligatoriamente, la forma de una partidocracia. Es decir, ese artículo obstaculiza el derecho de todo ciudadano a presentarse a una elección como candidato, al obligarlo a buscar si o si el respaldo de un partido. De esa manera, en teoría, se pretende fortalecer la figura de los partidos por sobre la de las personas, pero en la práctica –en un país donde el personalismo es cada vez más fuerte– eso sólo ha servido para denigrar el concepto de “partido político” al máximo, convirtiendo a esas organizaciones en meros sellos, con logotipos bonitos y colores vistosos.

En Salta los partidos-sellos abundan: por ejemplo Marcelo Astún y Baltasar Lara Gros, dos diputados provinciales, llegaron a la Cámara Baja con el sello “Movimiento Popular Unido”, y no tardó uno en unirse al bloque del PJ y el otro al del PRS. Y casos como ese hay cientos o quizás miles (otro que recuerdo es Andrés Suriani: enojado con Salta Somos Todos que le prestó el espacio para que candidatearse a Senador Provincial, armó su propia fuerza, la agrupación Identidad Salteña, la cual ahora usa Guillermo Martinelli, y él, Suriani, va de candidato a Concejal de Salta por la lista del PRO).

De todos modos, más allá de estas cuestiones, la pregunta es: ¿por qué Giacosa desconfía de lo que Olmedo y Durand Cornejo –ambos anémicos en materia de peronismo pero ricos en justicialismo– puedan llegar a hacer una vez que alcancen el gobierno? ¿Teme este animal político que el justicialismo será categóricamente ignorado por dos hombres supuestamente enemigos de la libertad, la igualdad y la fraternidad? Para nada. Creo que la respuesta es simple: si Romero estuviese solo, rodeado únicamente de peronistas excluidos por Urtubey, entonces el propio Giacosa fácilmente podría acomodarse en el gobierno futuro. Al fin y al cabo su religión es el peronismo, por lo que un peronista como Romero haría mal en dejar huérfano a alguien tan leal al Partido Justicialista y a la “ideología” peronista como lo es él. Con Olmedo en la Vicegobernación, y Durand Cornejo en la Intendencia, ¿a dónde irá a parar este fanático del peronismo?

lunes, 16 de febrero de 2015

La democracia en technicolor

Una cuestión que estuvo circulando en relación a las próximas elecciones salteñas tiene que ver con el color en el que aparecerán cada partido y cada alianza sobre los tableros de voto electrónico. Así nos enteramos que, al parecer, habría un conflicto entre el Partido Obrero y el frente Romero + Olmedo - Salta Nos Une, ya que ambos desean utilizar una combinación de rojo y amarillo y la ley estipula que sólo uno de los dos puede hacerlo. 

Esa disputa me parece no sólo ridícula, sino además humillante. Cada fuerza política y cada candidato es libre de elegir los colores que mejor lo representen. A la disposición de que cada uno tenga un color diferente nosotros la vemos como un capricho estético, pero tiene una función: servir de guía a los analfabetos. En efecto, recuerdo que de chico miraba la televisión peruana y boliviana y allí mostraban cómo cada candidato no sólo tomaba un color o una combinación de colores particulares para si, sino que además utilizaban logos bien elementales (una pala, un pez, un sol, etc); el motivo para ello era facilitarle las cosas a quienes no sabían leer.

En la Argentina lo índices de alfabetismo son bastante altos como para que un partido o frente se esté preocupando por elegir un color o un logo característico que lo singularice para que no haya confusiones en el cuarto obscuro. 

