lunes, 18 de mayo de 2015

Si hubiera que creerles a los números

En las generales la fórmula Romero + Olmedo obtuvo menos votos que en la PASO. Ello es algo raro, pero factible. Lo que no me termina de cerrar es por qué, en las elecciones de 2013, ambos candidatos sumaban casi el 50% de los votos por separado, y ahora, juntos, sumaron apenas el 30%. 

Ese voto que se fugó de Romero + Olmedo, ¿era voto olmedista anti-romerista? ¿Cuál es el piso olmedista? ¿5%? ¿10%? ¿15%? 

Creo que cualquier resultado menor a 35% para Romero + Olmedo es sospechoso. La gente no es esquizofrénica, en un lapso tan corto como dos años no puede haber la variación que hubo.

Creo que a estas alturas el voto debería ser público en lugar de secreto. Ello simplificaría las cosas para la democracia. 

domingo, 26 de abril de 2015

¿En Salta no pero en Santa Fe si?

En Santa Fe se comprobó que el frente gobernante realizó un fraude escandaloso en las PASO celebradas en su provincia. El kirchnerismo fue quien más insistió en el tema. 

En Salta la denuncia es similar, sin embargo el kirchnerismo mantiene un silencio casi total, y cuando hablan sólo es para decir que la elección fue limpia y legítima. ¿Para los K es algo imposible que haya habido fraude en Salta pero es totalmente real que lo hubo en Santa Fe? 

lunes, 13 de abril de 2015

La “tramparencia”

Una vez más, la democracia argentina produjo un fraude. Y un fraude escandaloso. Más allá de la catarata de denuncias sobre el voto electrónico (gente que fue a votar, falló el sistema y terminó metiendo en la urna un voto en blanco, gente cuyo voto no coincidía con lo que habían presionado en la pantalla, etc.), hay una cuestión evidente de números. Alfredo Olmedo dijo que, en 2013, él ganó en Rosario de Lerma como candidato a Senador, sin embargo, en esta elección, el candidato a intendente del Frente Romero + Olmedo se impuso en la ciudad, en tanto que la fórmula gubernamental terminó perdiendo ante el oficialismo. ¿Acaso los rosarinos se desenamoraron de Olmedo para apoyar nada más y nada menos que a Urtubey?

Veamos los números de 2013: en las PASO, Olmedo obtuvo el 19,84% y Romero el 21,86% de los votos válidos; en las generales, en cambio, el primer candidato consiguió el 22,64%, en tanto que el segundo hizo el 24,57%. Romero + Olmedo fueron la primera opción del 41% del padrón salteño. ¿Cómo puede ser que juntos pierdan 8 puntos?

Probablemente a más de un votante le cayó mal la alianza entre dos hombres tan disímiles como Romero y Olmedo. Pero dudo que los romeristas hayan abandonado a su candidato por juntarse con Olmedo: Olmedo representa un conservadurismo moral que promueve la vida, el orden, la familia, la seguridad y la paz; probablemente haya algún homosexual romerista o algún ultraliberal que esté en contra del discurso olmedista, ¿pero necesariamente esa persona apoyaría a Urtubey, un candidato también conservador en muchos aspectos? 

Los romeristas que abandonaron a su líder por vincularse a Olmedo se deben contar con los dedos de la mano. Si algo ha hecho Romero a lo largo de su carrera como político ha sido la de incorporar gente de todo color y pelaje a sus filas, por lo que Olmedo lejos está de ser una rara avis en un armado romerista.

Ahora bien, quienes si pudieron haber rechazado la fórmula son los votantes de Olmedo. A Olmedo lo apoya el pueblo trabajador salteño –que lo ve como un hombre al que pueden acceder– y un sector de la clase media antikirchnerista que, si bien puede ser que no esté de acuerdo con la retórica olmedista, lo consideran un hombre honesto, que hizo su fortuna trabajando en lo suyo y no extrayendo dinero del Estado. Esa gente –me refiero, claro, al segundo grupo– pudo haberse inclinado hacia Urtubey para evitar el regreso de Romero. ¿Pero la sangría del voto olmedista anti-romerista es tan grande como para abarcar ocho puntos (unas 50.000 adhesiones)? ¿Hay tanta gente que aborrece más a Romero que al kirchnerismo?

