miércoles, 31 de julio de 2013
martes, 30 de julio de 2013
Basta de odio gay
Una
guerra que recién comienza
Quienes nos opusimos a la sanción de la ley
que habilitaba el matrimonio entre homosexuales lo hicimos convencidos de que ello
no era una guerra sino apenas una batalla. En aquel entonces sabíamos que
permitir esa aberración era el primer paso para permitir muchas otras
aberraciones complementarias: adulteración de documentos oficiales con la excusa del “cambio de género”, adoctrinamiento pervertidor en las escuelas, alquiler y venta de seres humanos, persecución ante quienes hablan con la verdad, y
muchas otras cosas más.
La guerra de la que hablo enfrenta, de un
lado, al ciudadano común que sólo quiere trabajar, amar y ser feliz junto a su
familia, y, del otro, al lobby gay que busca impedir el bienestar de la gente
común para satisfacer así su odio y calmar su resentimiento.
Homosexuales
y gays
Hay que distinguir entre el homosexual y el
gay. Un homosexual es una persona que tiene una inclinación sexual antinatural,
alguien que introduce cosas en su cuerpo allí por donde deberían expulsarse. Si
un homosexual afirma que una persona de otro sexo no lo atrae físicamente, ello
no valida ni justifica la aberración, vale decir si una persona no siente deseo
sexual por otra persona debido a no ser del mismo sexo, eso no significa que la
homosexualidad esté bien o que sea algo natural. Significa, por el contrario,
que esa persona está enferma, pero no lo está como alguien que padece de gripe
sino más bien como alguien que es adicto a las drogas. El homosexual (al igual
que el drogadicto) puede curarse, simplemente, resistiendo a lo que lo tienta.
Ahora bien, el caso del gay es diferente. El
gay es un homosexual que ha convertido a su enfermedad en una ideología política.
El gay, normalmente, es una persona que siente que se ha defraudado a si mismo
y que ha defraudado a todos los demás por padecer de la inclinación sexual
desviada, y, en lugar de dedicarse a la resistencia y a la renuncia al monstruo
de la homosexualidad, como su espíritu es débil opta por celebrar aquello que debería avergonzarlo. El
gay no es como un calvo que simplemente se resigna a vivir sin pelo, el gay es
alguien que busca que los demás lo reconozcan como un ser superior y pretende
que todos ejerciten la homosexualidad de un modo u otro, humillando así a
quienes creen que los han humillado.
La
plaga del arcoiris
El movimiento gay o LGBT –lo que yo llamo “elegebetismo”–
es la expresión radicalizada del libertarianismo: un condensado ideológico en
el que confluyen lo peor de la izquierda y de la derecha. En efecto, el
libertarianismo es la fusión de la derecha económica (capitalismo salvaje,
consumismo y desigualdad económica) y la izquierda social (progresismo,
exaltación de las minorías e igualitarismo cultural), pensado para imponer un
sistema que vomite pan y circo a nivel global: una cultura estandarizada que no
sólo no admite barreras de ningún tipo –como las nacionales, religiosas o morales–,
sino que además procura erosionarlas.
| Bandera del lobby gay |
El elegebetismo funciona como un mesianismo de
minorías, que enseña a sus adherentes a percibirse como portadores del fuego de
la “sagrada libertad individual” -que, en realidad, no es más que un eufemismo para el libertinaje. Su
propósito es lograr la ovación unánime por convertir al sexo (y me refiero solamente
al acto sexual) en una actitud de vida, y colocarlo como epicentro del debate
sociopolítico actual: el mundo, la sociedad y la historia tienen sentido para
los gays si pueden ser vistos desde la escotilla de popa.
Precisamente allí
reside la repugnancia instintiva que el circo elegebetista causa en la mayoría
de la población: no es lo que dos hombres o dos mujeres hacen en una cama lo
que es repelente, sino que aquello que provoca indignación es la confirmación
de que tanto hedonismo es propio de desequilibrados mentales, de gente
obsesionada con el sexo, de adictos que no pueden curar el mal que los aqueja.