El PO usa el rojo y el amarillo porque son colores tradicionales de los comunistas. El olmedismo usa el amarillo porque las camperas amarillas son propias de gente que anda por el campo y usa un color llamativo para ser divisado desde lejos en caso de que algo pase. El romerismo usa el colorado porque lo instituyeron como marca salteña al adoptar la bandera provincial basada en el poncho del General Güemes. Permitir que unos usen el rojo y amarillo y prohibírselos a otros me suena a que están tomando a la gente por analfabeta. Si la ley estipula eso, no lo hace sobre una base racional, por lo que es un buen momento para desobedecerla y reintroducirle algo de coherencia a la política argentina.

domingo, 26 de octubre de 2014

El olmedismo como oportunidad


Tras el acto de lanzamiento de la candidatura a gobernador de Juan Carlos Romero me quedé pensando en lo que eso significa. Había mucha gente presente, militantes y referentes de diversas fuerzas políticas. Romero habló como sabe hacerlo. Es otra campaña más para el Senador Nacional.

Ahora bien, ¿qué hay de Olmedo? Durante el acto romerista, el Diputado Nacional (MC) habló de la educación y la seguridad, y declaró que sus enemigos son el narcotráfico y la cultura de las drogas. También mencionó el tema de la importancia de que la juventud viva su vida de un modo sano, activo y pujante.

Olmedo tiene un buen discurso, dijo cosas que un gobernador de Salta podría llegar a decir. Sin embargo en las últimas semanas él mismo ha estado sugiriendo que se conforma con el puesto de vicegobernador. Sucede que si Olmedo concurre a las PASO contra Romero y pierde en la categoría de gobernador, entonces se quedaría afuera de la competición provincial, ya que no estaría habilitado para asumir otra candidatura. ¿Esto es realmente así?

Como desconozco con exactitud la ley que regula las PASO, calculo que Olmedo tiene razón (yo había pensado en que se podría armar una fórmula Romero-alguien de Salta Somos Todos y otra Olmedo-alguien del Frente Salteño: gane quien gane y pierda quien pierda, el candidato a vicegobernador podría renunciar y ser sustituido por Romero u Olmedo, según corresponda).

De cualquier modo, esté o no Olmedo en lo cierto, ¿por qué no arriesgarse? Olmedo como Vicegobernador significaría que el olmedismo cogobernaría Salta, lo que equivaldría a que un montón de propuestas revolucionarias tengan un eco positivo. ¿Pero cuan exitosas serían esas propuestas? Es decir, ¿podrían ellas materializarse?

Creo que el Consenso de Cambios para el Progreso de Salta (CCPS) es vital para fijar metas comunes, pero los métodos para alcanzar esas metas varían de acuerdo a cada político y a cada fuerza política. Un gobierno formado por Romero y Olmedo requerirá de mucho diálogo, y el diálogo es algo que no forma parte de la cultura política argentina. Entonces temo por el éxito de la alianza.

A lo que voy es que 2015 es una oportunidad para que el olmedismo se convierta en una fuerza política. Hoy por hoy el olmedismo es una cruzada individual de un hombre contra un sistema decadente. Muchas personas lo apoyan y lo acompañan, porque depositan en él su esperanza de ver al país frenando su caída. ¿Por qué no transformar toda esa esperanza en política?

Si el olmedismo pasa a ser un partido sólido, se podría trabajar en torno a la constitución de coaliciones. Concejales, Diputados y Senadores de Salta Somos Todos, el Frente Salteño y demás partidos apoyando la fórmula para gobernador del CCPS, pero yendo a las elecciones cada uno por separado, nucleados no en por una sábana sino según sus estilos y principios particulares: eso alimentaría a la democracia, fortalecería a la república y pondría a Salta a la vanguardia de la recuperación nacional de la política.