Yo creo que no. Creo que las encuestas anteriores a la elección que marcaban entre un 39% y 42% para la fórmula Urtubey-Isa, y entre un 37% y un 40% para la fórmula Olmedo-Romero, son correctas.

Entonces hubo fraude.

En 2013, en esas elecciones a las que se presentaron Romero y Olmedo por separado, hubo urnas de cartón y boletas de papel. Ahora, en cambio, solamente urnas electrónicas (las urnas de cartón siguen estando, y los votos en papel también, pero son un dato anecdótico que parece que nadie quiere molestarse en controlar).

En las elecciones presidenciales de 2011 ya había acontecido algo similar: en distritos gobernados por la oposición, ganó Cristina Kirchner con comodidad. ¿Acaso los argentinos sufren de esquizofrenia política? ¿O hay otra cosa?

Salta fue parte de una estrategia. No hace falta que hable aquí de la pésima imagen que tiene el voto electrónico a nivel internacional. Lo impusieron en Venezuela y Nigeria, pero lo rechazaron en Austria y Suecia. Sin embargo no creo que vayan a imponerlo aquí, país más cercano a Venezuela que Austria. Lo que creo que van a imponer es la idea de que el kirchnerismo no está muerto.

Quiero decir el NOA no es feudal porque la gente sea pobre e ignorante, es feudal porque existe la idea de que la gente es pobre e ignorante. Ello facilita los manejos políticos, los contubernios y las prácticas fraudulentas. Cuando el tucumano Alperovich ganó con un escandaloso 78% en el 2007, fue –según una opinión muy difundida– porque sus comprovincianos son unos “negros” que “no aprenden más”. Obviamente que el tucumano no es así, pero la idea ya está instalada en el imaginario popular. Entonces un gobernador hebreo puede obtener ese resultado inverosímil sin ser cuestionado.

Tras el triunfo de Urtubey aparecieron Florencio Randazzo, Aníbal Fernández y “Wado” de Pedro, tres personajes que no habían asomado la nariz durante la campaña, ya que sólo Romero y Olmedo habían nacionalizado la elección al invitar a Massa y a Macri a que los apoyen. Los kirchneristas quieren ahora apropiarse del triunfo, pues sea fraudulento o no, es la prueba de que todavía están de pie sobre el ring. Ello es falso, claro, pero así como está muy arraigada la idea de que los tucumanos son así y asá, también buscan arraigar la idea de que el argentino es kirchnerista por naturaleza. 

El ciclo político argentino, entonces, parece no acabar nunca. La nueva república que iban a fundar quienes se oponen al actual oficialismo se enfrenta a un sciolismo enérgico y cada vez más parasitado por kirchneristas.

Imposibilitados de ser salvados como en otras oportunidades por los patriotas de las FFAA, a los argentinos sólo nos queda la rebelión ciudadana. La casta política nacional (que incluye a oficialistas y opositores) tiene miles de razones por las cuales colapsar, pero mientras la gente no reaccione, entonces seguiremos como ahora: viendo crecer a la “tramparencia”.

martes, 7 de abril de 2015

Isa tiene que renunciar

Mauro Sabbadini –un funcionario de la Municipalidad de Salta– cínicamente sostuvo que hacer denuncias como la que hizo el Diputado Provincial Carlos Zapata, en una fecha tan cercana a las elecciones, es una especie de “pirotecnia” electoral que sólo distrae a los ciudadanos y no les permite enfocarse en las propuestas. Alguien debería explicarle a este sujeto que la denuncia es gravísima, y que alcanza para que Miguel Isa renuncie a toda candidatura o, incluso, puesto político, y se ponga a disposición de la Justicia para que se aclare la situación.