Decía Nietzsche que aquel que no conoce nada
mejor en la tierra que la satisfacción de sus instintos tiene el alma llena de
barro. En ninguna civilización, durante ningún momento de la historia, el sexo
ha tenido una presencia menor que la que su importancia exige. Pero tampoco
nunca antes se lo ha situado tan alto como ahora, pues siempre ha habido algo más
importante en lo que pensar. Al colocar el sexo como Alfa y Omega de la ambición
humana, el elegebetismo es sintomático del tipo de civilización que es la
nuestra.
El Papa
Francisco: Apóstol del Orden
Reconforta que Su Santidad Francisco decida
tomar al toro por las astas. El elegebetismo encubre su agenda con la bandera
de los Derechos Humanos. Por tanto ir en contra del mismo pareciera convertirlo
a uno en un potencial “genocida”. Pero no es así. Los Derechos Humanos no
tienen por objetivo crear una sociedad atomizada en donde cada cuál persigue únicamente
su interés, eso es sólo una interpretación pervertida que hacen precisamente
aquellos quienes quieren que los vínculos sociales se fracturen para que quede
en pie solamente el vínculo del dinero.
En el avión que unía Brasil con Italia,
Francisco habló el domingo sobre el lobby gay que se expande globalmente y que hasta ha
llegado a infiltrarse en la Iglesia
Católica. Allí dijo lo que todo católico sabe y practica: no
es el pecador quien debe ser rechazado sino el pecado, o, lo que es lo mismo,
no es la práctica de la homosexualidad el problema social (pues ello sólo es un
problema que cada individuo debe enfrentar en su fuero íntimo) sino el
elegebetismo.
Los elegebetistas locales opinaron sobre lo que dijo el Papa y, como siempre, sólo dejaron en evidencia que además de pecar sin reflexionar sobre ello en la esfera privada su principal preocupación es convertir en
pecadores a los demás, o sea su tarea consiste en llevar a cabo la obra del
Maligno.
El lobbysta Alex Freyre, validando aquel dicho
que dice que “el ladrón ve a todos de su condición”, acusó al Papa de ser él un
lobbysta por estar en contra suyo. Semejante sandez me hace acordar a algo que
leí en un portal salteño de opinión, en el que criticaban a Monseñor Dante
Bernacki por decir que la profanadora ONG Greenpeace “responde a intereses internacionales y tiene
claras connotaciones políticas”. El opinólogo salteño señalaba que la Iglesia Católica –que, según su
punto de vista, se las da de nacional y apolítica– también es internacionalista
y política como Greenpeace, cuando lo cierto es que es universalista y metapolítica,
pues es la única institución que no es liderada por los hombres sino por Dios.
Francisco, Vicario de Dios en la
Tierra , está trabajando por recuperar ese orden.
El
grano de arena
¿Qué podemos hacer los argentinos ante la
plaga global del arcoiris? Creo yo que lo mejor es acompañar a nuestro compatriota
Francisco y vivir buscando a Dios, como nos enseñó nuestro amigo Jesucristo.
jueves, 25 de julio de 2013
El Papa Francisco habla sobre las drogas
En Hispanoamérica hay muchos personajes que quieren liberalizar el consumo de drogas. Presidentes de Guatemala, Colombia, México y Brasil han planteado abiertamente la posibilidad. En el Uruguay de José Mujica directamente se ha dado ese arriesgado paso y ya se está camino a ello. Y en nuestro país no faltan todos esos promotores del genocidio que, desde la tribuna política, hacen campaña por la causa (v. gr. Victoria Donda, Aníbal Fernández, Ricardo Gil Lavedra, Eugenio Zaffaroni y varios otros).