sábado, 15 de febrero de 2014

Las desventuras del voto electrónico en Salta

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) realizó un informe sobre la experiencia del voto electrónico en Salta y señaló algo interesante:
Según un informe oficial que envió el CIPPEC, institución que siguió de cerca el proceso del voto electrónico en Salta, la crítica principal tiene que ver con la falta de capacitación a los electores. 
Así lo informó la secretaria del Tribunal Electoral, Teresa Ovejero, quien explicó que el informe sostiene que la capacitación debe darse por sectores, es decir por franjas etarias y lugares, ya que en las elecciones pasadas se observó que los mayores de 50 años tuvieron dificultad para votar.
Yo creo que, en lugar de estar llevando a jubilados a tomar clases de voto electrónico, debería habilitarse la opción del voto tradicional como alternativa. Es decir, si el día de la elecciones alguien opta por no votar electrónicamente entonces debería tener acceso a un sobre y una papeleta única en la que figuren todos los candidatos. Eso garantizaría la total ausencia de conflictos a la hora de votar, cosa que el sistema de electrovoto, por más que impulse la capacitación, no puede garantizar. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Treinta años y todavía

El sabor amargo

Las elecciones del domingo pasado me dejaron un sabor amargo. No fue la derrota del candidato al que apoyaba lo que me disgustó, pues hoy en día el pueblo argentino tiene derecho a elegir quien lo conduzca y eso es algo que yo respeto serenamente. Lo que me fastidió, en realidad, fue que se materialice uno de mis mayores temores: la tergiversación de la voluntad popular.

En la Argentina votar es algo obligatorio, el que no lo hace recibe sanciones por ello. Y aún así, tras treinta años de interactuar amigablemente con las urnas, no existen las garantías de que ese acto sea debidamente respetado. Periódicamente lo obligan a uno a concurrir a votar, pero después adulteran la votación que uno hizo, como si la decisión que uno tomó no sirviera para nada. Esto no sólo es lamentable, sino que además es indignante.

Alfredo Olmedo denunció que estos últimos comicios habían sido muy irregulares. Le creo. Porque, aunque no lo pareciese, había mucho juego. El que más iba a perder –todos lo sabemos– no era el Gobernador Juan Manuel Urtubey, sino el nefasto Senador Nacional Juan Carlos Romero.

La campaña electoral fue repugnantemente sucia, plagada de eventos extraños, agresiones, injurias, calumnias y bajezas políticas. Ello no fue casual. Imaginar a Romero haciendo todo lo posible para retener sus fueros luego de una vida entera de protagonismo político no es descabellado. A Argentina en los últimos 30 años la han saqueado, y en el medio de aquel saqueo estuvo el famoso Juan Carlos Romero. ¿Pero fue él inocente? ¿Acaso el sólo se dedicó a observar con las manos en los bolsillos mientras los demás se enriquecían con el dinero del tesoro público? Hay muchos indicios de que Romero ha hecho méritos para ir a parar a un calabozo, aunque, claro, eso deberá determinarlo la Justicia, la cual, por ahora, no podrá hacerlo debido a los inesperados resultados del 27 de octubre.

Mentiras y verdades

Yo fui uno de los muchos salteños que el domingo pasado escuchó los boca de urna y se emocionó con el triunfo de Olmedo, y que luego se entristeció al enterarse de que el recuento oficial desmintió a los encuestadores. De cualquier manera me surge la duda: ¿los encuestadores mintieron y la justicia electoral dijo la verdad, o fue al revés?

Todos sabemos que las consultoras que se dedican a realizar encuestas son buenas para dibujar resultados e instalar con ello en la opinión pública la idea de que el candidato que los contrató ganará en los próximos comicios. Es una forma de hacer propaganda encubierta. Ahora bien, ¿por qué una empresa mentiría tan groseramente con los boca de urna, dado que la elección ya está definida y su incidencia en la misma en nula? Yo no encuentro razón alguna para justificar ello, por lo que el sentido común me hace confiar más en lo que digan las consultoras que en lo que diga la justicia electoral. Y los encuestadores dijeron que Olmedo ganó.