Por otra parte, el propio Isa, en lugar de colaborar con la aclaración de lo denunciado, sólo atinó a criticar a Romero y Olmedo por intermedio de sandeces del tipo que los candidatos no tienen un partido (lo cual no es cierto ya que Salta Somos Todos y el Partido Conservador Popular son partidos hechos y derechos), que Romero y Olmedo se sacan la foto con Mauricio Macri pero son emisarios locales de Sergio Massa (lo cual tampoco es cierto, ya que ambos candidatos no son “soldados del proyecto” sino gente comprometida fundamentalmente con Salta, por lo que es normal su vocación de apertura y consenso), y que Romero y Olmedo no están en política para trabajar por sus ideales sino por sus intereses (lo cual, obviamente, es sólo una chicana sin fundamento de ningún tipo).

Lo que me llama la atención del discurso de Isa es que acusa a Romero y Olmedo de no jugar con las reglas de la política tradicional. Alguien debería explicarle a este sujeto que, justamente, la política tradicional es lo que empujó a Salta y al país a la ruina en la que vivimos hoy, y que sólo los cretinos que viven de la política se escandalizan que alguien no respete las reglas que ellos mismos impusieron. Entonces más que nunca hace falta liquidar la vieja política de los Isa y los Urtubey para iniciar una nueva fase republicana y democrática, que sume la experiencia de algunos como Romero y la creatividad y la capacidad de trabajo de otros como Olmedo.

La cereza del postre: el Intendente Isa, textualmente, dijo que lo que Romero y Olmedo “llaman populismo, nosotros lo llamamos inclusión”. Con esa frase dejó en claro que Isa no llama a las cosas por su nombre, sino que pretende corregir la realidad no a través de la búsqueda de soluciones sino, simplemente, cambiando el modo en el que hablamos.

Isa tiene que renunciar. Ya. Los salteños no merecemos esto.  

lunes, 6 de abril de 2015

La política de las fotos

El Secretario de Protocolo Ceremonial del Vaticano, Guillermo Karcher, confirmó hoy que el papa Francisco no se tomará más fotos con dirigentes políticos argentinos para impedir que sean aprovechadas con fines proselitistas: “No habrá más fotos”. 
“Ya lo había expresado él (Francisco) en una entrevista a un medio mexicano. No habrá más fotos con políticos”, aseguró Karcher en diálogo con El despertador de América, por Radio América. 
Varios personajes del mundo de la política se hicieron presentes en el Vaticano con el fin de poder conseguir una foto con el Sumo Pontifice. Esta clase de acciones no molestan a Francisco, a menos que se torne reiterativo: “No le gusta que abusen (de las fotos)”.
Me parece una decisión acertada. Es fácil ir hacia donde calienta el sol, pero lo verdaderamente valioso es quedarse a sobrevivir al frío.


domingo, 29 de marzo de 2015

El tercer polo

En busca de la República perdida

Ante la inminente elección presidencial de este año, la política argentina se reconfigura con la intención de abrir un ciclo y cerrar otro. Entre 2002 y 2008 nuestro país experimentó algo así como la “civilidad republicana”, pero –debido a que en ese lapso el peronismo y sus aliados no solucionaron el problema de la pobreza ni se preocuparon en erradicar la corrupción– desde 2008 hasta ahora el país se vio azotado por el populismo.

Entonces la política de hoy plantea una polarización clara: populismo contra republicanismo. El kirchnerismo, en cambio, pretende instalar la división ideológica entre la Izquierda (ellos) y la Derecha (los demás), división imposible de instalar debido a que para que haya ideología es condición sine qua non que haya República –siempre ha habido conservadores y progresistas, pero la división entre izquierdas y derechas surge justamente en la Primera República Francesa, después de la Revolución de 1789.