El Papa Francisco, en cambio, en su campaña por combatir a todos los cínicos y perversos que alejan a la gente de Dios, les ha dicho a estos verdaderos mercaderes de la muerte:
No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química.
La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad.
Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro.
miércoles, 24 de julio de 2013
La campaña sucia
Políticos
contra ciudadanos
Si
hay algo que caracteriza a la campaña electoral de este año en Salta es su
suciedad. Es sucia porque hay una competición por ver quien enchastra más
paredes. En un país donde hay escasez de trigo y el precio del pan se fue a las nubes, a la harina no se la está usando para hacer alimento sino para preparar
el engrudo que termina sosteniendo unos afiches que, con suerte, sobrevivirán
uno o dos días antes de ser profanados, arrancados o tapados por nuevos afiches.
Y ni hablar de los incontables litros de pintura desperdiciados, que a estas
alturas bien podrían haber servido para reacondicionar escuelas (como esa
escuela que hace poco fue vandalizada por un grupo de lesbianas extremistas).
![]() |
| Típica pared salteña en épocas de elecciones |
Prácticamente
todos los municipios de la provincia buscan imitar la decisión del municipio
capitalino, garantizando así la agresión de la casta política contra el
ciudadano común. Rosario de la Frontera intenta ser la excepción, ya que su Concejo
Deliberante aprobó la propuesta de directamente frenar la parafernalia afichera
y muralista, obligando a las fuerzas políticas en pugna a replantear su
estrategia propagandística.
Las
bajezas
La
excepción, claro, la genera el olmedismo. En efecto, desde Salta Somos Todos se
ha decidido no tapizar las calles con fotos y nombres, sino utilizar diversos
medios para acercarles las propuestas a la gente. Porque todos sabemos que
Romero, Urtubey y Biella quieren ser Senadores de la Nación , pero aún estamos
esperando saber cuáles son sus propuestas para mejorar la vida de los salteños.
Ninguno de ellos ha hablado, por ejemplo, de temas sensibles como la
reinstauración del Servicio Militar Obligatorio o la lucha frontal contra el
narcotráfico y la cultura de las drogas que tantas vidas se está llevando día a
día. ¿Será quizás porque –a diferencia de Olmedo que si aborda esas cuestiones–
sus posiciones fluctúan, y tal vez estén hoy de acuerdo y mañana en contra o al
revés, dependiendo siempre de para donde sople el viento de los que mandan
desde Buenos Aires (y desde Washington, Nueva York o Londres)?
Lo
peor de todo son las bajezas. Romero ha utilizado su diario para atacar a la
madre de Urtubey por supuestamente haber maltratado a una empleada doméstica suya, dando a entender que la “misma sangre” es repugnante. A su vez, desde el
gobierno han mandado a un pelele como Federico Posadas a decir que la candidatura de Zottos responde a una estrategia antidemocrática de la Oposición para debilitar al Oficialismo. Y ni ganas tengo de hablar acerca de los cruces verbales entre
Zottos y Loutaif, o entre los renovadores que intentan recuperar su partido y
los que buscan asegurarse sus puestos de funcionarios ante la decepción del aún
vivo Roberto Ulloa.
Olmedo,
en cambio, permanece ajeno a esas disputas. Porque Olmedo no es un político
oficialista ni opositor: la guerra entre Urtubey, Romero y Zottos es una guerra
entre políticos, los tres buscan asegurarse su futuro, olvidando que lo que en
realidad deberían de hacer es estar pensando en como trabajar por el pueblo
salteño. Olmedo hace esto último, de allí que su discurso sea diferente. Y
Olmedo es tan diferente de los demás candidatos que éstos le tienen el miedo
suficiente como para evitar debatir con él.