Sin embargo el domingo pasado, en cuestión de horas, Olmedo pasó de ganador a perdedor, lo cual es llamativo. Después de las PASO, Romero sabía que Olmedo crecería hasta superarlo, por lo que centró su campaña en atacar al Diputado Nacional. Es decir, la estrategia romerista consistió en tratar de mostrar que Olmedo y el kirchnerismo (tanto el provincial como el nacional) son aliados, pese a que las ideas, actitudes y acciones de uno y otro sean diametralmente opuestas. Romero confiaba en que retendría sus votos y que, gracias a su campaña calumniosa contra Olmedo, los votos antikirchneristas que no llegaron hasta él en las PASO irían a otra de las opciones que no fuese Olmedo. Dicho de otro modo, tras las PASO la incógnita de quien triunfaría en las elecciones se desvaneció, pues Rodolfo Urtubey demostró que el gran consagrado sería él, por lo que el último tramo de la campaña se centró en disputar el segundo puesto. ¿Por qué un antikirchnerista confiaría más en Romero que en Olmedo? No niego que Romero sea un fiel representante de la Oposición (el más fiel quizás) y que Olmedo es un candidato independiente que, aliado al pueblo salteño, no juega el juego político de Oficialistas contra Opositores, ¿pero acaso la gente olvidó el prontuario del Júcaro?, ¿acaso es preferible un hombre necesitado de fueros antes que alguien que propone lo que la gente pide? No me parece raro que a Romero lo hayan votado, me parece raro que, estando al borde de la derrota como lo estuvo, de una elección a otra haya incrementado tan ampliamente el número de adhesiones.

Algunas pruebas y muchas conjeturas

Para que no crean que estoy hablando desde el resentimiento o la envidia, me parece oportuno ofrecer pruebas de las irregularidades. Para ello basta con revisar los telegramas que las autoridades de mesa enviaron a la justicia electoral para hacer el recuento de votos (dichos telegramas están disponibles libremente en Internet).

Veamos:
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En esta mesa del departamento Anta figura que hubo 177 votos. Si uno cuenta los votos registrado para la categoría Senador Nacional notará que el resultado es 176, mientras que en la categoría Diputado Nacional figuran 182 votos en total. Es notorio, además, que el 8 del 28 que registra el Partido de la Victoria parece un 3 adulterado. 3 + 8 = 5. 177 + 5 = 182.
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En esta mesa de Metán figura que hubo 244 votos, sin embargo la suma para Senador Nacional da 231 y la de Diputado Nacional, 229. Llama la atención que el romerismo ganó ampliamente esa mesa y Salta Somos Todos apenas consiguió 4 votos.
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Esta es una mesa de Capital. Nuevamente a esta gente le falló la calculadora: figuran 285 votos emitidos, pero la suma total en la categoría Senador Nacional da 281, y la de Diputado Nacional, 278.
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Otra mesa capitalina. 292 votantes, 284 votos en la columna de Senador Nacional, 295 en la de Diputado Nacional. Hay también una mancha sobre los votos a Jasbel Singh; la mancha cubre, evidentemente, dos cifras; la primera de esas cifras parece ser un 7.
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Estos son los casos más graves. Departamento Santa Victoria. La mesa 3243 registra 113 votos. Sin embargo, al sumar, 109 votos aparecen en la categoría Senador Nacional y 108 en la de Diputado Nacional. Es curioso que el Frente Popular Salteño registre 27 votos para Romero y 26 para Durand Cornejo, mientras que más arriba se lee que el MIJD, una colectora romerista, sumó 3 votos. ¿Los tres votantes de Ibarra cortaron boleta?

La mesa 3244 es, por su parte, mucho más irregular que la anterior. Figuran sólo 21 votos emitidos, pero la categoría de Senador Nacional registra 19 y la de Diputado Nacional 11, ¡y todos para Evita Isa! La cuestión se vuelve más grave al indagar sobre las autoridades de mesa: la presidente, María Angélica Domínguez, puso un DNI que, si se consulta en el padrón, se comprueba que le pertenece a un hombre. Ahora bien, si a su vez uno se fija en el padrón a través del nombre, encontrará que la única María Angélica Domínguez cuyo DNI comienza con treinta y tres millones ¡vive en Córdoba!