El centro, la izquierda y la derecha republicana

Dentro del republicanismo se encuentran Mauricio Macri, Sergio Massa y, probablemente, también Daniel Scioli. Los tres vendrían a ser el centro republicano, mientras que la izquierda estaría compuesta por el Frente Amplio Progresista residual que impulsa la candidatura de Margarita Stolbizer a la presidencia de la Nación. Los actuales macristas, massistas y sciolistas pueden pasar de un espacio a otro sin que nadie lo note, porque entre los tres líderes hay más coincidencias que discordancias. 

Un verdadero polo de Izquierda uniría al populismo kirchnerista, al progresismo residual y al protestarismo trotskista, pero difícilmente ese engendro vaya a conseguir las suficientes adhesiones de los votantes argentinos como para imponerse en una elección. Por eso sus miembros plantean otras estrategias: los populistas quieren seguir parasitando al peronismo, los protestantes sólo quieren retener su espacio de oposición mínima, y los progresistas afrontan la posibilidad de unirse a alguna de las coaliciones de centro (¿sería insólito acaso ver a Stolbizer como vicepresidente de Massa o Macri o incluso Scioli?).

La derecha republicana es algo que en nuestro país directamente no existe, por más que muchos cínicos o delirantes la quieran ver encarnada en Macri, Massa o Scioli. Y ni siquiera hay una derecha populista, como si existe el Frente de Izquierda y de los Trabajadores como su contraparte.  

El dilema de la UCR

Nadie puede negar que la política argentina está dominada por el Partido Justicialista. La Unión Cívica Radical había entrado en vías de extinción allá por el 2001, pero sobrevivió y se recuperó ocho años después gracias a que mantuvo su presencia en casi todas las provincias (salvo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires –y hasta cierto punto en Santa Fe–, en la otra mitad del país los radicales permanecieron con mayor o menor suerte como la alternativa viable al peronismo).

Hoy por hoy la UCR cuenta con una estructura nacional que conserva peso en todas las provincias, excepto Salta, Chubut, San Juan, y Tierra del Fuego. Sin embargo eso no le alcanza para generar un candidato relevante, entonces optaron por aliarse a Macri y Carrió.

La “izquierda” del partido, embelesada por la posibilidad de una alianza con el kirchnerismo, acusó a la UCR de estar regalando el partido a la “Derecha”. El resto de los militantes se lamentaron de que en el club republicano que armaron no ingrese Sergio Massa (y no porque Massa sea un cuadro republicanista inmejorable, sino porque temen que ese pacto con Macri le deje abierta la puerta a Massa para que reúna al PJ y, ¿por qué no?, termine alineándose con Scioli y disputándole la interna).

La estrategia Morales

Gerardo Morales, senador ucerista por Jujuy, es uno de los que temen que al excluir al massismo del club republicano las cosas se le compliquen en su distrito. Por eso sugirió que la UCR debe ir pegada a Macri, a Massa, a Stolbizer y a todos los opositores que vayan a sumar algún voto en la próxima elección. El sujeto piensa con la lógica de alguien que debe derrocar a una oligarquía feudal en su provincia: “nosotros apoyamos a todos a cambio de que todos me apoyen en mi cruzada”.

Los radicales de Tucumán, La Rioja y otras provincias con esquemas feudales similares a los de Jujuy están de acuerdo con la estrategia Morales (los radicales de Salta, en cambio, sabiendo que están lejísimos de hacer algo de ruido se la pasan criticando al massismo y al macrismo, y sosteniendo el ya extinto FA-UNEN, básicamente porque ellos no tienen nada que perder en su provincia, mientras que los radicales de Córdoba, en cambio, como tienen oportunidades reales de ganar con sus propias estructuras plantean la posibilidad de cortarse solos).

La oportunidad regional

En este escenario lo único que se discute es cuántos populistas quedarán insertos en la nueva república, y cómo serán las divisiones ideológicas de los políticos en el próximo ciclo democrático. El problema de la erradicación de la pobreza no es de discusión urgente, ya que los argentinos nos hemos acostumbrados a vivir en un país repleto de pobres, y de la corrupción nadie habla, porque pareciera ser un problema que se extinguirá cuando se extinga la dominación populista.