Además,
no lo olvidemos, Olmedo inquieta al poder local que sirve al gobierno nacional, ¿o ya
nadie se acuerda del policía vinculado al narcotráfico que, una vez capturado,
confesó que había realizado espionaje ilegal en contra de Olmedo durante 2011? La Presidente dijo que le “corrió un frío por la espalda” cuando se enteró de las operaciones de espionaje
norteamericano denunciadas por Edward Snowden, ¿y lo que mandó a hacer Urtubey
no le generó algo parecido?
domingo, 21 de julio de 2013
El niño trabajador o la educación por las cosas
En
una caminata por la ciudad de Salta, Alfredo Olmedo se topó con un niño que
acompañaba a sus padres mientras vendían medias y sombreros en la vía pública. Nuestro
Diputado Nacional elogió al joven, resaltando lo importante que es para
cualquier persona empezar desde pequeño a comprender como funciona el mundo en
el que se habita. Ese muchacho, además de compartir las tardes de sus
vacaciones escolares con sus padres, está haciendo lo que Juan Bautista Alberdi
denominaba “educación por las cosas”, que no es más que experimentar directamente
el ámbito en donde se producen los intercambios comerciales, el lugar en donde
la demanda se encuentra con al oferta, el sitio en donde las personas ponen a
andar a la vida cotidiana. De esa manera el niño aprenderá que las cosas nunca son gratis, que allí donde hay un derecho hay también una obligación.
Sin
embargo no faltaron quienes, horrorizados por encontrar a alguien que se mueve
a contramano del discurso hegemónico, criticaron a Olmedo. Uno de ellos fue Carlos Morello. Lo de Morello, creo yo, es demagogia. Porque Morello (al igual
que muchos progresistas como él) confunde el concepto de “trabajo” con el de
“explotación”. Hacer la ecuación “trabajo = explotación” es la manera más
escandalosa de impedir la recuperación de la cultura del trabajo, que es, dicho
sea de paso, una de las principales metas del mal denominado “progresismo”.
Ningún niño (y ningún adulto) debería ser explotado, es decir nadie debería
“trabajar” en prostitución, venta de drogas, mendicidad, robo o cualquier otra
actividad indigna. Pero para los progresistas (y Morello es uno de ellos) la
prostitución debe ser legal “para acabar con las redes de trata”, las drogas
deben circular libremente “para no criminalizar a los consumidores”, las cárceles
deben poner en las calles a los que atentan contra la propiedad privada “para reinsertar
a los excluidos”. Es decir, la lógica del progresismo consiste es ser ilógico. Es
por ello que Morello critica a Olmedo, y allí en donde hay alguien construyéndose
un futuro él ve a una víctima.
Hace
cincuenta años atrás uno se encontraba con muchas personas que eran analfabetas
pero que mostraban una gran predisposición a esforzarse y aprender un oficio
para progresar trabajando. Hoy, en cambio, se da en muchos casos la paradoja de
gente que sabe leer y escribir, gente que incluso tiene un título que acredita
que concluyeron los estudios de nivel medio, pero que, pese a ello, no
manifiestan las actitudes necesarias para la vida laboral. Es que el trabajo,
lamentablemente, ya no es percibido como un medio para el progreso personal,
sino que más bien se lo entiende como una carga incómoda que perturba la vida
fácil. Digámoslo claramente: ya casi no se preparan, en la escuela o en la vida
familiar, personas dispuestas a enfrentar el desafío de la vida laboral.
Es
por ello que resulta urgente la recuperación de la cultura del trabajo. Y hay que
hacerlo desde abajo: son los más jóvenes los que más precisan ver que la
recompensa por el esfuerzo es la auténtica autonomía. La responsabilidad, el
orden y la higiene –hábitos que, en la actualidad, muchos consideran
intrascendentes– son un producto de la cultura del trabajo que se transfiere a
la vida cotidiana: hoy en día cuesta muchísimo encontrar jóvenes higiénicos,
ordenados y responsables. Trabajar no es sólo un medio para pagar deudas o
consumir bienes y servicios, es una manera de sentirse libre (algo que, según la opinión progresista, es una barbaridad que no tiene nombre).