También es extraño que ambos telegramas hayan sido llenados por la misma persona, pues la letra manuscrita en uno y otro es la misma. Quizás ello se deba al analfabetismo de las autoridades de mesa. Puede ser. Espero que así sea.

Creo que este repaso breve sobre un puñado de telegramas demuestra que pasaron cosas raras en las últimas elecciones, algo que, tristemente, es muy común en estos contextos. Pero el problema es que hay otras irregularidades (como el bloqueo y la compra de fiscales, sustitución de identidad del votante, voto cadena, etc.) que no se pueden mostrar con tanta facilidad. Conociendo Salta, conociendo a Romero, no me quedan dudas de que ellas existieron.

lunes, 7 de octubre de 2013

Fracaso electrónico

No creo que sea una exageración sostener que las PASO de ayer fueron un fracaso. En Orán, el  Diputado Nacional Alfredo Olmedo fue uno de los primeros en señalar que el acto de elegir autoridades estaba siendo opacado por el sistema dispuesto para ello. Desde las páginas de El Tribuno, es decir desde el órgano oficial del romerismo, se llegó a calificar de “jornada caótica” al episodio electoral de ayer.

El voto electrónico generó toda clase de problemas en Salta. Creo que el mejor resumen sobre lo ocurrido con la nefasta innovación lo proporcionan los Caro Figueroa:
El paso "a producción" de un sistema que solo se había ensayado de forma parcial en elecciones anteriores, desmintió en pocas horas varios años de propaganda gubernamental en torno a la comodidad y eficiencia del nuevo sistema. 
El dispar comportamiento de las máquinas y la deficiente formación de autoridades de mesa, técnicos, fiscales, apoderados y electores, condujo a un caos solo superado por la enorme cantidad de candidaturas que se ofrecían a los ojos (y dedos) de los votantes. 
Las reclamaciones comenzaron desde hora temprana y se centraron en dos aspectos principales: el imprevisible comportamiento de las máquinas y las largas esperas para poder utilizarlas. 
La sencillez del sistema saltó por los aires cuando los electores debieron enfrentar colas de hasta una hora en escuelas poco preparadas para las esperas prolongadas. 
La privacidad del voto desapareció, no solo porque el emplazamiento de las máquinas no guardaba en muchos casos la distancia necesaria para asegurar al elector un mínimo espacio de intimidad, sino porque muchas personas necesitaron de la asistencia de otras para poder grabar su voto. 
Muchas máquinas dejaron de funcionar y debieron ser reemplazadas por otras, sin que las autoridades de mesa pudieran asegurarse que el mal funcionamiento no afectó la forma en que las boletas fueron grabadas por la máquina fallida. Las impresoras con que los terminales vienen equipadas provocaron más de un inconveniente que acentuaron los retrasos y los enojos entre los electores. 
Contrariamente a lo que afirmaba la propaganda del gobierno, el voto electrónico no impidió el despliegue de prácticas corruptas y de intentos de fraude. 
Varias personas resultaron detenidas al comprobarse que ofrecían dinero a los electores a cambio de su voto. A diferencia de elecciones anteriores, el sistema extorsivo tenía ahora algún viso de prosperar, ya que con el voto electrónico el elector se retira de la mesa con un comprobante impreso de su elección, algo que no sucede con el voto de papel. 
Muchos activistas rentados por los partidos se disfrazaron de instructores del Tribunal Electoral para inducir el voto de los electores menos avisados frente a los terminales de práctica dispuestos en la mayoría de las escuelas. 
La comunicación de los datos del recuento sufrió una inusual interrupción de una hora, echando por tierra la especulación del gobierno en torno a que los datos se conocerían con mucha mayor anticipación que en elecciones anteriores. Las protestas generalizadas no consiguieron empero que la autoridad electoral despejara las dudas acerca de la verdadera causa de tan prolongado corte en la comunicación de los resultados.
¿Y cuáles fueron los beneficios de todo este suplicio? Creo que ninguno. Hoy vemos que en Capital el PJ, el PO, Salta Somos Todos y el Frente Salteño eran las cuatro fuerzas más votadas. ¿Pero esto es realmente así? ¿Podemos estar seguros de ello después de tanto voto cantado, cortes en la fibra óptica y emisión de comprobantes útiles para el ejercicio del clientelismo? El voto electrónico me deja más dudas que certezas.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La máquina de votar o el voto maquinado