Yo, en lo personal, desconfío de los republicanos que llegan para cambiar al país. ¿Acaso el macrismo y el kirchnerismo no pactó en la Legislatura de la Capital Federal para azotar a la ciudad con planes de desarrollo inmobiliario que beneficiaban a unas pocas empresas constructoras? ¿Acaso los radicales y los peronistas de Jujuy no se aliaron en la Legislatura provincial para arreglar negocios comunes e imponer jueces con poca idoneidad?

Los políticos, republicanos o populistas, no dejan de ser una casta, la cual no tiene contrapeso porque se extinguió en la década de 1990 el Partido Militar. Por ello creo que lo que conviene es proponer un tercer polo que vaya más allá de la dicotomía Izquierda/Derecha o Populismo/Republicanismo. El tercer polo debe ser la dicotomía Honestidad/Corrupción.

Cuando Morales plantea su estrategia para que la UCR no se disuelva ante el PRO y fuerzas similares, yo lo que veo es a un republicano buscando superar a la Izquierda y a la Derecha pero no a la corrupción. ¿Entonces cómo instalar el polo Honestidad/Corrupción? Con gente nueva. ¿Y cómo permitir el ingreso de gente nueva a la política para mantenerla honesta? Catapultando a individuos libres de ideología, cuyo punto de referencia sea el terruño en el que viven. O sea un polo localista (salteñismo, jujeñismo, etc., o directamente norteñismo, patagonismo, etc.) con forma de ligas de ciudadanos asociados libremente en defensa de su región, y no con forma de partido representante de un sector social y, por extensión, de una ideología. 

Esto implicaría, por ejemplo, que en un mismo espacio converjan personas conservadoras y progresistas. Para que ese proyecto sobreviva, sería necesario plantear una agenda de coincidencias comunes –básicamente la reconstrucción de la República–, dejando de lado cuestiones morales (discusiones sobre el aborto, la eutanasia, el matrimonio entre homosexuales, el divorcio, el consumo legal de drogas, etc).

viernes, 27 de marzo de 2015

Hay que tapar los baches


Finalmente se produjo el debate entre Miguel Isa y Alfredo Olmedo. Quien garantizó las condiciones para un intercambio productivo fue el periodista Martín Grande. Hubo tres ejes importantes de discusión: la política, el narcotráfico y la educación. 

* Política: Isa criticó a la fórmula Romero + Olmedo porque ambos trabajaron con agendas políticas distintas mientras fueron legisladores (por ejemplo dijo que mientras uno votó por la nacionalización de YPF, el otro apoyó su privatización). Sin embargo eso sólo demuestra la miopía política del Intendente de Salta. 

En diciembre del año pasado, Sergio Massa aseguró que -después de ganar la presidencia- YPF retornará al norte de Salta. El propio Romero sostuvo que ello es lo mejor que puede sucederle a la provincia. Esto es signo de que, más allá de lo que haya sucedido en el pasado, la fórmula Romero + Olmedo piensa en el futuro del país. Si Romero ahora se arrepiente de lo malo que hizo y quiere enmendarlo, creo que hay que darle la posibilidad. La gente que va a votar a Romero no lo va a hacer sólo por lo que hizo, sino fundamentalmente por lo que hará. 

* Narcotráfico: consultado por el tema, Olmedo dijo que desde el gobierno va a trabajar para que la frontera argentino-boliviana deje de ser un colador. Propuso utilizar drones, derribar aviones sospechosos y aumentar la presencia de la Gendarmería Nacional y del Ejército Argentino para frenar la narcolonización. 

Isa, en cambio, sólo volvió sobre lo mismo preguntando: ¿por qué habría que creerle a Romero que frenará el narcotráfico si en sus 12 años como Gobernador no lo hizo? Otra vez la miopía. En los últimos 10 años el avance de la droga en nuestro país ha sido impresionante. Cuando Romero fue gobernador también ingresaba la droga, pero no en el grado en que lo hace hoy en día. Entonces es buen momento para que Romero corrija aquello que no corrigió en su momento (y ante que Urtubey tampoco hizo demasiado para eliminarlo).  