martes, 16 de julio de 2013
Marcando el camino
En el mes de abril, el Diputado Nacional Alfredo Olmedo presentó un proyecto para que
la Ruta Nacional
Nº 9 sea rebautizada con el nombre “Papa Francisco”. Al día de hoy, dicho
proyecto duerme en los cajones del Congreso de la Nación. Sin embargo, como las
buenas ideas no son propiedad de una persona, desde Jujuy nos llegan noticias
que nos alegran: sucede que el Intendente de San Salvador de Jujuy, el radical
Raúl Jorge, lanzó la propuesta de rebautizar con el nombre del actual Sumo Pontífice
de la cristiandad al tramo de la Ruta
Nacional Nº 9 que va desde el río Los Alisos hasta la nueva
Terminal de Ómnibus.
La
iniciativa tiene fundamentos muy similares a los que Alfredo Olmedo proporcionó
en la Honorable Cámara
de Diputados de la Nación. Probablemente
algún cristianofóbico pondrá el grito en el cielo ante lo que cree una ofensa contra su persona,
sin embargo espero que la mayoría católica no se deje doblegar por la opinión
de un puñado de desviados. No es el Papa ni el Intendente los que necesitan el gesto del rebautizamiento de la ruta, somos todos los argentinos.
domingo, 14 de julio de 2013
Una de cal y dos de arena
Después
de que el Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta vergonzosamente rechazó la excelente
propuesta del concejal Aroldo Tonini de convertir a localidad en un “Municipio
Pro Vida”, la Justicia
provincial, a través de dos decisiones, le puso un freno a tanta cínica e impúdica
promoción del genocidio.
Por
el otro lado, la misma Corte de Justicia de Salta acabó con el anhelo de un
grupo de fanáticos del laicismo, que intentaban erradicar a la religión de las
escuelas salteñas. Aquí la
Justicia se lució. Señalaron que, de no impartirse educación
religiosa en las escuelas, ello “perjudicaría a los niños de los sectores
carentes de recursos que no pueden concurrir a una escuela privada o que viven
en lugares alejados de los centros urbanos y cuyos padres, muchas veces por
razones laborales, no tienen posibilidades de instruirlos en la religión.” Ello
es totalmente cierto. El pedido de la Asociación por los Derechos Civiles (la ONG que hace campaña en contra
de la presencia de lo religioso en las escuelas) estaba sustentado en la idea
de que la religión es un apéndice en la vida de las personas, cuando en
realidad, por motivos antropológicos, es sabido que es todo lo contrario.
Si
los políticos, para subirse al tren de la moda, han optado por permitir y
promover el asesinato de niños por nacer, desde el Poder Judicial, al menos, se
busca minimizar el daño. Es por ello que fortalecer la separación de poderes
–o, lo que es lo mismo, defender a la República – es tan importante para no ser
arrastrados con la decadencia de los tiempos.
sábado, 13 de julio de 2013
Una mañana en Tartagal
Vecinos
del barrio Tomás Sánchez –un sector con muchas carencias perteneciente al
municipio de Tartagal– cortaron la ruta nacional 34. Estaban enfurecidos con
Roberto Pardo, un puntero que responde al Intendente Sergio Leavy, pues él es
el único en esa área cuya vivienda goza de los servicios básicos mientras a las
demás casas les falta prácticamente todo en materia de infraestructura.
Por
esas casualidades de la vida, Alfredo Olmedo se encontraba en la zona,
visitando el Norte provincial como parte de sus actividades de campaña para
Senador Nacional. Así fue que se topó con el piquete y se ofreció como
mediador. Vecinos y autoridades municipales se reunieron, entonces, en la sede
del gobierno de la comuna para entablar el diálogo y buscar una salida pacífica
al conflicto.