En un artículo publicado en El Tribuno de hoy, Armando Frezze reflexiona en torno a las urnas electrónicas y escribe esto:
Sus defensores describían entonces la equidad y la transparencia del sistema, su fiscalización segura y la eficiente rapidez con la que entregaba los resultados, exponiendo como fundamento las experiencias parciales desarrolladas en los comicios de 2009, 2010 y 2011. Sus detractores, con igual entusiasmo, subrayaban la falta de confiabilidad, enumerando las democracias del primer mundo que han probado y luego desechado la votación electrónica por insegura. También se oponían porque la tecnología a utilizar no era de propiedad estatal y porque la puesta en marcha no nació de la Legislatura provincial ni del Tribunal Electoral sino que fue una iniciativa privada de una empresa comercial, algo que los más escépticos describieron como una privatización de las elecciones salteñas. El tiempo fue diluyendo las discusiones, aunque no ganando consenso.
Es cierto que las discusiones se diluyeron, porque en realidad las discusiones nunca se dieron. Lo que si se dio fueron un montón de chicanas de bajo calibre: recuerdo, entre otras cosas, al Indio Godoy diciendo que los que criticábamos a las urnas electrónicas suponíamos que había un enano adentro cambiando los resultados. 

Ahora Salta está condenada a esta práctica. En unas cuantas semanas se sabrá exactamente cuan tremendo ha sido el fraude orquestado por los que manipulan las máquinas, y cuan grande es el desprecio por parte de los gobernantes de turno de la decisión de los ciudadanos. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

El sub-30

Revisando las listas de Salta Somos Todos (SST) para las próximas elecciones provinciales, noté que algo que las caracteriza es la presencia de mucha "gente nueva", es decir de gente que no ha participado antes en política. Por supuesto que hay muchos casos opuestos, casos de gente que registra un pasado en el Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical, el Partido Renovador Salteño u otras fuerzas, pero es importante también el espacio concedido a los nuevos, lo que demuestra la intención renovadora de SST.

Entre esa gente nueva hay muchos jóvenes, y lo mejor es que están en lugares fundamentales. 

Tomando en cuenta que todos los argentinos cuyo DNI comienza con 30 millones rondan los 30 años, eso significa que si tienen números más altos entonces son parte del sub-30. Estos sub-30 de SST a los que refiero, en numerosos casos, ocupan los primeros puestos en las listas: la lista de concejales de General Mosconi, Aguaray, Rosario de la Frontera, El Potrero, Metán, Río Piedras, La Viña, El Bordo y Las Lajitas están encabezadas por hombres y mujeres muy jóvenes.  Que bueno sería que otros partidos compartieran esta iniciativa. 

jueves, 29 de agosto de 2013

Fraude para la Victoria

Robustiano Pinedo publicó en El Tribuno una impactante nota acerca del abandono que padece la gente en Santa Victoria Este. Es tanto el desinterés del gobierno argentino por estos compatriotas que a muchos de ellos no se los considera ciudadanos argentinos, por lo que ni figuran en los padrones, y varios de los que si lo hacen no aparecen en los padrones de la localidad (los que viven en Misión La Merced figuran en los padrones de la localidad de La Merced, los que viven en Misión San Luis figuran en la provincia de San Luis, y muchos aparecen registrados en la localidad de Santa Victoria Oeste, una comarca andina que sólo comparte con su hermana chaqueña la pobreza extrema). 