* Educación: en este asunto Isa se comportó como un tecnócrata, dándole la razón a Olmedo. Básicamente el Intendente de Salta empezó a sacudir cifras: el gobierno de Urtubey aumentó en 930% el presupuesto destinado a la educación, el 50% de las escuelas ranchos que habían en Salta fueron sustituídas por escuelas modernas, el 87% de los alumnos salteños van a la escuela pública, lo que significa que la educación privada es desestimada por las familias que confían en el sistema de enseñanza auspiciado por el gobierno. 

Sin embargo esos datos sólo ocultan la realidad. Olmedo señaló que hoy en día muchos alumnos pasan de curso porque el gobierno presiona para que se apruebe a los chicos en lugar de para que se les enseñe correctamente. Los docentes, ante esta situación, son comprados por el gobierno, que les pide que toleren toda clase de faltas disciplinarias y les den acceso al título a jóvenes que llegan a la mayoría de edad sin saber leer o calcular. Entonces ni el docente es feliz (ya que no puede hacer su trabajo como corresponde), ni los jóvenes obtienen nada positivo (ya que terminan la escuela sin haber adquirido cultura general, ni instrumentos de razonamiento crítico, ni valores útiles para la vida cotidiana).   

En conclusión es obvio que Salta está llena de baches, y que Isa y Urtubey están cómodos con ese escenario. Pero los salteños nos merecemos una provincia sin baches. 

sábado, 21 de marzo de 2015

Unidos por la nueva política

Algo de lo que se habla hoy en día es de las alianzas políticas. La UCR se alía a Carrió y Macri, pero deja a Massa afuera. Entonces no se crea un polo post-kirchnerista que tendría por misión restablecer la política en la Argentina, sino que ante el proyecto centrista de Massa se antepone una opción de antikirchneristas. Por tanto el voto patriota se divide en dos, y favorece al Oficialismo. 

Quizás el país necesite coaliciones, pero la Argentina no es terreno apto para ideologías: la izquierda y la derecha no existen aquí, existen izquierdistas y derechistas dispuestos a cambiar sus posiciones según les convenga a ellos. Entonces ninguna coalición de políticos argentinos puede desarrollarse según un criterio ideológico.

El criterio que tiene que primar en la política argentina para aunar dirigentes es la intención renovadora. Llevamos casi 32 años de Democracia 83 (o DDHHemocracia) y ya se han cumplido tres ciclos políticos: el alfonsinismo, el menemismo y el kirchnerismo. En las próximas elecciones parece que se inaugura un nuevo ciclo, pero, se llame "sciolismo", "macrismo" o, incluso, "massismo", el peligro es que termine asemejándose a los demás. Un ciclo más de DDHHemocracia es repetir la misma historia que se repite desde hace 32 años. Y los argentinos necesitamos un país distinto.

Por eso digo que las coaliciones de hoy deberían hacerse no sobre la base de la “normalización” (como es, por ejemplo, el discurso del macrismo y del massismo), sino sobre la base de la superación. La DDHHemocracia no ha funcionado nunca, y eso es culpa de los políticos –Alfonsín tuvo que enfrentarse a militares, pero Menem y Kirchner no tuvieron esa presión, y aún así sus gobiernos fueron infames fracasos. ¿Por tanto para qué queremos que funcione algo que ya está caduco?

La coalición renovadora tiene que superar esa mogoliquez política del “con Fulano no me tomo ni un café”, porque eso es la ideología y, como ya lo señalé, nuestro país no es apto para la ideología (pues la ideología es un lujo para los ociosos, y la tarea del argentino es la de sobrevivir a los vendavales). La coalición renovadora puede unir a peronistas y radicales, progresistas y conservadores, izquierdistas y derechistas, todos ellos preservando su identidad, pero comprometidos todos a demoler la DDHHemocracia para crear algo mejor. Sólo unidos podemos construir la nueva política.