El
episodio no tiene nada de extraordinario: corruptos de un lado, gente exigiendo
lo que le corresponde por derecho del otro, y un hombre de buena voluntad
intentado apaciguar el incendio en el medio. Lo que si es llamativo es la
reacción de las autoridades de Tartagal. El propio Sergio Leavy dijo que
sospecha de que hubo “algo raro”, pues considera a los conflictos como algo
“inducido”. Y es verdad: el reclamo de la gente fue inducido… inducido por la
bronca de saberse argentinos y ser tratados peor que como tratan a los
extranjeros, inducido por la desidia y el desinterés que frente a sus problemas
manifiesta el gobierno, inducido por el sentimiento de querer frenar tanta
corrupción que los azota.
Cínicamente
Leavy apuntó que “empezamos con las cloacas, y enseguida aparecen los reclamos
por la instalación de gas”. Es lógico. Algunos trabajan sólo cada dos años, en
épocas de elecciones para cosechar votos. Si los vecinos no exigen la pronta
instalación de la red de gas natural que esperan desde hace décadas, entonces
tendrán que esperar a la próxima elección para tener aquello que es tan
fundamental para la vida cotidiana.
Diego Andriano, el brazo derecho
de Leavy, fue aún más cínico que el Intendente. Dijo textualmente: “no dejé de
decirles a la gente de Tomás Sánchez –que hace 40 años que esperan por las
cloacas– que no les hace nada esperar dos semanas más”. Increíble. Y más
increíble aún fue lo que sostuvo con respecto al tal Pardo: “ya hemos pasado
memorandum al asesor legal del municipio, en donde se pide que se inicie el sumario
administrativo correspondiente y que se investigue hasta las últimas
consecuencias”. Si Olmedo no intervenía, ¿la Municipalidad de
Tartagal iba a plantear las soluciones tan velozmente?
jueves, 11 de julio de 2013
¿Quiere alguien pensar en la gente?
Salta vive una patética guerra de
pegatineros. Andrés Zottos denunció haber sido agredido por muchachos
vinculados al gobierno provincial a los que atrapó in fraganti destruyendo sus carteles, pero desde Grand Bourg
sostienen que los violentos eran gente de Juan Carlos Romero. A su vez,
aparecieron pintadas a favor de Romero en muros que ya tenían pintadas religiosas y artísticas, lo que provocó la ira de muchas personas que juzgan
ofensivo la vandalización política de esos espacios. Viendo como vienen las
cosas, esas pintadas romeristas bien podrían ser obra de anti-romeristas que
apuestan a indignar a la gente en contra del Senador Nacional que va por su
reelección.
A estos episodios en las calles,
se suman los episodios en la web: numerosas cuentas falsas en Twitter (y
seguramente también en Facebook) pululan con la intención de posicionar a
Urtubey como tópico de moda en las redes sociales. Trucos sucios por todas
partes.
![]() |
| Godoy resulta coherente, algo raro pasa en Salta |
En plena competencia de injur…, quiero
decir en plena campaña electoral, me sorprendió que la voz de la coherencia sea
la de Manuel Santiago Godoy, alguien que justamente no se caracteriza por ello.
El “Indio” propuso que, para evitar los numerosos microdesmadres, todos los
candidatos se reúnan en un mismo lugar a dar un debate público. Su idea me
parece totalmente acertada; se la podría optimizar estableciendo que el debate
sea diario –mientras dura el tiempo oficial de campaña– y que sea transmitido
en vivo por Internet y retransmitido en un horario conveniente para la
audiencia a través de la televisión de aire.
Ya sabemos que Zottos, Urtubey,
Romero, Biella, Foffani, Zacarías, Villafañe y Olmedo son candidatos, ahora
queremos saber que proponen para solucionar los problemas de la gente. En una página
el diario nos habla de un niño que, en su escuela, fue atrapado por posesión de droga, y en la página siguiente vemos que en lo que va del año cien personas han perdido su vida en siniestros viales. Sobre eso deberían estar hablando
nuestros políticos y no sobre carteles, pintadas y redes sociales.
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