Lo más indignante del asunto es la descarada y delictiva compra de votos que el Oficialismo realiza. 



En esa escuela Urtubey obtuvo 116 votos, Romero 21, Zottos 7 y Olmedo 4.

jueves, 22 de agosto de 2013

La vida sin Sonia

Juan Carlos Romero –sabiendo que no sólo no podrá ganarle a Rodolfo Urtubey en octubre sino que además está al borde de perder ante Alfredo Olmedo– salió a recordarnos que su lista para aspirar al Senado de la Nación la incluye como compañera de fórmula a Sonia Escudero, “la mejor Senadora del país”.

Es claro que Romero sabe que él no puede hacer o decir nada que le sume más votos de los que consiguió, por lo que es consciente de que el 22% que obtuvo en las PASO es su techo. De allí la necesidad de eclipsarse ante la figura de Sonia Escudero.

La Senadora Escudero lleva más de una década ocupando su cargo. En ese lapso, calculo, tuvo espacio para proponer todo lo que había prometido en sus campañas electorales, mientras que al resto del tiempo lo dedicó al trabajo de rutina, para el que no se necesita ser excepcional.

Sonia Escudero, a diferencia del Júcaro, parece una persona decente. Y es cierto que, en los últimos doce años, esta señora ha trabajado correctamente por Salta desde Capital Federal. Sin embargo no creo que eso sea motivo suficiente como para votarla. Ciertamente la capacidad de trabajo de Cristina Fiore está en duda, pues es fácil ver que en sus casi dos años como Diputada Nacional esta saltimbanqui de la política no ha hecho nada destacable, pero eso no equivale a apoyar a Sonia Escudero. También existen otras opciones. Esas otras opciones merecen la oportunidad de demostrar que Salta las merece.

martes, 20 de agosto de 2013

La interna pejotista

Las últimas PASO sirvieron para dirimir la interna del PJ de Salta que enfrentaba a Juan Manuel Urtubey por un lado (a través de la candidatura de Rodolfo Urtubey) y a Juan Carlos Romero por el otro. Fueron dos duelos de aparato clientelar en donde miles de toneladas de alimentos, cientos de muebles y hasta decenas electrodomésticos se pusieron en juego para comprar las voluntades de muchísimos salteños. Al final ganó Urtubey, arrojando al ocaso a Romero.

El tema es que unos pocos días después de la elección, el “Indio” Godoy salió a opinar sobre el asunto. El Aníbal Fernández salteño no tuvo dudas al momento de afirmar que Alfredo Olmedo vencerá en los comicios de octubre al Júcaro. Es decir, Godoy no dijo que espera que Olmedo le gane a Romero, sino que, futurológicamente, predijo que así será.  

Personalmente me choca lo que apunta Godoy, por lo irrespetuoso y antidemocrático que suena. El Diputado Provincial habla en un tono altanero, como si fuese una suerte de dueño de la política provincial que digita todo detrás de un escritorio sin interesarse demasiado por la opinión de la gente. Hace a Olmedo partícipe de la interna del PJ, siendo el Diputado Nacional líder de una fuerza distinta. Porque Olmedo no está sólo para ganarle a Romero, está también para ganarle a Urtubey. Y ganarle a Urtubey significa también ganarle a Godoy. Por eso lo mejor que pueden pasar en las próximas PASO –las PASO provinciales– es que Godoy pierda en la lista del PJ, que se imponga otro candidato.

martes, 13 de agosto de 2013

¿Qué pasó en las PASO? Los votos huérfanos

Hay cosas interesantes para destacar de las PASO salteñas en materia de votos:

* Falsos lemas: la estrategia del Oficialismo de recurrir a una versión aggiornada de la vieja ley de lemas dio resultados, pues Rodolfo Urtubey consiguió el 30,70% de los votos (algo así como la mitad de los votos que su hermano obtuvo en 2011 cuando ganó la gobernación). El problema fue que ninguno de los cuatro candidatos a Diputado Nacional urtubeycistas sumó lo suficiente como para imponerse en su rubro, permitiendo al final que Guillermo Durand Cornejo sea el mejor posicionado entre los aspirantes a ingresar a la Cámara Baja de la Nación.

En total, Isa, Leavy, Viel y Posadas consiguieron 192 mil votos, mientras que por su parte Urtubey obtuvo 182 mil adhesiones, vale decir 10 mil votos menos que sus socios.

* Romero: ¿alcanzó su techo? El romerismo ganó en Capital, La Caldera y Guachipas, pero en el resto de Salta tuvo una elección indigna para alguien que gobernó a la provincia durante tantos años. El Júcaro cosechó 133 mil adhesiones contra las 118 mil de Durand Cornejo, o sea que 15 mil votos no coincidieron. Pero José Ibarra –el referente local del moyanismo que comparte boleta con el actual Senador Nacional– obtuvo 22 mil votos, lo que hace que Romero se quede por debajo de sus candidatos a Diputados Nacionales (Durand Cornejo e Ibarra tuvieron, entre los dos, 140 mil votos, es decir 7 mil votos más que Romero).

* 17 mil votos huérfanos: ¿a dónde fueron a parar los 17 mil votos de candidatos a Diputados Nacionales de Romero y Urtubey que no acompañaron a los candidatos a Senadores Nacionales? Es un poco difícil saberlo a ciencia cierta. De todos modos no deja de ser curioso lo de Salta Somos Todos: Jasbel Singh recibió 99 mil votos, mientras que Alfredo Olmedo consiguió 21 mil votos más, o sea 120 mil votos. Ciertamente cuesta imaginarse a un votante de Viel apoyando a Olmedo, pero es más fácil especular que más de uno de los que eligió a Durand Cornejo, Ibarra, Leavy y hasta Isa como representante optó por cortar boleta y darle su apoyo a Olmedo.

Hay que ver las otras listas: Biella obtuvo 10 mil votos más que Vargas, Zottos unos 6 mil más que Gramaglia, y Villafañe unos mil más que Vuista; sólo en referencia al Partido Obrero se dio lo inverso, pues López, el candidato a Diputado Nacional de esa fuerza, consiguió 9 mil votos más que Foffani, la candidata a Senadora Nacional de los trotskistas. Tenemos otros 17 mil votos perdidos, seguidos por 9 mil de ellos hallados. ¿Y los otros 8 mil? ¿Gente que votó a López y apoyó a Biella, Zottos, Villafañe u Olmedo? ¿Gente que votó por el trotskista para Diputado Nacional y dejó en blanco el voto para la categoría de Senador Nacional?

Hubo 614 mil votos en la categoría Senador Nacional, contra unos 602 mil en la categoría Diputado Nacional. ¿A dónde fueron a parar esos 12 mil votos de diferencia? ¿Realmente 12 mil salteños se tomaron la molestia de cortar su boleta para apoyar a Urtubey, Romero, Olmedo, Biella, Zottos, Foffani o Zacarías y no apoyar a un aspirante a Diputado Nacional? 

lunes, 12 de agosto de 2013

Un dato no menor

En el departamento San Martín, tierra de Sergio Leavy, el Frente para la Victoria obtuvo más de 33.000 votos, algo así como el 49% de los votos totales. En el mismo departamento pasó esto: 
En Salvador Mazza y Embarcación se registraron cuatro denuncias en la Policía, de personas que no pudieron votar, porque cuando llegaron a la mesa que le correspondía sufragar le dijeron que ya figuraban que habían votado en horas de la mañana.
Para muestras, un botón basta.